Anti-respuesta y creación: adelanto del libro de Jaime Correas sobre Roberto Juarroz
La editorial Libros de Piedra Infinita acaba de publicar Roberto Juarroz: la palabra necesaria, un ensayo de Jaime Correas sobre la obra del autor de Poesía Vertical, que incluye poemas inéditos. Un acontecimiento literario del que aquí compartimos un fragmento. El libro se presenta el sábado 6 de diciembre, a las 19.30, en el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel.
Roberto Juarroz: la palabra necesaria (Libros de Piedra Infinita).
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Roberto Juarroz: la palabra necesaria (Libros de Piedra Infinita, 2025), de Jaime Correas.
Roberto Juarroz: la palabra necesaria, de Jaime Correas, tuvo la forma inicial de un seminario de licenciatura dirigido por Adolfo Ruiz Díaz en la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo), a fines de los 80. Ya por entonces, Correas pensó en convertirlo en un libro y por ello el mismo autor de Poesía Vertical le proporcionó poemas inéditos para acompañar ese futuro volumen. Pero el proyecto nunca fue posible, hasta ahora, cuando Correas lo trabajó junto a Fernando G. Toledo y Hernán Schillagi (editores de Libros de Piedra Infinita). Allí el libro tomó un nuevo cariz, que se completó con la sumatoria de una clarificadora introducción del autor, un prólogo de Rafael Felipe Oteriño y el agregado de otro poema inédito —en su momento enviado a José Luis Romero— y de una carta-ensayo de Jorge Enrique Ramponi sobre Juarroz. Además, el fotógrafo Daniel Mordzinski autorizó el uso de su retrato para esta edición.
El libro se constituye, por todo este cúmulo de razones, en un acontecimiento editorial de interés mundial, habida cuenta de la relevancia de Juarroz para la poesía contemporánea.
Correas es también autor, entre otros libros, de la novela Los falsificadores de Borges (2011) y del ensayo Cortázar en Mendoza (2014). Fue director periodístico de Diario Uno y director General de Escuelas de 2015 a 2019. Actualmente es miembro de la Academia Argentina de Letras.
A continuación, el primer capítulo de Roberto Juarroz: la palabra necesaria (que lleva por subtítulo: Creación y realidad en la Poesía Vertical).
Correas - Juarroz tapa
Roberto Juarroz: la palabra necesaria (Libros de Piedra Infinita, 2025), de Jaime Correas.
Anti-respuesta y creación
Me están dictando cosas,
pero no desde otro mundo u otros seres,
sino, más humildemente, desde adentro.
Pero ¿quién está adentro,
además de estar yo?
¿O tal vez no estoy yo
y he dejado mi lugar
para que otro me dicte?
Si esto es así,
no importa que el dictado
no lo comprenda nadie.
No importa ni siquiera
que lo comprenda yo.
Ser no es comprender.
(VIII, 86)
La pregunta por la realidad ha ocupado siempre a los hombres que se hacen preguntas. Esta pregunta ha ocupado a Roberto Juarroz especialmente. Su obra poética es una anti-respuesta a ese interrogante. Anti-respuesta, pues su poesía no es una contestación a nada en especial. Su existencia, más bien, modifica la pregunta, tal vez la mejora.
Roberto Juarroz parte en su obra poética de una unidad. Sus poemas han sido agrupados por él bajo el nombre general de Poesía Vertical. Ninguno lleva un título particular. Cada poema está identificado sólo con un número, ya que participa de una experiencia única. Sobre esto el autor ha dicho: «He buscado entonces una poesía más concreta en su esencia, con peso propio, sólida, vertical».
Las opiniones de Juarroz con respecto a la posibilidad de una crítica de la poesía desbaratan de antemano todo intento crítico más o menos convencional para acercarse a su obra poética.
Descree de la interpretación crítica de la poesía y así lo ha expresado en reiteradas oportunidades. Cree en cambio que es necesario un acercamiento fundamental (a los fundamentos). Un acercamiento sin aspiraciones explicativas. La poesía no se explica, ni tampoco, como decía Hölderlin, es explicación de nada. Se trata, por lo tanto, de entablar con ella una relación personal sin forzarla en ningún sentido. Leer poesía, vivir la poesía.
Desde esta perspectiva intentaré dar testimonio de mi experiencia de lector. En ella me han guiado aquellas ejemplares palabras de Octavio Paz en su libro El arco y la lira: «El poeta no quiere decir, dice». A las cuales creo conveniente agregar: el poema no quiere decir ni dice, nos dice. Nos dice a cada uno de nosotros, sus lectores. Entre el poema y el lector se entabla un diálogo mudo, intransferible e irrepetible. Se confunden amorosamente fuera de todo orden previo y de todo método. El poema no es reductible a ningún sistema de signos. El mejor comentario a un poema es su relectura. La mejor crítica es el silencio. La poesía se resiste a la interpretación. Dice Juarroz: «... en poesía, en arte, en literatura, toda interpretación es sobreinterpretación». Y no hay abordaje crítico de una obra que no sea interpretativo. Por lo tanto, es necesario buscar un modo apropiado para acercarse a la poesía. En Poesía Anónima 2 se puede leer: «Así como es posible acercarse a algo o a alguien hasta tocarlo, es también posible acercarse a la poesía y tocarla. Pero tomar contacto con algo es confundirse con ese algo, o es ser ya ese algo».
