La rueda preelectoral arrancó con moderada inercia. Las encuestas comienzan a ganar preponderancia y los precandidatos necesitan elevar su perfil. Tanto en el oficialismo como en la oposición se impone llegar a fin de año con un posicionamiento que permita pasar el verano en la consideración de las cúpulas partidarias y los analistas, para luego de la Vendimia pisar el acelerador en pos de alcanzar la meta.
Hasta ahí, todos movimientos de manual. La pericia, en todo caso, está en cómo mover las piezas, cómo evitar los embates ajenos y cómo regular energías para la exigencia del largo aliento. Más estrategia que táctica.
Los ya previsibles lanzamientos de Adolfo Bermejo, Omar Félix, Jorge Tanús y Rubén Miranda en el peronismo han acelerado los tiempos de las definiciones. A ese puñado podría sumarse en breve Guillermo Carmona y Dante González. A ese núcleo mayor, agregarse aquellos ministros de Francisco Pérez que lleguen en condiciones efectivas de encarnar una candidatura.
Todavía “pisados” por el gobernador, algunos se salen de la vaina por blanquear sus intenciones y recorrer la provincia. El freno de mano que les impone Pérez pretende que se concentren en la gestión. Tarea más que necesaria por cierto, y que puede o no darle réditos para aspirar a mayores desafíos.
En esa travesía se encuentra Matías Roby, cuyo eje es el cambio cultural respecto de los servicios públicos que presta el Estado; en su caso, los de salud. Hasta ahora, su pirotecnia verbal es más vistosa que sus logros, o menos confusa que su reciente guiño a La Cámpora.
Marcos Zandomeni busca mostrar un incipiente (y necesario) cambio de la matriz productiva de la mano de la factibilidad de algunos proyectos mineros, pero aún deberá sortear las posibles resistencias que aparecerán en la Legislatura a la hora del debate.
Marcelo Costa picó en punta con la discusión sobre el banco estatal, pero su pase de Hacienda a Agroindustria le ha hecho perder presencia en la agenda mediática y al día de hoy no se sabe con certeza si esa iniciativa fue abandonada o sólo postergada ante las dificultades financieras nacionales e internacionales.
Finalmente, Diego Martínez Palau, quien pese a sus esfuerzos en pos de instrumentar un sistema de transporte público eficiente, no ha podido avanzar en demasía: la reciente crisis desatada tras el paro de los choferes de troles, develó el paupérrimo estado de la Empresa Provincial de Transporte Mendoza (EPTM).
Pero lo cierto es que si bien la superpoblación de candidatos bendecida por el propio Juan Carlos “Chueco” Mazzón ilusiona a la militancia que cree cándidamente que la variedad de oferta está ligada a la calidad de los postulantes y ésta directamente al éxito electoral, la dirigencia con más experiencia está preocupada. “No podemos tener 10 u 11 candidatos... es un papelón...” dice un ministro que también aspira a entrar en el top five de aquí a marzo.
Por lo pronto, el PJ se concentra en consensuar definiciones clave para su futuro como la instrumentación de las PASO; canalizar el margen existente para un posible desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales; explorar la posibilidad de hacer un último intento para reformar la Constitución y dar respuestas a las urgencias de la gestión provincial que no son menores. Mucho de esto comenzó a plantearse el viernes entre Pérez, Carlos Ciurca y los intendentes en su encuentro en Maipú.
Puertas adentro, se busca dilatar lo más posible las definiciones públicas, en especial sobre aquellos temas de neto corte electoral. Por lo bajo, algunos intendentes intentan evitar lo que prevén como posibles aluviones anti K en Mendoza: ya sea por la vía de Julio Cobos como de Mauricio Macri o incluso de Sergio Massa.
Estos presidenciables probablemente tengan de alto a considerable impacto en la provincia y arrastren a sus candidatos locales en detrimento de la (o las) boleta/s del Frente para la Victoria. Como contrapartida, los jefes comunales ven en Daniel Scioli a un candidato incómodo entre el duro relato K y las demandas populares y advierten -con razón- que allí hay un problema. Por ello, el desdoblamiento no aparece como una salida descabellada, aunque claro, con alto costo político en especial en la ahora zigzagueante relación con la Nación tras los tironeos por la ley de Hidrocarburos.
Más allá de las convicciones, la reforma de la Constitución opera en algunos referentes del oficialismo como una suerte de revancha no sólo ante los últimos intentos frustrados, sino también ante la imposibilidad de mostrar grandes hitos en una gestión como la de Pérez que ya está empezando a elegir la ropa que pondrá en la maleta cuando llegue la hora de partir. Pérez no ha dejado hasta ahora ninguna impronta personal por la que se lo vaya a recordar con el paso del tiempo.
