En el marco de la Feria del Libro de Mendoza 2025, desarrollada entre el 25 de septiembre y el 5 de octubre en el Espacio Cultural Julio Le Parc, Pablo Bernasconi hizo una presentación memorable que sorprendió tanto por su contenido como por su sinceridad al hablar del arte.
Diseñador gráfico, ilustrador y autor integral nacido en Buenos Aires, con una reconocida carrera internacional, Bernasconi vino esta vez con un libro distinto: un poemario con poemas que escribió a lo largo de unos quince años, muchos de ellos publicados en “la contra tapa de La Nación” durante una década.
“Estos son todos poemas que yo vengo escribiendo en los últimos, ya diría 15 años, porque son la mayoría de los poemas salieron publicados en la contra tapa de la nación, donde yo escribía poemas todos los viernes. Durante 10 años escribí poemas en la contra tapa de la nación”, explicó en una entrevista con Los Andes.
Bernasconi explicó que esos poemas, aunque provienen de un momento diferente —cuando su producción era “solo texto”— mantienen una relación distante con el libro actual, cuya selección surge de ese archivo personal.
El proceso creativo: entre lo incompleto y la multiplicidad sensorial
Uno de los puntos más interesantes de su exposición fue el modo en que Bernasconi articula la tensión entre lo visual, lo verbal y lo sensorial. Su obra siempre tiene un sello muy característico: no termina, deja espacios que el lector debe completar. Más que finalizar imágenes o ideas, crea estructuras que se completan en la mirada ajena:
“Arrancás desde un objeto o el objeto completa la obra? No, el objeto completa la obra. Eh, en realidad [...] siempre arranco desde algo que necesito decir y ahí va eso va magnetizando elementos…” Y amplía: “A veces son objetos, a veces son texturas, a veces son cosas orgánicas, eh pero el principio de todo es algo que yo necesito decir, ¿no? Y necesito contarlo de cierta forma.”
Las texturas, colores, objetos visuales, incluso lo orgánico, forman parte de un universo estético que no solo acompaña al poema, sino que dialoga con él, lo tensiona, lo expande. Bernasconi relató que el diseño gráfico, su profesión de base, siempre estuvo “inmerso en algo orgánico” para él; la relación entre imagen y palabra le resulta no solo natural, sino imprescindible.
La importancia del riesgo y de la incertidumbre
Durante la charla, Bernasconi reconoció que esta nueva obra le generó inseguridad, lo que lo estimuló. En su opinión, dudar es parte fundamental de la creación artística: “Es un libro en el que salto a otro otro charco, otro río, otro océano y en el que me sentí por suerte muy inseguro de escribir y es eso me provocó, me me estimuló, me generó dudas y y eso me parece que para un artista es un alimento, una una forma de nutrirse y de continuar creyendo que uno no sabe nada.”
Ese sentimiento de no saber, de dejar espacios abiertos, parece ser un motor creativo en su obra. El poeta, en este caso, no dicta un mensaje cerrado, sino que abre puertas para que el lector atraviese y construya en diálogo.
Contexto de la feria y propuesta cultural
La Feria del Libro de Mendoza 2025 es una celebración literaria que conjuga diversidad, interdisciplinariedad y acceso libre. Organizada por la Subsecretaría de Cultura, con entrada gratuita, reúne autores consagrados y emergentes, talleres, mesas temáticas, proyectos artísticos entre literatura, teatro, imagen y cine.
Bernasconi fue uno de los invitados destacados, junto a figuras como Eduardo Sacheri, Rocambole, Iván Noble, entre otros. Su participación no sólo aportó desde la palabra, sino también desde la visualidad que caracteriza su obra, generando puentes entre lectores que buscan no sólo historias, sino experiencias visuales y sensoriales.