La elección de los poemas que cito aquí se debe a una experiencia personal de la poesía de Juarroz. Estos poemas no pretenden dar coherencia o certeza a alguna afirmación o ser las columnas sobre las cuales descansen comentarios personales, pues sólo son el reflejo de un gusto poético.
En su ensayo La crítica de la poesía dice Juarroz: «Hay obras que son fundamentalmente para callar con ellas. Toda obra poética tiene por lo menos una zona para callar con ella».
Estas palabras hablan de mi experiencia personal de la Poesía Vertical. Es por esto que escribir acerca de ella es un ejercicio que inicio, como quizá debería iniciarse todo, contra una resistencia.
Como poeta, Roberto Juarroz no ha intentado interpretar, describir o criticar la realidad. Ha sido más ambicioso: ha querido crearla. En su discurso de recepción como miembro de número de la Academia Argentina de Letras, titulado Poesía y realidad dice: «En esta relación entre poesía y realidad, la primera condición de cualquier poesía válida es una ruptura: abrir la escala de lo real... La poesía crea más realidad, agrega realidad a la realidad... Por todo esto, la poesía es el mayor realismo posible». Juarroz ha sentido que la poesía es esencial para dar su testimonio acerca de la realidad. Ha creído necesaria a la poesía para llevar a cabo lo que él llama «abrir la escala de lo real» a través de una ruptura.
Incluso ha dicho: «El poeta es un cultivador de grietas. Fracturar la realidad aparente o esperar que se agriete, para captar lo que está más allá del simulacro». Si la poesía sólo quisiera asomarse a los horizontes que ya existen, sería innecesaria. Pero la poesía es un intento de alcanzar los horizontes que no existen. La poesía no habla sólo de lo que existe, sino que busca crear lo que todavía no existe, avanzando sobre zonas inexploradas.
Dice Juarroz: «La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles». La poesía está continuamente haciéndose, está viva. Un poema es un puente hacia otro poema y así sucesivamente. La poesía siempre da un paso más allá. Sin embargo, algo va quedando de la poesía; son las huellas que deja la aventura, son los poemas. En este camino no es posible la repetición, todo lleva más allá. Los límites se abren y se experimenta lo abierto. La poesía verdadera es siempre un proyecto:
Estoy preparando mi último poema,
pero mientras tanto me distraigo en los penúltimos.
Sin embargo, todo poema es último.
Pero también lo último puede convertirse en penúltimo.
El tiempo que nos resta es como una respiración,
autónoma y también complementaria de la nuestra.
A veces se ensancha
y a veces se contrae.
El tiempo que nos resta no es siempre el mismo.
Lo último se corre
hacia atrás o adelante.
(VIII, 85)
El poeta espera lo inminente dando pasos en el vacío. Espera lo que nunca llega, lo que siempre está por llegar. La suya es la espera perfecta.
En esta paradójica relación entre proyecto y espera habita uno de los misterios mayores de la poesía. Una espera sin término, un proyecto sin meta. En la poesía, la escala de lo real se abre siempre más, a pesar de las resistencias, hacia lo infinito.
El poeta quiere ver más allá. Pero no inventa de la nada, sino que ajusta su visión para que llegue donde no ha estado nunca antes la mirada.
El lector recrea luego esta experiencia en la lectura. Pero para que la recreación se realice es necesaria una actitud particular, una especial disposición del espíritu. No basta leer la poesía, hay que vivirla. No se trata de comprenderla, hay que confundirse con ella.
Debemos conseguir que el texto que leemos
nos lea.
Debemos conseguir que la música que escuchamos
nos oiga.
Debemos conseguir que aquello que amamos
parezca por lo menos amarnos.
Es preciso demoler la ilusión
de una realidad con un solo sentido.
Es necesario por ahora
que cada cosa tenga por lo menos dos,
aunque en el fondo sepamos
que si algo no tiene todos los sentidos
no tiene ninguno.
Debemos conseguir que la rosa
que acabamos de crear al mirarla
nos cree a su vez.
Y lograr que luego
engendre de nuevo al infinito.
(VIII, 8)
Jaime Correas
Jaime Correas pasó por En La Cima.
Los Andes
La presentación del libro de Correas sobre Roberto Juarroz
Roberto Juarroz: la palabra necesaria, de Jaime Correas, será presentado el próximo sábado 6 de diciembre, a las 19.30, en el Museo Carlos Alonso (Emilio Civit 348, Ciudad), con entrada gratuita. Los presentadores serán Andrés H. Gabrielli y Fernando G. Toledo.