La escritora y licenciada en Letras Ana Federica Distefano apeló a la concentración, a la brevedad y a la prosa lírica para Ecos, la nouvelle con la que acaba de ganar el Certamen Literario Vendimia 2026, en la categoría Novela.
En esta entrevista, la reciente ganadora del Premio Vendimia 2026 en la categoría Novela habla de Ecos, su libro premiado. Será su debut literario.
La escritora y licenciada en Letras Ana Federica Distefano apeló a la concentración, a la brevedad y a la prosa lírica para Ecos, la nouvelle con la que acaba de ganar el Certamen Literario Vendimia 2026, en la categoría Novela.
Mariángel Jara, Carolina Natalia Cusa Nanfro y Carmen del Rosario Castro, las tres integrantes del jurado, consideraron que “el texto renueva con éxito las convenciones del género mediante la construcción de una voz propia, personalísima y sugestiva” y le otorgaron el primer premio.
Nacida en 1999 en Godoy Cruz, con una estancia en Plottier (Neuquén) y licenciada en Letras por la UNCuyo, Ana Federica Distefano cursa actualmente un máster en Edición y gestión editorial por la Universidad Internacional de Valencia se dedica también a la edición, “principalmente en la Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo, y como freelancer”, según sus propias palabras.
A días del anuncio de este premio, que representa no sólo una recompensa económica sino la publicación de lo que será su primer libro, Ana nos permite asomarnos a Ecos, su libro.
—Comencemos por lo más importante: conocer de qué se trata Ecos, la novela (¿o nouvelle?) de tu autoría que acaba de ganar el Certamen Literario Vendimia 2026.
—Ecos (que, sí, técnicamente es una nouvelle) tiene que ver con la locura, la enfermedad y la rabia. A través de la relación de dos hermanas, los sueños y las sierras, explora cómo los ritos y las creencias nos forjan (especialmente a las mujeres). Intenté abordarlo desde un lenguaje a veces poético, a veces programático, según la focalización. Me interesaba sobre todo la forma breve y la concentración semántica; que el detalle fuese lo más mesurado posible.
—Cuando Ecos se publique será, si no me equivoco, tu debut literario. ¿Qué consideraciones te merece, en ese sentido, un premio como este, que reconoce a los autores y también publica los libros?
—El Certamen Literario Vendimia tiene longevidad y vigencia. Me parece que es una manera muy acertada para difundir y sostener la cultura regional. Recibir este reconocimiento es un honor enorme y, siendo (como bien señalaste) mi primera publicación narrativa, la alegría es aún más profunda.
—Como narradora, como novelista, ¿reconocés influencias de algunas obras u autores en particular? ¿Qué nombres mencionarías?
—¡Tengo demasiados favoritos! Creo que toda lectura termina influyendo en la escritura o en la forma de pensar el ejercicio literario, de alguna forma u otra (es decir, de manera más o menos marcada). En cuanto a “lecturas formativas” pienso en novelistas como Bolaño, Eco, Cortázar; poetas como Girondo, Apollinaire, Lorca; ensayistas: Eco (de nuevo), Sontag, Nancy, entre otros... Actualmente leo mucha literatura latinoamericana contemporánea: Andrés Montero, María Fernanda Ampuero, Amaury Colmenares, Lina Meruane, Sebastián Míguez Conde, Alejandra Kamiya, y un gran etcétera. Todos narradores excelentísimos.
—Hablando de formación, sos licenciada en Letras, pero también te has especializado en edición y corrección. Seguramente esa posibilidad de ver los libros no sólo desde su escritura, sino tener la mirada adquirida de lo que conlleva la edición, influye en la hechura de tus libros. ¿Es así?
—Estoy convencida de que la “autoedición” no existe realmente; en todo caso, esa “revisión” tendría que ver más con el mismo proceso de escritura en sí que con el “post”. Uno nunca se puede separar “lo suficiente” de su propia escritura, me parece. Mi formación y oficio me ayudan mucho a leer y a pensar en estructuras (sobre todo), y creo que eso es lo que más influye directamente en la escritura, en el estilo y en la posibilidad de atender/entender los propios textos.
—¿Y qué te parece el panorama de la novelística actual en Mendoza? ¿Tenés una mirada sobre ella, has accedido a novelas contemporáneas de autores mendocinos para merecer una opinión sobre esa actualidad?
—En la provincia tenemos muy buenos novelistas y una tradición interesante (Di Benedetto, Draghi Lucero o Bodoc, como más reciente, por nombrar a unos pocos). Del panorama actual, pienso especialmente en Mercedes Araujo, que me parece maravillosa (por ejemplo, con La hija de la cabra) u Oscar Guillén (que ganó el Certamen Vendimia en 2019 con En el horizonte de los sucesos). Luego, como editora, también tengo el gusto de encontrarme y trabajar con autores (novelistas, ensayistas, poetas, cronistas) que son excelentes y que siguen enriqueciendo el arcón literario mendocino.
—Además de Ecos, ¿contás con otras obras, en cualquier género, con intenciones de ser publicadas? Sería bueno saber de ellas.
—Tengo una suerte de newsletter, Vicisitudes, donde publico ensayos y artículos breves mensualmente. Siempre estoy escribiendo algún texto nuevo para esa especie de blog, con temas que me interesan en el momento. También tengo unas pocas publicaciones académicas (referidas a los estudios literarios) y participé de la antología poética Muerde la carne / Muerde la fruta, publicada en 2025 por Fractura Ediciones y editada por Melissa Carrasco (ganadora de la categoría Poesía de esta edición del Certamen Literario Vendimia). Siempre estoy escribiendo alguna que otra cosa (cuentos, novelas, poemas, artículos), no necesariamente con la intención de publicar (sino más bien como ejercicio, pasatiempo), aunque no lo descarto del todo. ¡Dependerá de su calidad!
La cama se infecta con todo lo que sucede en su superficie, pero sobre todo con los sueños. Las capas de viscosa, algodón, hilos, resortes y poliéster absorben todo en su núcleo congesto, que pulsa sobre sí como un corazón o un reloj.
Mientras tanto, el sudor que emanan los poros tienen dejos de cualquier enfermedad que aqueja al cuerpo. El sueño solo ablanda el paréntesis de la medicina. Deja entrarlo todo: la cura o la muerte. Prefiere la muerte.
La muerte, el amor y la ira lo cambian todo. La rabia también. El perro lo sabe.