28 de diciembre de 2013 - 23:02

Cuestión de plata, no de suerte

Pérez cierra un año adverso. La polémica del endeudamiento mostró que su modo de gobierno soslaya datos contundentes.

Francisco Pérez termina un año durísimo, en el que la realidad nunca le dio tregua y que como metáfora perfecta de todo lo que pasó, ni siquiera casi le ha permitido brindar en paz en estas Fiestas. Para colmo, su obstinación y su particular ejercicio del poder lo están sometiendo a seguir perdiendo rounds decisivos para su imagen y la de su gobierno. Como por ejemplo, el último por el Presupuesto.

Para el olvido

Sólo por repasar rápidamente algunos datos, este ha sido el año en el que los reclamos de los gremios estatales se extendieron -pese al trabajoso acuerdo paritario sector por sector- de principio a fin de año.

Por lo pronto, los sindicatos ya están amenazando con medidas para 2014, luego de que el arreglo salarial con la Policía, tras la tensa protesta con amagues constantes de saqueos, elevara el piso de las demandas de los demás trabajadores públicos.

Es que en el fondo todo es una cuestión de plata, y esas cuentas que no cierran son las que obligaron a Pérez a que este año cometiera dos grandes sincericidios.

Uno, cuando él mismo puso en duda el pago de la segunda cuota del aguinaldo; y luego, esta semana, cuando argumentó que si la oposición no aprobaba el endeudamiento de 1.700 millones de pesos que solicitó, la Provincia entraba en “default”.

Lo grave es que Pérez no puede explicar el sobredimensionamiento de la estructura del Estado y el impresionante aumento del déficit de estos últimos seis años que lo tuvieron como protagonista principal: tanto como ministro de Obras Públicas de Celso Jaque y luego como gobernador.

En ese contexto, la salida de la brasileña Vale desnudó gran parte del relato productivo del kirchenrismo ante las debilidades que exhibe para los inversores extranjeros el atraso cambiario con sus cepos y sus trabas, más las complejidades del escenario internacional, que efectivamente antes operó como “viento de cola” del crecimiento.

A ello se le sumaron las heladas tardías que impactaron duro en el sector agrícola, afectando al 25% la superficie cultivada. Y lo que es peor, debilitando aún más la matriz agroindustrial que parece destinada a perecer en el mediano plazo si la solución siempre es la asistencia infinita del Estado.

Piñas de todos lados

El escenario nacional tampoco fue favorable. El marcado debilitamiento del kirchnerismo, la aparición de contundentes denuncias de corrupción, las dificultades de la gestión que se traslucieron en el desmanejo ferroviario, pero también en los problemas energéticos que por estos días se palpan con los cortes de luz, compitieron palmo a palmo con la diaria presión de la inflación (que tanto el oficialismo nacional como el provincial sigue sin reconocer ni admitir).

Las dolencias de Cristina Fernández y sus consecuencias políticas, tras el desopilante reemplazo de Amado Boudou luego de su operación y su reciente reclusión dejando el centro de la escena a Jorge Capitanich, dan la clara sensación de que en la Nación las cosas tampoco son lo que eran antes. Al punto que César Milani, de oscuro pasado durante la dictadura, es el nuevo jefe del Ejército y militar emblema del cristinismo.

Pero eso no fue todo este año, el frente político local significó tal vez el más desastroso escenario. Pérez perdió, solapadamente, contra su vice Carlos Ciurca en la interna del justicialismo; y luego, dos veces, en las PASO y en las generales, contra el radicalismo de (nada menos) Julio Cobos.

Más allá del resultado, que con el paso del tiempo se vuelve anecdótico, la decisión popular echó por tierra también el anhelo que Pérez tenía de aspirar a una reelección mediante la reforma de la Constitución provincial.

El golpe electoral fue tan duro que recién casi dos meses después hubo algún movimiento del gabinete. Los cambios, hasta ahora sólo de nombres, siguen siendo en cuentagotas (salvo el “justificado” de Carlos Aranda del Ministerio de Seguridad, por el propio desgaste de una función tan delicada que este año todavía tiene tres crímenes impunes: el del médico Sebastián Prado, el del abogado Marcos Derpich y el del taxista José Ubaldo Moreira.

