La cultura mendocina despide a Fabricio Márquez, escritor, gestor cultural y una de las voces más activas de la escena literaria del Este provincial. Su fallecimiento, a los 56 años a causa de una enfermedad terminal, generó pesar entre colegas, artistas y referentes culturales que lo acompañaron a lo largo de una trayectoria marcada por la escritura y un compromiso inquebrantable por la gestión cultural.
Márquez desarrolló una obra vinculada tanto a la ficción como a la crónica histórica y la poesía. Publicó cuentos, poemas y textos periodísticos en revistas, antologías y sitios web, además de desempeñarse como guionista de actos institucionales y producciones audiovisuales relacionadas con temáticas patrióticas y vendimiales.
“No sé si soy buen o mal escritor pero esto es lo que he venido a hacer al mundo”, dijo durante una charla con Los Andes en 2016, donde se mostraba como un artista sensible y consagrado al oficio de escribir, aunque fuera en sus ratos libres. "Por escribir me he perdido algunas cosas de la vida, pero no me arrepiento", confesaba.
Un escritor reconocido
Nacido en Rivadavia en 1970, su trabajo estuvo profundamente ligado al desarrollo cultural de la Zona Este de Mendoza. Fue jurado y coordinador del Certamen Literario “Eduardo Gregorio” de la Municipalidad de Junín y también integró el jurado del Certamen Literario Provincial Vendimia en las ediciones 2014, 2017, 2018 y 2020.
En 2018 también participó de uno de los eventos culturales más importantes de la provincia al escribir el guion de la Bendición de los Frutos de la Fiesta Nacional de la Vendimia, titulada “Historias alrededor de la vid”.
Además, tuvo un rol clave en la organización de la Feria del Libro Provincial Zona Este durante 2016 y 2017, espacio que buscó acercar autores, editoriales y lectores de distintos puntos de Mendoza.
Sin embargo, su reconocimiento público más importante vino a raíz de haber ganado en dos ocasiones el Certamen Vendimia. Aquí aparecen “B° Alborde”, libro ganador en 2011 en la categoría cuento, y “Lo profundo del Marcito”, novela distinguida en el 2015. En ambos trabajos construyó relatos atravesados por el paisaje social y humano de Mendoza, con especial atención a las historias y los personajes.
En efecto, era un prosista obsesionado por el estilo y sus personajes. Su primera novela, "El averno pueblo", nunca fue publicada, aunque el infatigable trabajo de corrección y pulido (que le llevó casi 20 años) habrá sido quizás su máxima escuela.