16 de julio de 2026 - 11:17

Gonzalo Ruiz, ganador del Premio Vendimia juvenil: "Pibes con celular, billeteras y apuestas: el combo es letal"

El ganador del Certamen Literario Vendimia 2026 en la categoría Juvenil habla de Los invictos, su novela premiada, que trata de esta delicada problemática.

Gonzalo Ruiz es de esa clase de especímenes que, para suerte de la literatura y de la prensa escrita de Mendoza, abundan en esta provincia custodiada por montañas. Para decirlo rápido es periodista y es escritor, y las fronteras que dividen cada una de esas parcelas no separan, en realidad, sino que unen. Al menos en ese sagrado terreno de la escritura.

Luego de mostrar sus armas periodísticas en medios locales, se lanzó a la escritura y la publicación de cuentos (en principio, de temática futbolera) y en 2020 su primera novela, que era un tributo también a su profesión periodística, ganó el premio Vendimia de esa categoría. Ahora, repite ese galardón, pero en otro subgénero. Y es con Los invictos, novela que acaba de ser premiada por el Certamen Literario Vendimia 2026 en la categoría Juvenil. Se trata de un libro que se mete con un tema duro a pesar del público al que está destinado (o por eso mismo es más delicado). Al hablar del abuso de las apuestas online, el jurado consideró que se metía con una cuestión interesante para explorar en los lectores adolescentes. “Hemos puesto en las manos de pibes de 15 años un celular con internet, billeteras virtuales y apuestas deportivas. El combo es letal”, dice Gonzalo en esta entrevista en la que hablar de su libro es también preocuparse por esa problemática, muy candente en tiempos de Mundial de Fútbol.

El problema de las apuestas deportivas

—¿Cómo podríamos “presentar” tu libro Los invictos, que acaba de ganar el Certamen Literario Vendimia 2026? Es el libro con el que la categoría Infantil-Juvenil de este premio celebra sus 10 años, por cierto.

Los invictos es una novela que refleja el problema de las apuestas deportivas en los adolescentes, un tema que sigo hace tiempo y que se ha disparado en los últimos años. Con el Mundial estamos viendo una cantidad increíble de publicidad de casa de apuestas deportivas. Están en las camisetas de muchísimos clubes del país, incluyendo los cinco grandes; las publicitan deportistas, influencers, modelos. Todo el tiempo le están queriendo vender al público que apostar es simplemente jugar, que apostar te dará adrenalina, diversión, éxito, plata.

—Hablar de las apuestas online en un libro con este público podría sonar extraño a priori. ¿Te interesó principalmente por su pertinencia didáctica (es decir, para plantear los daños) o más bien por la riqueza argumental que podría ofrecer?

—Antes, el rango etario que sufría ludopatía rondaba los cincuenta años. Ahora, ha bajado y cada vez más jóvenes y adolescentes sufren ludopatía. Hemos puesto en las manos de pibes de 15 años un celular con internet, billeteras virtuales y apuestas deportivas. El combo es letal. Encima, las apuestas deportivas tienen un gancho muy fuerte: te hacen creer que si sabés de fútbol podés ganar. Entonces, cualquier adolescente futbolero puede ver ahí una chance de plata rápida. Y eso es la puerta de entrada a problemas económicos y de salud mental.

Estimular la lectura en los pibes

—Doy por supuesto que todo autor que se dedica al público más joven se está preguntando todo el tiempo cómo estimular un hábito, el de la lectura, que parece estar agonizando. ¿Forma parte de tus preocupaciones o cuál es tu mirada?

—Sí, es parte de mis preocupaciones, sobre todo a partir del nacimiento de mi hija, que ahora tiene cinco años. En mi caso particular, tanto mi esposa, que es profesora de Letras, como yo tenemos el hábito de la lectura. Siempre estamos leyendo algún libro. Y con mi hija tenemos un momento de lectura todos los días antes de dormir. Ella nos ve leer, entonces se interesa por los libros. No podés pretender que los niños o adolescentes se interesen por la lectura si estás todo el día viendo reels en el celular. Y a nivel macro, lo primero que hay que tratar es distraer a los adolescentes del teléfono, y buscar historias que capten su interés. El fútbol, por ejemplo, es un gran tema para que los adolescentes empiecen a leer. Lo he visto con mi libro Mandarinas al sol y con las dos ediciones de Mariandina.

