19 de septiembre de 2025 - 10:39

Eliana Abdala y la vigencia de "La fuerza de los Monterrey": Un regreso que susurra historias necesarias

La escritora mendocina reeditó la saga que marcó a generaciones de lectores y vuelve a poner en primer plano la memoria, los silencios familiares y la esperanza de reconstrucción.

Han pasado casi tres décadas desde que La fuerza de los Monterrey vio la luz por primera vez. Era 1997 cuando La Leyenda de los Quinteros, la primera entrega de la saga de Eliana Abdala, empezó a circular en Mendoza y rápidamente encontró un lugar en las escuelas, en los clubes de lectura y en los estantes de quienes buscaban historias que hablaran de lo que había quedado sin decir tras la dictadura. Dos años más tarde llegaría

, segunda parte de la serie, y con ella la confirmación de que la escritora rivadaviense había encontrado una voz singular para narrar los años más oscuros de la Argentina desde un ángulo profundamente humano.

Hoy, esas novelas regresan al mercado editorial, con un diseño renovado y la expectativa de llegar a nuevas generaciones de lectores. Abdala —nacida en 1951, profesora y licenciada en Letras por la Universidad Nacional de Cuyo— celebra la reedición no sólo como un gesto de rescate literario, sino como una oportunidad de volver a poner en diálogo la memoria con el presente.

Eliana Abdala, autora de La fuerza de los Monterrey
Es una edición muy cuidada, asegura la escritora.

Es una edición muy cuidada, asegura la escritora.

Una protagonista atravesada por la historia

El corazón de la saga late en Elena, una mujer que regresa tras haber sido secuestrada en los años de plomo. El suyo no es un retorno triunfal: es el desconcierto de encontrar un hogar transformado, hijos que crecieron sin ella y vínculos quebrados por la ausencia. Abdala logra que ese drama íntimo no quede atrapado en la tragedia, sino que se convierta en una búsqueda: cómo rehacer la vida cuando todo parece perdido.

“Mis personajes nunca se resignan del todo”, ha dicho la autora en entrevistas anteriores. Y es cierto: en cada página se cuela una obstinación por volver a tejer lazos, por no dejar que el dolor sea la última palabra. Esa pulsión vital, más que los hechos históricos que sirven de marco, es lo que sostiene la saga.

Abdala escribe con un estilo limpio, sin adornos innecesarios. Su prosa directa, clara y emotiva, le permite hablar de lo difícil sin solemnidad, y acercar temas densos a lectores jóvenes. Tal vez por eso La fuerza de los Monterrey se convirtió en material de lectura en muchas escuelas mendocinas: porque no impone distancia académica, sino que interpela de frente.

Lejos de limitarse a la reconstrucción histórica, la autora aborda las huellas que deja el silencio en las familias, la tensión entre recordar y olvidar, y la pregunta de cómo seguir adelante cuando la vida no vuelve a ser la misma. Son cuestiones universales que trascienden épocas y fronteras, y que explican por qué esta saga aún conserva vigencia.

Un regreso con sentido

La reedición no es un simple ejercicio de nostalgia. En tiempos donde las memorias recientes siguen siendo motivo de debate, el regreso de estas novelas busca abrir la conversación. Abdala lo plantea así: no se trata solo de volver al pasado, sino de reconocer qué huellas siguen marcando el presente.

En este punto radica la fuerza de su propuesta: contar una historia atravesada por la dictadura, sí, pero hacerlo desde la intimidad de un living familiar, desde los diálogos rotos entre una madre y un hijo, desde las pequeñas escenas que revelan lo que nunca se termina de reparar.

Para quienes leyeron La fuerza de los Monterrey en los años noventa, el reencuentro será una forma de volver a dialogar con esas páginas. Para quienes llegan por primera vez, será descubrir una voz mendocina que supo contar lo cercano con proyección universal.

El regreso de la saga confirma que la literatura no sólo preserva la memoria, sino que también la renueva. Abdala, con su escritura sencilla y certera, vuelve a recordarnos que incluso en los tiempos más oscuros hay personajes —y personas— que encuentran la manera de reconstruirse.

- ¿Qué significa para vos después de tantos años que se reedite La fuerza de los Monterrey?

-Bueno, en realidad La fuerza de los Monterrey ha tenido continuidad desde 1997 en que salió. No ha parado porque se reeditó muchos años, pero además después siguió circulando como libro usado, con fotocopias también. Equinoccio la reeditó 2 años atrás, completa. No es muy buena la edición, un tantito desprolija, pero bueno, ahí anda. La verdad que me pone muy feliz porque esta sí es una edición muy cuidada, muy bien armada, importante, digamos. Y me pone feliz que un libro de 1997, siga enamorando sobre todo a los jóvenes, a la gente sencilla y a los académicos también. Les dice algo profundo en el corazón y a mí me gusta mucho eso, que este mensaje llegue, esta historia llegue.

- ¿Imaginaste, en 1997, el impacto que iba a tener en las generaciones de estudiantes y de adultos?

