En su publicación de Instagram, Ciruelo mostró imágenes comparativas de su obra y la pieza de Bencardino en el Malba, subrayando la similitud en el dragón central, la paleta de colores y el fondo rocoso. La publicación reunió miles de “me gusta” y comentarios, y generó la participación de la propia artista en la discusión.
Ciruelo explicó que no busca conflictos: “Muchos de mis fans reaccionaron exasperados, no quiero perjudicar a Carrie”. Agregó que su objetivo con el posteo fue informar sobre la coincidencia y que no observó ningún crédito ni referencia a su obra en la exhibición del Malba.
Por su parte, Bencardino indicó que desde hace más de doce años su práctica se nutre de objetos, imágenes y videos de la cultura visual colectiva. Señaló que la obra de Ciruelo funcionó como punto de partida para su propia creación, realizada a través de un proceso de transformación digital, y que se trata de un homenaje consciente.
Entre homenaje y plagio
La artista aseguró que menciona a Ciruelo durante las visitas guiadas y en el catálogo de la exposición, aclarando que su intención no es ocultar la influencia sino dialogar con la memoria cultural y las iconografías compartidas.
El Malba, en un comunicado oficial, destacó que esta metodología es habitual en el arte contemporáneo: la imagen original sirve de base para nuevas creaciones que interactúan con la historia visual y con el universo estético propio del artista.
El caso reactiva el debate sobre apropiacionismo, homenaje y plagio en el arte contemporáneo, donde la línea entre inspiración y copia puede ser difusa.
Ciruelo, referente internacional de la fantasía épica y creador de la técnica petropictos, también es autor de pósteres icónicos del cine argentino. Desde hoy y hasta el domingo participa de una exposición en el Parque de la Estación, en Avellaneda, presentando nuevas obras.