—Comenzaste publicando relatos relacionados con el mundo del fútbol, luego te interesó escribir una novela sobre tu otra profesión (la de periodista), y ahora probás tus armas con textos para el público juvenil. ¿Cómo definís tu propio estilo y cómo se adapta a cada público, si es que eso es posible?

—Mi estilo es accesible. Creo que al haberme formado en el periodismo gráfico tiendo a escribir claro, sencillo. Me preocupa contar bien una historia, sin firuletes, sin enredarme, algo que después de veinte años trabajando en diarios tengo bien entrenado. La prioridad la tiene la historia. Después, cada historia encuentra su público. En el caso de Los invictos, sí la escribí pensando en que los adolescentes puedan identificarse con los personajes y se puedan preguntar sobre qué esconden realmente las apuestas deportivas.

—¿Qué autores o qué obras considerás como formadores de tu propia literatura?

—Son tantas y tan variadas que es difícil resumirlas en una respuesta. Los pilares fundamentales, sobre todo cuando empecé a escribir, fueron Fontanarrosa, Soriano y Sacheri. Después, puedo nombrar a autores que en algún momento me maravillaron como, por ejemplo, Bolaño, David Trueba, Hornby, Fabián Casas, Pablo Ramos. También, como vengo del periodismo, he leído mucho a Caparrós, Leila Guerriero, Mariana Enríquez y Alejandro Seselovsky, entre otros.

—¿Leés a otros autores de Mendoza? ¿Hay alguno que particularmente te interese o con cuya obra sintás cierta afinidad?

—Sí, leo muchos autores de Mendoza. De hecho, gracias al Certamen Literario Vendimia he descubierto a autores que quizás de otra manera no hubiera leído. Me interesa mucho la obra de Iñaki Rojas, Alejandro Frias, Fernando Montaña, Oscar Guillén, Facundo García, Enrique Pfaab, por nombrar a algunos, aunque seguramente ahora me esté olvidando de algún otro autor.

Los invictos se va a publicar dentro de poco. ¿Estás trabajando, además, en alguna otra obra?

—No, por ahora no estoy trabajando en ninguna otra obra. No soy de escribir todo el tiempo. Escribo cuando encuentro algún tema que me entusiasma mucho, como pasó con el periodismo gráfico en El mejor oficio…, el Mundial de fútbol en Papi… y ahora las apuestas deportivas con Los invictos.

El escritor y periodista mendocino Gonzalo Ruiz, ganador del Certamen Literario Vendimia 2026 en la categoría Juvenil por Los invictos.

El escritor y periodista mendocino Gonzalo Ruiz, ganador del Certamen Literario Vendimia 2026 en la categoría Juvenil por Los invictos.

Gonzalo Ruiz, en primera persona

Gonzalo Ruiz. Nací en la Ciudad de Mendoza en 1983. Soy Licenciado en Comunicación Social. Trabajé durante veinte años en prensa gráfica. Hoy trabajo en el Poder Judicial. Publiqué el libro de cuentos Mandarinas al sol (Ediciones Culturales, 2017), El mejor oficio del mundo (Premio Novela Certamen Literario Vendimia 2020), Papi, ganamo el Mundial (Leo Libros, 2024, junto al periodista Fabián Galdi). También he sido parte de libros de cuentos como Tocuén es cuento, Mariandina 1 y 2 y Que lo cuenten como quieran.

Un fragmento de Los invictos

Capítulo 2

Esa misma semana vi el cartel enfrente de la parada del micro que me lleva al colegio. Fue como que el mundo se frenó para que lo viera. Ahí estaban esas letras enormes frente a mí. No sé por qué no les había prestado atención antes. “Apostá, ganá, disfrutá. La felicidad es tuya”, leí.

Recién ahí descubrí que esos avisos estaban por todos lados. En la camiseta de los equipos, en YouTube, en TikTok, en los carteles de los estadios, en las transmisiones de los partidos. Hasta los periodistas famosos y los jugadores de la Selección hacían publicidad de apuestas deportivas.

Sentí que todos esos avisos me hablaban a mí, como si supieran que en mi casa faltaba plata. “Jugá. Es fácil. Es rápido. Ganá”, leía por todas partes. Y yo, que miro fútbol desde que era chico, que juego al fútbol y que entiendo de fútbol, pensé: "De esto sé. ¿Por qué no?". Si es probar, nada más.

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