Escribo a diario Los Andes con inmenso cariño y gratitud, con el grato recuerdo de una no muy lejana visita que hice a la hermosa Mendoza.
Comencé a escuchar la música de Los Trovadores del Cuyo desde muy niño y el 60% del pueblo colombiano sigue escuchándola.
Escribo a diario Los Andes con inmenso cariño y gratitud, con el grato recuerdo de una no muy lejana visita que hice a la hermosa Mendoza.
Quiero agradecer de corazón la increíble hospitalidad y la generosidad con la que me recibieron. Realmente hicieron que mi estadía fuera una experiencia inolvidable. Gracias a mis amigos por tener el honor de haber conocido en mi viaje por esa linda ciudad de Argentina personas como Carlos Cuadros, sobrino de Hilario Cuadros, ‘mi compadre’ y su linda familia.
También recuerdo las invitaciones especiales, entre ellas al Centro Cultural de Guaymallén, para exponer sobre la música mendocina y a un ensayo musical con 24 grandes músicos mendocinos. Fueron momentos que atesoraré con mucho afecto.
Además, quiero compartirles que aquí, en Colombia, seguimos disfrutando y escuchando con mucho aprecio la música de Los Trovadores del Cuyo. También extiendo mi sincero agradecimiento a su familia por preservar y compartir este maravilloso legado cultural. Es un verdadero tesoro que traspasa fronteras y generaciones. Me llevo el grato honor en esta visita de haber conocido a la directora del Centro Guaymallén, a los señores Sergio Santi y Darwin, y haber sido invitado para exponer sobre la música mendocina.
Además, pude entregar el legado de cuatrocientos temas musicales, lo que fue posible gracias a grandes coleccionistas de Colombia.
Comencé a escuchar la música de Los Trovadores del Cuyo desde muy niño y el 60% del pueblo colombiano sigue escuchándola.
Por último, decir que Mendoza me cautivó, pero fue su calor humano lo que realmente hizo la diferencia y dejó una huella profunda en mí.
* Mauro José Restrepo. Colombiano de Cali. Estudioso de Hilario Cuadros.