A pesar de que el organismo nacional ratificó las cifras, muchos coinciden en que la cosecha actual será menor que el pronóstico "corregido" que dio a conocer el Instituto Nacional de Vitivinicultura, que señalaba que en Mendoza alcanzaría a 14,5 millones de quintales (27% menos que la de 2013) y a 5 millones de quintales en San Juan, 30 por ciento menos que la del año pasado. Sin embargo, las diferencias se plantean cuando se habla de precios.
Para algunos se han tonificado y hubo un incremento en los valores que comenzaron a "moverse" inmediatamente después del anuncio "corregido" del INV, mientras para otros la situación no ha cambiado y han planteado que el Gobierno amplíe la cantidad de uva a comprar, a los efectos de que esa situación obligue a los grandes elaboradores a generar un aumento.
En oportunidad de realizar el anuncio sobre los nuevos números, Guillermo García, titular del INV, dijo que nos encontrábamos en presencia de una de las cinco cosechas más bajas de los últimos 30 años, pero para el ministro de Agroindustria, Marcelo Barg, la actual es la segunda cosecha con menor uva desde aquella afectada por la helada del 4 de noviembre de 1992, que determinó que en Mendoza sólo se cosecharan 9 millones de quintales.
Paralelamente, vale señalar que el organismo nacional sigue monitoreando las parcelas, mientras continúa preocupando el ingreso de uva en bodegas en razón de que, hasta el momento, sólo se ha elaborado -entre mosto y vino- una tercera parte de la uva en Mendoza y menos de la mitad en San Juan.
Varios han sido los factores que se concatenaron para que se planteara la actual situación de caída en la producción. En primer lugar, la helada tardía de fines de setiembre, a lo que se sumaron los quince días de fuertes calores de enero y las dos semanas de lluvia de febrero.
Las plantas resultaron afectadas, aunque los ingenieros agrónomos y los enólogos se han adelantado a señalar que la calidad de la producción no ha resultado afectada, lo que permite anticipar que habrá muy buenos vinos.
Donde las diferencias se mantienen es en el plano de los precios. Los productores nucleados en la Asociación de Productores en Acción de la zona Este, que reclamaron durante el agasajo vendimial, concurrieron a la Legislatura para pedir a los legisladores que amplíen el cupo de uva que el Gobierno contempla en el operativo específico.
Señalan que el mismo comprende la compra de aproximadamente 90 mil quintales y que esa cifra "no mueve la aguja" en el plano de los precios. "Si el Gobierno compra más uva, va a obligar a los grandes elaboradores a salir a comprar", dicen, a la par que aseguran que este año va a "faltar vino" en razón de que, si se toman los números del año pasado y las ventas de vinos al mercado interno y externo, prácticamente no queda vino en stock.
"Si a ello sumamos esta baja cosecha, el vino no va a alcanzar y no extrañará que haya importación", dijeron. Continúan además con sus críticas a la derivación a mosto, indicando que "si se sabía que no había uva, ¿por qué fijaron un porcentaje tan alto cuando debió ser cero?".
Ese planteo no coincide con las observaciones realizadas desde otros sectores. Un productor del Valle de Uco indicó que estaba "preocupado porque en principio me dijeron que no me iban a comprar la uva y que hiciera vino, pero terminaron pagándome muy bien por una malbec, por lo que los precios han subido", dijo.
Por su parte, productores de la zona Este destacaron ante nuestra consulta que los precios comenzaron a tonificarse cuando el INV dio el primer pronóstico y se profundizaron cuando se conocieron las últimas cifras. Aseguraron que los valores, para el vino "viejo" se mueven entre los 3 y los 3,10 pesos para los tintos y 2,50 para los blancos.
Admitieron, de todos modos, que aún así no les alcanza para cubrir los costos de producción y se preocupan por el porcentaje que vaya a fijarse en las paritarias de los obreros de viña, en razón de que en ese caso el salario constituye el 60 por ciento del costo final del producto.
Planteos a Capitanich
Según se conoció en esferas gremial-empresarias, en los próximos días podría concretarse la reunión con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, para lo cual los dirigentes concurrirán con las respuestas a una encuesta que fija metas y objetivos para la industria.
Se indicó que, esencialmente, se establece como metas a alcanzar la necesidad de continuar creciendo entre el 1 y el 2 por ciento anual en el mercado interno; superar la barrera de los mil millones de dólares en exportaciones; mejorar la productividad de las fincas, especialmente en el caso de los pequeños productores y mantener el empleo, entre otras.
En esencia, fija objetivos superadores a lograr entre 2014 y 2015 en razón de que se trata de acciones estructurales para la industria.
Se indicó que para alcanzar esas metas hay que avanzar en la ley de edulcoración, superando las diferencias que ha planteado el sector del azúcar, que tiene un gran poder de lobbie y que permitiría derivar al mercado interno más de 50 mil toneladas de mosto; la industria planteará la revisión de los impuestos internos, uno de ellos es la eximición, por ley, de los vinos espumantes como bebidas suntuosas, a las que se les agregarían los frizzes, que es una bebida con base de vino; el refuerzo del Fondo Estabilizador, que permitiría alcanzar el equilibrio en los precios en razón de que los productores podrían mantener su vino a la espera de mejores valores, a la vez que se insistirá en el tema de los fletes a los efectos de que se concrete el anuncio realizado por el ministro de Interior y de Transporte en el sentido de que se reducirá en un 50 por ciento el costo del flete hasta al puerto de Buenos Aires.
Otro de los aspectos que contiene el pedido es el del avance permanente del sector comercial sobre la cadena de valor, en razón de que "mientras la producción, la elaboración y el fraccionamiento del vino, que lleva un año de trabajo, llega a 5,50 pesos, en el caso de un tetra, la comercialización se lleva más del 50 por ciento del valor final del producto, porque lo vende a 12 o 13 pesos al consumidor final", agregando que hay otras bebidas que, por su concentración en la fabricación, tienen menos diferencia entre la producción y la comercialización.
No se descarta tampoco que se haga hincapié en los costos financieros, porque "con los actuales porcentajes, a los pequeños y medianos bodegueros les resulta imposible continuar trabajando".