La industria global de la llamada delincuencia ambiental (que incluye todo tipo de cosas, desde venta de marfil de elefante hasta tala y pesca ilegal, y más) asciende a entre 70.000 y 213.000 millones de dólares anuales, y principalmente financia a grupos criminales, militares y terroristas, afirma un informe dado a conocer este martes por Naciones Unidas y la Interpol.
“Ha habido un alza sustancial en la escala en comparación con informes previos”, indicó Christian Nellemann, jefe de la Unidad de Respuesta Rápida de la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. “Uno de los motivos principales, particularmente con respecto a la madera y la pérdida de hábitats para la vida salvaje, es que los métodos utilizados por el crimen organizado no eran tan bien conocidos apenas hace unos años”, afirmó.
El nuevo informe, “The Environmental Crime Crisis”, dice que entre 20.000 y 25.000 elefantes africanos son asesinados cada año, y se estima que entre 165 y 188 millones de dólares en marfil se destina a Asia.
El comercio de cuernos de rinoceronte, mientras tanto, tiene un valor estimado de entre 63,8 y 192 millones de dólares. Mientras que menos de 50 rinocerontes fueron cazados ilegalmente en 2007, ese número creció a más de 1.000 en 2013.
Pero Nellemann, quien fungió como editor en jefe del informe, indicó que el comercio ilegal de madera probablemente está creciendo aún más rápido, y se estima que el “crimen forestal” representa entre 30.000 y 100.000 millones de dólares anuales y hasta 30 por ciento del comercio global de madera.
Los investigadores utilizaron distintas fuentes para calcular el valor de varios tipos de crímenes, incluyendo juicios, estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, arrestos y decomisos de la Interpol e información aportada al Consejo de Seguridad de la ONU respecto de ingresos de grupos terroristas que usaron las ganancias.
Los investigadores también contaron físicamente los camiones que cargan madera.
“La exportación oficial de un país de África quizás sea de una o dos cargas por año”, explicó Nellemann en entrevista. No obstante, “tenemos fotos de cientos de camiones que pasan las fronteras”, afirmó.
Aproximadamente 90 por ciento de la madera que se consume en África se usa como combustible y carbón. Carbón ilegal también se está exportando a varias naciones de Oriente Medio, como Egipto, Yemen, Arabia Saudita y Omán.
Tan solo las exportaciones de Somalia se estiman entre 360 y 384 millones anuales, con hasta 56 millones financiando a Al-Shabab (grupo responsable del ataque del año pasado contra el Centro Comercial Westgate, en Kenia), según el nuevo informe.
La mayoría de los delegados de los Estados miembros de la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente no había revisado los datos, pero algunos manifestaron sorpresa con las cifras, dados los esfuerzos recientes de los últimos años para frenar el crimen ambiental.
Sri Parwati Murwani Budi Susanti, viceministra asistente para el Medio Ambiente de Indonesia, fue categórica en el sentido de que su gobierno (junto con el de otras naciones miembros) estaba trabajando duro para combatir el comercio ilegal de plantas y animales, aunque dijo que el informe mostraba que "aún tenemos mucho más por hacer".
Budi Susanti consideró que la comunidad internacional debe enfocarse en programas de certificación.
“Tenemos regulaciones, pero necesitamos informar a los consumidores”, subrayó. “Si los compradores no compran productos que no sean sustentables, no habrá demanda”, apuntó.
Pero Nellemann dijo que la conciencia del cliente “no basta”.
“Podría ser la solución a largo plazo”, recalcó. “Pero en el (término) más corto, debemos asignar recursos a proveer protección de primera línea e impedir que crezcan las redes criminales”, agregó.