El encargado, abrumado de trabajo, exclama:! “¡No doy abasto con tantos pedidos!”; nos preguntamos por el valor de la locución ‘dar abasto’ y vinculamos el vocablo ‘abasto’ con los verbos ‘abastecer’, ‘abastar’ y ‘bastar’.
El encargado, abrumado de trabajo, exclama:! “¡No doy abasto con tantos pedidos!”; nos preguntamos por el valor de la locución ‘dar abasto’ y vinculamos el vocablo ‘abasto’ con los verbos ‘abastecer’, ‘abastar’ y ‘bastar’.
Desmenucemos los significados uno por uno: si tomamos ‘abastecer’, vemos que el valor significativo de este verbo es el de “proveer a alguien o a algo de bastimentos, víveres u otras cosas necesarias”. Los ‘bastimentos’, sustantivo que se usa generalmente en plural, designan las provisiones para el sustento de una ciudad o de un ejército: “Es necesario que, ante una emergencia, el almacén del pueblo pueda dar bastimentos a los habitantes y abastecer a todos por igual”. Un significado equivalente al de ‘abastecer’ es el de ‘abastar’; en cambio, ‘bastar’ toma el valor de “ser suficiente y proporcionado para algo”, significado muy usado: “No basta con tus aportes, se necesitan otros”; también, puede equivaler a “abundar” y a “dar o suministrar lo que se necesita”.
Con este verbo, se relacionan dos términos de uso corriente: en primer lugar, la interjección ‘basta’, que se utiliza para poner fin a una acción o discurso; así, “¡Basta! Ya no me pregunten nada más”. En segundo lugar, ‘bastante’, vocablo que tiene múltiples aplicaciones: puede ser un adjetivo indefinido, con el valor de “suficiente”, como en “Había bastante gente en la sala”. En este uso, suele ir acompañado por la preposición ‘para’, que expresa un punto de referencia en relación con lo que se cuantifica: “No hay bastantes interesados para abrir la carrera”. A veces, ese adjetivo indefinido significa “numeroso, abundante” y, al ir acompañado de la preposición ‘para’, da idea de comparación:
“Usa bastantes palabras difíciles para ser tan pequeña”. Otras veces, este adjetivo indefinido puede hacer alusión a una cantidad que es suficiente, en relación con alguna realidad ya mencionada o sobrentendida: “Precisaba mucho dinero para encarar la obra y consiguió que le adelantaran bastante para dar comienzo a la primera etapa”. Aquí se ha sobrentendido el ya mencionado sustantivo ‘dinero’.
También ‘bastante’ puede desempeñarse como adverbio de cantidad, con el significado de “en grado suficiente, en alto grado”. Recordemos que, como adverbio, ‘bastante’ puede aparecer modificando al verbo (“Progresó bastante”), a un adjetivo (“Era un hombre bastante culto”) o a otro adverbio (“Se mueve bastante lentamente”).
Después de analizar la familia léxica con la que se relaciona esta locución verbal, diremos, como conclusión, que ‘dar abasto’ es equivalente a “dar o ser bastante, bastar, proveer suficientemente” y que se usa, por lo general, precedido de negación: “Los empleados no dan abasto con tantas nuevas exigencias” y “Nadie ha dado abasto con los pedidos de la consultora”.
En uno de los últimos comunicados de la Fundéu, nos ha llamado la atención la distinción que realizan los especialistas entre el casi desconocido sustantivo ‘porsiacaso’ y la locución muy usada ‘por si acaso’. Del primero, nos enteramos de su validez en una sola palabra, como sustantivo, con el significado de “cualquier cosa que pueda ser utilizada en caso de necesidad o imprevisto, frecuentemente aquello que se mete en una maleta o un bolso”. El diccionario académico nos dice que es vocablo usado en nuestro país y en Venezuela y nos da el valor de “alforja o saco pequeño en que se llevan provisiones de viaje”. El plural de este sustantivo es totalmente regular: ‘porsiacasos’.
La sorpresa es que coexiste con la locución adverbial ‘por si acaso’, que usamos de modo habitual y que escribimos en tres palabras, con el significado de “en previsión de una contingencia”: “Siempre debe llevar, además de su tarjeta de débito, algo de dinero en efectivo, por si acaso hay una emergencia”. Al explicarle este valor a un mendocino, me dijo: “Es lo mismo que usar la expresión ‘por si las moscas’, que todos conocen”. No me sorprende la asociación, pero verifico en el diccionario académico, bajo la entrada ‘mosca’ la existencia de tal forma. Y la encuentro como una locución adverbial de tipo coloquial, equivalente a “por si acaso, por lo que pudiera suceder”: “No llueve ahora, pero mejor, llevá paraguas, por si las moscas”.
Al detenerme un rato en los valores de ‘mosca’, advierto que hay una serie de locuciones formadas con este sustantivo, algunas conocidas y usuales, otras menos utilizadas. Así, no es bueno decir de alguien que es una ‘mosca o mosquita muerta’, dado que se está significando, a nivel coloquial, que esa persona no es sincera, que obra de modo falso, aparentando ser de genio apagado, pero obrando de modo interesado, en su provecho: “Mirá lo que ha logrado esa mosquita muerta”. Menos conocida por nosotros es la expresión ‘atar esa mosca (esas moscas) por el rabo’, que pondera lo disparatado o incongruente que resulta algo que se ha dicho”; ‘papar moscas’ es, en cambio, una locución conocida en Mendoza y que toma el valor de “estar boquiabierto, embelesado o sin hacer nada”: “Ahí anda mi amiga, siempre papando moscas”. También es muy usada a nivel coloquial la expresión ‘¿qué mosca le (te, os, etc.) habrá picado?’, que intenta averiguar la causa o motivo de un malestar, desazón, mal humor, etc., considerados inoportunos por quien pregunta: “¿Qué mosca le habrá picado para venir al cumpleaños; si se dice que alguien ‘se sacude las moscas’ se va a querer significar que aparta de sí los embarazos o estorbos; si se dice, en cambio, que ‘tiene la mosca en o detrás de la oreja’ se querrá dar a entender que está sobre aviso o receloso por algo; cuando alguien ‘suelta la mosca’ se dirá que gasta su dinero a disgusto.
De esta exposición, inferimos que es necesario conocer el valor de muchas expresiones coloquiales para poder decodificar adecuadamente un mensaje; así, si alguien me dice: ‘No he dado abasto para guardar en mi porsiacaso algunos bastimentos, después de sacudirme las moscas’, deberé poder concluir que no ha podido guardar en su alforja algunas provisiones, después de apartar aquello que le estorbaba.