21 de septiembre de 2019 - 00:00

Cosas de estudiantes - Por Jorge Sosa

Hoy los estudiantes tienen su día. Llenarán los parques y muchas hormigas ya pidieron asilo político.

Un estudiante suele ser un adolescente... en la mayoría de los casos, porque hay gente que se la pasa estudiando toda la vida y en una de esas aprenden algo.

Un adolescente es una persona que dice que por ahí sus padres tienen razón pero ya se les va a pasar. Estudiantes es una palabra que está compuesta por dos vocablos: “Estudi”, que tiene que ver con estudiar, y “antes” que es cuando se estudiaba. Nunca ahora, antes sí.

Para un estudiante la culpa de un aplazo es o de la profesora que no avisó de la prueba, o del compañero de al lado que no quiso soplarle, o del machete que salió demasiado borroso, o de las chicas que hacían gimnasia en el medio del patio, o sea de todos menos de él.

Hay algunos versitos que hablan del estudiante: “Cuando más estudio más sé, / cuando más sé más me olvido, / cuando más me olvido menos sé, / entonces ¿pa qué cuernos estudio?”. Y frases de parecido calibre, como: “La pereza es la madre de todos los vicios y a la madre hay que respetarla”. O: “Si estudiar hace grandes a los hombres, que estudien los petisos”. También: “La inteligencia me persigue pero yo soy más rápido”. O: “Estudiar nunca mató a nadie, pero ¿para qué arriesgarse?”. Algunas más: “Un padre que da consejos más que padre es un plomazo”; “el colegio es una selva que se atraviesa a machetazos”; “en la oscura maraña del estudio llevo un cero a modo de linterna”; “matate estudiando y serás un cadáver culto”, “estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado”.

Hoy los estudiantes tienen su día, llegarán por oleadas a los parques y paseos públicos. Encontrar un metro cuadrado de pasto será más difícil que acertarle al mingitorio desde afuera del baño. Miles de estudiantes llegarán munidos de su alegría al Parque San Martín.  Muchas hormigas pidieron asilo político en el Central pero también estaba lleno.

Habrá bandas de rock y la que terminará empelotada será la pelota. Canto, baile, huevo duro, sánguche, gaseosa, alguna cerveza disfrazada de gaseosa, algún fernet que entró de forma clandestina, algún romance nuevo que comenzará con miradas intensas y algún romance viejo que decidió conocer las bondades botánicas de la intimidad los ligustrines.

El amor se andará pavoneando por todos lados pero no le darán mucha bolilla porque todos andarán enamorados. Muchos se cuidarán de dejar limpio el lugar en donde habrán picniqueado, pero otros se encargaron antes de irse de fijarse de que la basura haya quedado en desorden.

Serán dos días de jolgorio, porque el festejo cayó justo en fin de semana y no es aconsejable desperdiciar un domingo. Habrá una alegría distinta en las calles, alegría de carcajada abierta y seguramente alguna canción que los acompañe. El lunes volverá a ser un día normal, casi, porque seguramente estará poblado por charlas que hablarán de lo ocurrido en el día del estudiante.

En definitiva, pasará otro día del estudiante. Ah, chicas y muchachos, no se vayan a creer a pie juntillas que ustedes son el porvenir de la patria. Alguna vez nos dijeron eso a nosotros y el otro día me encontré con la patria y me dijo: “¿no era que ustedes estaban por venir? ¿Cuándo van a llegar?”.

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