En todo caso, muchas promesas pero escasas concreciones. La reforma del texto constitucional, ahora sí con su autoexclusión de la reelección, permitiría la necesaria actualización de la versión de 1916 y bien podría simbolizar algo en esa pretensión de trascendencia. Lo mismo puede decirse del banco estatal. Pero en plena crisis de fin de ciclo político y hasta con una empresa emblemática como Impsa en default, no hay mucho más que hacer que administrar la urgencia, buscar más endeudamiento y cumplir con el pago de sueldos y proveedores. Un triste papel para un Estado provincial vapuleado y asfixiado.
Sin embargo, a no engañarse con el ensimismamiento del PJ. Y esto lo sabe más que nadie el propio Alfredo Cornejo, principal candidato del radicalismo que, pese a tener un escenario que se presenta como amigable, busca acrecentar sus chances de la mano de un acuerdo con el Pro. La ansiedad de Cornejo es directamente proporcional a sus miedos de quedarse a metros de la línea de llegada.
Por lo pronto, esta semana buscó dar un golpe de efecto de esos que tanto le agradan: fue a ver a Pérez junto a su colega radical capitalino Roddy Suárez, con el propósito de discutir el próximo sistema de transporte público. El de Godoy Cruz mostró así, tanto hacia adentro como hacia afuera del partido que, tras la muerte de Víctor Fayad, la Capital ha vuelto a alinearse plenamente con la UCR y que ni Pérez ni el gobierno podrán encontrar allí (como antaño) fisuras posibles. Fortalecido incluso, al día siguiente volvió a cargar contra Pérez con sus argumentos preferidos: la calidad del gasto público y la constante toma de deuda “poca y cara” que Pérez necesitará imperiosamente para llegar a fin de año.
Por lo demás, sus rivales internos optan entre pelearse con las encuestas (Laura Montero) o aceptarlas (Enrique Vaquié). Ambos, según la medición de Reale -Dalla Torre que publicó Los Andes no superan el 4% de intención de voto (3,84%, Montero y 1,17% Vaquié). En la misma medición, Cornejo obtenía el 22,27%, al tope de los dirigentes de todos los partidos.
En la entente PD-Pro, Omar De Marchi aprovechó esta semana el plafond nacional que le proporcionaron dos referentes de la mesa chica del propio Macri: Emilio Monzó y Marcos Peña quienes, en plan de campaña y armado nacional, visitaron Mendoza y pese a aclarar explícitamente que no estaban bendiciendo candidatura alguna, participaron de actividades partidarias y de un encuentro con periodistas organizado por el lujanino.
Allí, la pregunta y repregunta recurrente fue el posible acuerdo con la UCR, que los macristas se encargaron de relativizar pero no de enterrar. Confiados, creen que en un escenario “de dificultades igual o peor” que el actual -como el que prevén para 2015-, Macri logrará desprenderse del resto de los candidatos opositores y obligará a UNEN (y en especial al radicalismo) a tomar decisiones casi de supervivencia.
En esa misma reunión informal “mezcla de on y off” con colegas, Monzó y Peña subrayaron también el valor de Cornejo y sus chances para pelear la gobernación. Pero dijeron que salvo en Malargüe, el Pro ya tiene candidatos a intendentes en todos los departamentos. El anuncio fue en tono de aviso al PD y la UCR.
El massismo, por su parte, también mostró sus uñas esta semana. La visita del jefe del Frente Renovador, alimentó el ego de quienes aspiran aquí a representarlo, comenzando por el propio intendente Jorge Difonso. Pero al sancarlino no le pierden pisada otros referentes como los legisladores Gustavo Valls y Daniel Cassia quienes se consideran con más pergaminos para encabezar la lista del FR.
Con agenda opuesta al kirchnerismo, Massa hizo foco en el reclamo de sus aliados locales: intangibilidad de la ley 7.722 e inseguridad. Este último, un recurrente reclamo de toda la sociedad y en especial de los familiares de las víctimas que el jueves descolgaron un retrato de Pérez de la Legislatura en excesiva señal de repudio a su gestión. La potencia de los símbolos es -justamente- su capacidad para vehiculizar deseos y demandas compartidas que aunque no se verbalicen, se manifiestan -incluso- inesperadamente.
Por Luis Abrego - [email protected]