-Sí, te hablo, por ejemplo, de un mecánico de autos, de alguien que iba en el micro, yo iba parada y la persona estaba sentada leyendo… Fue mi primera obra y estaba muy tirada yo en esa obra. Pero sabía que el mensaje iba a llegar, porque cuando son verdades que llevas adentro, que nadie te explica, pero que están, como cuando reconocés la belleza sin que nadie te la tenga que describir, yo sabía que eso iba a llegar, porque creo que siempre con los jóvenes hay que ser honestos y decir la verdad. Yo dije la verdad a través de una historia y ellos la entienden porque son cosas que uno lleva en su espíritu. Cuando la ven, la reconocen. Eso es lo que me parece que está pasando.

- ¿Tenías previsto que el libro fuera a crecer y circular tanto?

-No, no me imaginé. Pero veía que los libros empezaban a crecer y circular, sobre todo en los colegios. Los chicos lo hicieron suyo, los profesores lo hicieron suyo, y el “de boca en boca” se fue haciendo.

Eliana Abdala, autora de La fuerza de los Monterrey
Eliana Abdala, autora de La fuerza de los Monterrey, reedita su libro tras 28 años de su primera publicación.

Eliana Abdala, autora de La fuerza de los Monterrey, reedita su libro tras 28 años de su primera publicación.

- ¿El libro llegó a otras provincias?

-No, nunca lo pude sacar de Mendoza. Lo propuse varias veces en Buenos Aires, en otras editoriales, pero no. Después me doy cuenta que ese es un mundo que yo no conocía. Editan por nombre de autor, por seguidores de redes… Yo no estoy en una generación tecnológica, me cuesta aprender. Nunca pude discutir con un editor la calidad de la escritura porque no leen los libros: Solo quieren saber “¿De dónde viene? ¿Quién es?”, nada más.

- Pero vos habías editado otros libros con editoriales importantes

-Sí, he editado con Corregidor, Patria Grande, y otros. Pero después parece que están en otra cosa. Nunca leyeron la novela para decirme sí o no.

- ¿Es cierto que la historia refleja una idea real y una utopía?

-Sí, todas mis obras son utópicas. Aunque tienen una fuerte base real, la historia de la familia que se ve en una circunstancia que quiebra la normalidad y hay que reacomodarse… La orfandad de estos jóvenes, el problema de la protagonista Elena, secuestrada y liberada… Las decisiones a tomar tienen una fuerte base real.

- ¿Cuál es la utopía central de la saga?

-Lo utópico es cómo nos rearmamos. Como le digo a los jóvenes, hacer voluntariamente hacia dónde querés ir, porque eso es una elección. La coherencia familiar que contenga fuertemente a cada uno con virtudes, defectos y errores, pero con predominio del amor. “Bueno, esto lo hiciste mal, pero igual te abrazo.” Eso no justifica ni elimina consecuencias, pero el primer abrazo incondicional es de la familia.

- ¿Qué mensaje deja eso a los chicos?

-Que los padres te quieren porque sos su hijo, no por tus méritos. Te quieren si sacás 10, igual si sacás 1. Es un mensaje importante en épocas donde los chicos priorizan la imagen y la aceptación en redes sociales. Hay escenas de solidaridad cuando, por ejemplo, compañeros ayudan a una protagonista secundaria que vive sola y trabaja para estudiar. Un profesional de familia de médicos la ayuda cuando ella tiene problemas de salud. Son personajes fuertes, con objetivos claros, derivados del héroe del areté griego, cuyos objetivos los trascienden. Ellos saben que tienen una misión, que les va a llevar lo mejor de ellos, pero que si no lo hacen, no

- ¿Qué enseñanza práctica das a los jóvenes a través de la historia?

-El personaje principal desde los 15 años queda en la orfandad, asumiendo responsabilidades, siente culpa que no tiene realmente, pero actúa por conciencia. A los 19 años ya es dueño de un comercio y toma decisiones pragmáticas: no quiere estudiar, quiere trabajar. Otro mensaje que les dejo es que los hijos no son un peluche, que el amor es importante, pero también lo pragmático. Sobre todo porque cuando escribí el libro la maternidad estaba muy romanizada y muchas chicas quedaban embarazadas muy jóvenes. Hoy los chicos ya no lo ven así.

- ¿Qué importancia tiene la fortaleza de los personajes en tus novelas?

-Los personajes son fuertes, con un camino claro, casi renunciando a sí mismos, como los que salvan a los demás. Frente a un desastre social, alguien se tiene que poner al frente y organizar. Son jóvenes adultos. Hasta la generación de mi madre, la adolescencia no existía como invento psicológico. Yo les digo “al terminar quinto año, la adolescencia se acabó: de ahora en adelante, las decisiones son tuyas y los errores también”.

- ¿Cómo impacta la novela en los lectores?

-He tenido muchísimos testimonios de cómo cambió la mirada de la vida, no solo de chicos sino también de padres y madres. La conducta y acciones de los personajes reflejan mis creencias y la generación a la que pertenezco: sabíamos cuidarnos, hoy los chicos están más sobreprotegidos.

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