El escritor y hacedor cultural Fabricio Márquez, nacido en Rivadavia en 1970, falleció hoy en San Luis, donde se había radicado.
El autor nacido en Rivadavia falleció a los 56 años en San Luis, donde se había radicado. Tres amigos, también escritores, evocan su figura y su influencia.
El escritor y hacedor cultural Fabricio Márquez, nacido en Rivadavia en 1970, falleció hoy en San Luis, donde se había radicado.
Hacía tiempo que sus más cercanos sabían que estaba atravesando una dura enfermedad terminal, un cáncer del que primero detectaron un tumor en el cerebro, y luego descubrieron que el tumor primario estaba en el estómago. A pesar de las cirugías, no pudo recuperarse.
Fabricio, un gran agitador cultural especialmente en la zona Este, había sido reconocido por su trabajo como escritor, al que se dedicó siempre con pasión, sobre todo con dos galardones consagratorios: el premio Vendimia 2011 por su libro de cuentos Barrio Al Borde y el de 2015 por su novela Lo profundo del Marcito, en el que el jurado estuvo integrado, entre otros, por Juan Forn.
Dado que se trataba de una personalidad querida y reconocida, especialmente por sus pares, Los Andes consultó a algunos de sus allegados, también colegas en las lides de las letras, para que ofrecieran una semblanza de Fabricio Márquez. Se trata del novelista y poeta Pablo Gullo, de la escritora y médica Mariana Tarquini y del narrador y docente Edmundo Beltrán.
Tarquini, una de sus amigas más cercanas, había organizado hace poco una colecta para ayudar a Fabricio mientras cursaba su enfermedad. Consultada sobre el autor, dijo que "fue un privilegio ser su amiga". Siempre admirada por la pasión de Márquez por las letras, contó: "Hasta que le dieron las fuerzas estuvo pensando en literatura. Tenía tres cuentos en la cabeza cuando fui a verlo al hospital Ramón Carrillo y hablamos de eso".
Esa pasión, resalta Tarquini, no era cosa de sus días finales, sino que marcó siempre su personalidad. "Viajamos varias veces a San Juan para visitar a don Jorge Leónidas Escudero. Íbamos y volvíamos leyendo poesía", contó, a modo de anécdota. Y, para evidenciar que su pasión no se reducía a las letras, recordó: "También desbordaba de alegría cuando andaba por la zona Rocambole (el artista plástico conocido por ilustrar los grandes discos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota). Y Rocambole lo quería mucho a él".
Ambos escritores coincidieron en resaltar la importancia de Márquez no sólo como autor, sino como animador de la cultura y también elogiaron su pasión por las letras.
Gullo conocía bien a Fabricio Márquez y habló con tristeza en las horas posteriores a su fallecimiento: “Con Fabricio nos conocimos de adolescentes, entre Junín y Rivadavia. Pronto descubrimos que teníamos pasiones comunes, como la literatura o el cine, especialmente el de David Lynch. Después tuvimos muchas juntadas y talleres literarios, en los que sin dudas Fabricio aportaba más que yo. Con el tiempo, me tocó ser jurado del concurso Vendimia, junto con Juan Forn, y le dimos el premio a su novela Lo profundo del marcito. Saber de su muerte, saber lo que sufrió, me pone muy triste. Para mí, se ha ido uno de los escritores más importantes de la zona Este”.
Edmundo Beltrán reconoció estar conmovido por la noticia del fallecimiento y ofreció su mirada.
“Entramos en contacto allá por 1987, y por ese entonces ya había tenido una gestión en el área de Cultura en Rivadavia. Y ya tenía data que los demás ni avizorábamos. Desde un adolescente fue un referente cultural, hizo una revista de adolescentes llamada Menduco, para difundir la música y la literatura. Siempre fue abierto a participar de proyectos y a apoyar a los demás. Cuando él encaraba algo lo hacía de pleno, dejaba todo por eso. Las letras mendocinas despiden a un grande, en particular Rivadavia. Fabri para sus cercanos o el Flaco Márquez fue una persona emblemática. Era un poco misterioso por su apariencia y sus formas, que llamaban la atención. Sin conocerlo, uno intuía un misterio, pero quienes se acercaban y lo conocían se daban cuenta que era toda su riqueza cultural. Fue el que les abrió a muchos las puertas, especialmente a la literatura”. Y cerró: “La mejor manera de recordarlo es como un triunfador, que tal vez no tuvo el éxito que hubiera querido, pero triunfó en lo que se propuso. Sólo perdió ante la que pierden todos”.
La obra de Fabricio Márquez aún puede conseguirse en algunas librerías, ya que tanto su libro de cuentos Barrio Al Borde como su novela Lo profundo del Marcito fueron publicadas por Ediciones Culturales de Mendoza.
Pero, además, cuando hace unos años Los Andes ofreció una selección de narradores mendocinos contemporáneos, pudo publicar uno de sus cuentos inéditos, titulado Domingo. Puede accederse a él a través de este enlace: