Seguramente usted lector conoce a alguien que desde hace tiempo dice que algo le duele, que cuando se hace verdaderamente molesto suele paliarlo con un analgésico que le permita sobrellevar las exigencias de la vida diaria.
Seguramente usted lector conoce a alguien que desde hace tiempo dice que algo le duele, que cuando se hace verdaderamente molesto suele paliarlo con un analgésico que le permita sobrellevar las exigencias de la vida diaria.
Quizás usted mismo en alguna oportunidad, ante un síntoma de gripe o resfrío, se dejó llevar por la promesa milagrosa de alguna publicidad o por un dolor de cabeza aceptó la sugerencia de algún conocido que ya probó con tal o cual cosa. Todo sea por "aguantar", esperar o resolver y evitar la consulta con el médico.
Se trata de una conducta extendida: según una encuesta, cuatro de cada diez argentinos no acuden a un profesional de la salud cuando están enfermos o tienen algún síntoma. De ellos, 24,3% trata de solucionarlo con algún medicamento conocido y el 16,6 % espera que se le pase.
Alberto Buschel (38) es uno de estos últimos. "Si no se me pasa en 2 o 3 días voy al médico, depende lo que sea, a veces voy de inmediato. Uno ya sabe qué tomar para arrancar: por un resfrío menor espero o tomo paracetamol, por un dolorcito de estómago lo mismo, tomo sertal o algo similar", dijo y consideró que una de las causas es "la costumbre".
Ariel Ferri (37) también resiste hasta último momento antes de consultar al doctor: "Me tengo que sentir muy mal para ir a un médico. Soy una persona sana, salvo una urgencia no voy". Así, si tiene una gripe o algo similar ya sabe qué medicamentos debe tomar, por lo cual cuando se le terminan directamente los compra bajo la recomendación de un farmacéutico amigo.
Se controlan más los mayores
El estudio de opinión "Actitudes y conductas hacia el cuidado de la salud" fue realizado por la Secretaría de Investigación de la Universidad Siglo 21. Se encuestó a 905 personas de ambos sexos de entre 20 y 60 años residentes en Capital Federal, Córdoba, Corrientes, Comodoro Rivadavia, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán.
Sus resultados destacan diferencias según la edad y el sexo. El informe señala que "siete de cada diez adultos mayores de 50 años son quienes más visitan al médico cuando se sienten mal, en tanto que esa cifra baja a cuatro de cada diez cuando se analiza el comportamiento de los jóvenes de entre 20 y 30 años".
Por otra parte, de entre quienes deciden recurrir al médico cuando tienen un problema de salud, el 72,7% consulta al médico clínico o al generalista -mayoritariamente quienes tienen entre 20 y 30 años- , mientras que sólo el 27,3% lo hace con algún especialista. Por otra parte, 55% manifestó tener un médico de cabecera; este grupo es el que más consulta cuando tiene algún problema.
Turnos atrasados
Para Alberto, la extendida resistencia a los médicos entre los argentinos se debe, más que nada, al temor: "La gente suele tener miedo a tener alguna enfermedad difícil de curar, entonces va demorando la visita al médico".
Pero también influyen la falta de tiempo, el disgusto que genera la espera para ser atendido y la insignificancia que se le asigna a ciertas enfermedades.
Al respecto, Daniel Coria, presidente del Círculo Médico de Mendoza, señaló que esto es parte de un sistema de salud que tiene dificultades para dar respuestas a tiempo, algo con lo que coincidieron otros profesionales. Los turnos suelen darse con dilación y a eso se suma mucha burocracia por parte de las prestadoras de salud. Al presentarse ciertos síntomas no siempre se puede esperar, por lo cual se busca resolverlo de manera paliativa.
Es el caso de las enfermedades respiratorias y en particular de las alergias propias de esta época. El neumonólogo Gustavo Ryan destacó que en su especialidad hay más consultas porque hay más alergias y reconoció que en esta rama hay automedicación porque la gente ya se conoce.
"Yo trato de que los pacientes conozcan los síntomas para que sepan qué tomar, a veces es peor que vengan a una guardia porque se contagian otra cosa", aseguró y recomendó los medicamentos de venta libre que con control no revisten problemas.
En el caso de síntomas desconocidos o más complejos, que por ejemplo pueden ser indicios de un problema cardíaco, el autodiagnóstico puede ser peligroso. Por eso, el cardiólogo Alejandro Saracco hizo hincapié en la necesidad de consultar al especialista cuando aparece una sensación de opresión en el pecho que se traslada a otros lugares como la boca del estómago, la garganta, la espalda o los brazos.
"Muchos minimizan pequeñas molestias que consideran insignificantes y como no se repiten no consultan. Pero la presión en el pecho puede ser una angina y el próximo dolor puede ser una muerte súbita", sentenció y recomendó ir a una guardia ante un episodio de este tipo.