Brasil es un gran cliente de productos agroindustriales de Mendoza. Se le vende mucho y está relativamente cerca. No obstante, durante el año pasado, ese país ayudó menos que en tiempos pasados, y para este 2015 se espera algo similar, con un matiz diferente.
En 2014, Brasil compró menos al mundo, e hizo lo mismo con productos mendocinos. Razonable porque los brasileños no tuvieron un buen año; además, su dólar se encareció, desalentando la compra de productos extranjeros. Un ejemplo claro fue el de los autos argentinos, afectando seriamente a la industria nacional.
Pensando en Mendoza, hubo ciertas particularidades en estas menores compras brasileñas. En primer lugar, en algunos productos se les vendió muchísimo menos en cantidad, y pagaron muy buenos precios. Brasil nos sustituyó pero a un precio mayor. Éste fue el caso de la ciruela seca, el durazno preparado y las aceitunas, compatible con las pobres cosechas del año pasado.
El segundo punto fue a la inversa. Se le vendió mayor cantidad y pagaron un menor precio. Esto se dio en ajo y en aceite de oliva. Lo llamativo es que en este caso, no hubo sustitución. También les compraron menos a otros países.
En tercer lugar, hubo productos que se les vendió mayor cantidad a mayor precio, el sueño del pibe. Así fue en vinos y en manzanas. Sin embargo, los brasileños compraron proporcionalmente más a otros países. Por ejemplo, adquirieron más vinos chilenos que argentinos. Llamativo, puesto que no falta vino en Argentina.
Resumiendo, desembolsaron menos dólares, principalmente porque compraron menor cantidad de varios productos, aunque hubo excepciones. ¿Se repetirá esta situación para el presente año? Posiblemente así sea, con una diferencia. Vamos primero a los pronósticos.
Por el lado brasileño, volverían a tener la misma película del año pasado: pobre desempeño económico, y quizá un dólar más caro, que desalentaría sus importaciones. O sea, no se espera un aumento en sus compras. Por el lado mendocino, los pronósticos de cosecha son buenos. Habrá más frutas, aceitunas y ajo.
Entonces, para venderles más, habrá menos poder de negociación para mejorar precios. A eso se suman las devaluaciones en países competidores como Chile. Ellos tendrán mayor margen para ofrecer precios más bajos, complicando a los exportadores mendocinos.
Concluyendo, con un Brasil estancado, lo probable es que para este año la diferencia esté en los precios, que no mejorarían, puesto que habrá mayor oferta de productos por parte de Mendoza, y los países competidores tendrían mayor margen para regatear gracias a sus devaluaciones. Salvo alguna pobre cosecha en el mundo o una sorpresiva y deseada recuperación de la economía brasileña, será un año difícil en precios agrícolas.