25 de febrero de 2018 - 00:00

Cumbre olímpica - Por Nicolás García

En estos días el Aconcagua fue el escenario de una verdadera reunión cumbre del deporte. En nuestro cerro estuvieron la primera y por ahora única atleta argentina en ganar un oro olímpico, Paula Pareto (Judo, Río 2016); la nadadora María del Pilar Pereyra, una década en la Selección Nacional, dos Juegos Olímpicos (Atlanta 1996, Sidney 2000), medalla de oro en una Copa del Mundo; el gigante cordobés Fabricio Oberto, que jugó y ganó las finales de básquet más relevantes del planeta, desde el oro olímpico en Atenas 2004 a la NBA en 2007; el goleador de la Selección argentina de fútbol sala para ciegos, Silvio Velo (dos Juegos Paralímpicos). La causa de este notable tintineo de medallas es la expedición “Summit Aconcagua”, un proyecto destinado a promover el deporte y la vida saludable. Los atletas portan una bandera de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que la ciudad de Buenos Aires hospedará por primera vez en la historia este año, durante octubre.

Quien conduce a los atletas en su desafío de pisar el punto más alto del continente (y del mundo exceptuando a Asia), es otro gran deportista: el guía Ulises Corvalán. Con menos oro en el pecho que los olímpicos, pero con más de 50 visitas a la cumbre del Aconcagua en su mochila, Ulises es un cabal representante de la “generación dorada” de los guías de montaña de Mendoza.

 
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