Incluso, fuentes del oficialismo siguen dando por cierta y efectiva la pronta salida del titular de Salud, Carlos Díaz Russo y su reemplazo por el médico (y amigo personal de Pérez) Matías Roby. Algunos hasta precisan, con audacia, la fecha del recambio: el 8 de enero.

Más leña

Lo cierto es que el inaudito embrollo generado por el Gobierno al superponer la discusión de una nueva Ley de Ministerios en medio del tratamiento del Presupuesto, parece haber impactado en las filas del propio peronismo. Una estructura que aún no digiere demasiado el intento de posicionamiento de una nueva “línea interna”, el “paquismo” ya que todavía cuestiona algunas designaciones y la estrategia respecto al Presupuesto; particularmente, sobre el endeudamiento que tanto radicales como demócratas rechazan.

La quita de los objetados artículos sobre la toma de deuda realizados en Diputados y el posterior envío a comisión del proyecto en el Senado, no sólo hablan de los obstáculos del PJ en ambas cámaras, sino también de ¿sutiles señales? hacia el Ejecutivo respecto a que no se puede avanzar a cualquier costo, como a veces se predica desde el cuarto piso de la Casa de Gobierno.

En ambos casos, tanto los allegados a Jorge Tanús como a Carlos Ciurca creen que sus jefes podrían haber resuelto la situación con la oposición en la Legislatura si hubieran tenido mayor margen de acción. Léase, “abrir” el Presupuesto, eliminar algunos gastos no imprescindibles, achicar el monto del endeudamiento, entre otras variables válidas para ofrecer en la negociación parlamentaria.

Lo cierto es que el parate hasta febrero puso los pelos de punta en el Ejecutivo, donde analizan diversas opciones que van desde la redacción de un decreto de necesidad y urgencia (cuyo alcance y legitimidad nadie asegura) hasta dar por caído el Presupuesto 2014 y prorrogar la pauta de gastos de 2013. En ese caso, la iniciativa, contemplada en la Constitución, encarna otra polémica no menor.

Hay quienes especulan en el Gobierno que una eventual prórroga del Presupuesto vigente implica -también automáticamente- la extensión del endeudamiento que se aprobó para este año (1.510 millones de pesos).

Ante esta posibilidad, que incluso algunos dirigentes de la oposición ya manejan como rumor, la respuesta -también informal- ha sido contundente. “Si hacen eso es un escándalo que saldremos a denunciar, banco por banco, para que todo el mundo sepa cómo se manejan las cuentas públicas en Mendoza”, dicen que dijo -indignado- uno de los referentes radicales.

Alguien que pare la pelota

Lo que está claro es que una maniobra de estas características judicializaría inevitablemente el Presupuesto y enturbiaría -tal vez definitivamente- el vínculo entre oficialismo y oposición. Pero seguramente la sangre no ha de llegar al río. Hay opciones intermedias que, justamente, vienen de la mano de la política.

Una de ellas sería incluso del agrado del propio Ciurca y consiste en aprobar el proyecto como vino de Diputados (es decir, sin endeudamiento) y en marzo, al calor de las paritarias estatales, volver a sentarse con la oposición para que se autorice más dinero para aumento de sueldos. En ese caso, si persistiera la negativa opositora, ello también impactaría en las prédicas de la UCR y el PD que deberían justificar su “no” ante los gremios. Justamente, una manera de hacer co-responsable a la oposición de las decisiones, tal como reclama.

La aspereza del debate político generado por la discusión del Presupuesto pone a prueba la conducción de un conflicto que tal vez como corolario de un año complejo, Pérez nunca supo administrar. Ni siquiera con la prudencia que exigía la dura derrota electoral de agosto y octubre.

Su convocatoria a los presidentes partidarios fue tardía y ese gesto luego no coincidió con el debate en Diputados donde nada cambió. Tal vez el reposo en el Senado y las amenazas que (de uno y otro lado) probablemente nunca se concreten, le den al gobernador, a la pauta de gastos 2014 y a la oposición la mesura y el equilibrio que en este caliente fin de año no han abundado.

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