¡Qué difícil resulta a quien está aprendiendo nuestro bello idioma conocer todas las acepciones que un término puede abarcar y saber, luego, en qué contexto usar cada una! Hoy lo vamos a ejemplificar con el verbo ‘pegar’, cuya etimología nos remonta al vocablo latino “picare”, que significaba “embadurnar o pegar con pez”; este sustantivo ‘pez’, de género femenino, que figura como segunda entrada en el diccionario académico, es una sustancia derivada del alquitrán, de consistencia resinosa, que actúa como un pegamento. Es por eso que el primer valor significativo de ‘pegar’ es “unir una cosa con otra mediante alguna sustancia”: “El adolescente pegó calcomanías por todos lados”. En ese sentido, surge el sustantivo ‘pegamento’, sustancia espesa o líquida que se usa para adherir una cosa a una superficie o varias cosas entre sí. Hay otras dos acepciones ligadas a esta inicial: “Unir o juntar una cosa con otra, atándola, cosiéndola o encadenándola con ella”, como en “Pegué todos los botones en la camisa nueva”. También, “reparar un objeto haciendo que se unan entre sí las partes que quedaron separadas por una rotura”, como en “Rápidamente, pegó todos los fragmentos del jarrón roto”.
Una acepción que se relaciona con la cercanía de dos cuerpos es la que nos dice “arrimar o aplicar una cosa a otra, de modo que entre las dos no quede espacio alguno”: “Tenía frío y miedo el pequeño y se me pegó buscando refugio”. ‘
Pegar’ se refiere también a la violencia física, ya que puede equivaler a “castigar o maltratar a alguien con golpes”, como en las expresiones ‘pegar un bofetón’ o ‘pegar una paliza’. Si se refiere a objetos, ‘pegar’ es lo mismo que “chocar o golpear contra algo”: “No pudo frenar a tiempo y el auto pegó contra el árbol”. En otro contexto, ‘pegar’ es igual a “contagiar”, esto es, comunicar a alguien, por contacto, ya un vicio, ya una enfermedad, ya una costumbre: “En la escuela, se le pegó esa eruptiva” y “De tanto estar con ellos, se me pegó la tonada regional”.
Muchas veces, ‘pegar’ se usa en sentido figurado, como cuando se une a algunos sustantivos para indicar la acción que ellos significan: ‘pegar un grito’ o “gritar”; ‘pegar saltos’ o “saltar”; ‘pegar una frenada’ o “frenar”. También, en sentido figurado, ‘pegar’ significa “impactar, causar impresión”: “La noticia me pegó fuerte”. Otro valor metafórico es el de “acertar”: “Le pegó en todas las respuestas”. Además, puede tener el valor de “armonizar una cosa con otra”: “Esa ropa te pega con ese calzado”. Cercano a este valor es el que se atribuye a los versos, para indicar que riman unos con otros: “No puedo encontrar la palabra que pegue con ese término”.
Si nos referimos a la luz o al sol, usamos ‘pegar’ para indicar que inciden intensamente en una superficie: “Por la tarde, pega muy fuerte el sol sobre esa pared”.
Cuando no estamos atentos a la cocción de un alimento, diremos que se ‘ha pegado’ si se ha quemado, por haberse adherido al fondo del recipiente, alguna parte de lo que se cuece: “Se distrajo charlando y se le pegó el arroz”.
En el ámbito informático, ‘pegar’ es “agregar a un archivo informático datos almacenados en la memoria de una computadora u otro dispositivo similar”: “No hizo una búsqueda bibliográfica personalizada, sino que se limitó a pegar lo que encontró en las redes”.
Se dice que alguien ha tenido éxito o que un emprendimiento ha logrado gran repercusión, al usar en la redacción este verbo ‘pegar’: “Ha pegado fuerte su última producción, sobre todo entre los jóvenes”.
Encontramos una cantidad considerable de vocablos relacionados con ‘pegar’, como ‘pegote’, término aplicable a una persona que se encuentra frecuentemente junto a otra, depende mucho de ella y se aparta poco de su lado: “Éramos muy pegotes pues hacíamos todo juntos”. Se relaciona con ‘pegoteo’ y con ‘pegotear’: del primero, sabemos que designa una proximidad que se considera excesiva entre dos personas y que involucra el contacto físico y las reiteradas manifestaciones de cariño; el segundo tiene una connotación negativa pues señala que la acción de pegar se ha realizado en forma desprolija o en exceso. Si, en cambio, usamos el sustantivo ‘pegatina’ estaremos aludiendo a la colocación de afiches de publicidad, generalmente de propaganda política, en la vía pública: “De la noche a la mañana, la ciudad amaneció con una pegatina inmensa de apoyo a las autoridades”.
Hay expresiones cotidianas relacionadas con ‘pegar’, en lenguaje coloquial, que todos conocemos bien: ‘quedar pegado’ es una de ellas, con el significado denotativo de “electrocutase tocando algo que transmite corriente”, como en “Quedó pegado a una columna que tenía descarga eléctrica”; pero, además, figurativamente, puede indicar que alguien quedó muy comprometido con una causa y no puede desligarse de esa atadura: “Trabajó para ellos y, ahora, ha quedado pegado con una causa que no comparte”.
Otra expresión coloquial dice “es una pegada”: así se define un acto realizado por casualidad o sin premeditación y que resulta ser muy ventajoso, como en “Lo de poner ese negocio ha sido una verdadera pegada”.
¡Cuántas veces repetimos un tema musical o una frase porque nos gusta y lo recordamos con facilidad! Entonces, decimos que es ‘pegadizo’; pero también se le puede aplicar el adjetivo ‘pegajoso’, aunque este posee otras connotaciones negativas, como la de “molesto” por exceso de apego a una persona o por ser excesivamente húmedo, si lo referimos al clima o a algún fenómeno meteorológico: “¡Pegadiza la cancioncita!”; “Día insoportablemente pegajoso por la humedad y la temperatura”.
Existen refranes con ‘pegar’: “Allá pegue y aquí no llegue” para indicar, como deseo, que un mal no nos alcance; “Así se pegan botones” para reconocer una acción bien hecha; “Quiso pegar el salto y cayó en el charco” critica la falta de límites por ambición.