La interna del PJ concluyó. Su palmaria conclusión también: Carlos Ciurca, al mando de La Corriente, validó sus medallas como el dirigente político más importante del oficialismo. Incluso por encima del gobernador Francisco Pérez. Y si bien esto es algo que nadie en el peronismo se atrevería a decir en público, en el entorno del Vicegobernador sacan pecho y dicen que después de los resultados del domingo pasado "podemos competir con todos, contra el resto del mundo".
La frase, lejos de ser una metáfora, es -también en sí mismo- una contundente demostración de poder. En ese "resto del mundo" al que desafía el ciurquismo están no sólo los otros sectores internos, sino también la oposición y, si fuera necesario, la mismísima estructura nacional kirchnerista, a la que tangencialmente se animan a empezar a cuestionar.
Otra etapa. Las razones de tal envalentonamiento es que en su fuero íntimo los ciurquistas saben que han derrotado al omnipresente sector Azul del operador Juan Carlos "Chueco" Mazzón, pero también de algunos intendentes más o menos emblemáticos.
Pero no sólo eso: también La Corriente se impuso -en Godoy Cruz- "al ministro que le firma los cheques" y maneja el dinero de todos los funcionarios provinciales, y a sus aliados de La Cámpora, y hasta a aquellos que en nombre del propio Pérez, "hicieron campaña y perdieron". En verdad, hay razones para la euforia.
Por ello, en las usinas que alimentan la política que se decide en la oficina del Vicegobernador entienden que de ahora en más comienza otra etapa en el peronismo mendocino. Por varias razones. La esencial es que "con la Nación nos ha ido bien, pero nos podría haber ido mejor… ", aseguran a modo de reclamo hacia la estrategia de alineación acrítica que Pérez ha venido desplegando desde su asunción y que desde el propio oficialismo ahora comienzan a poner en duda. Y dan un ejemplo: el pago de los sueldos de la Administración Pública del mes de febrero, que -aseguran- el gobierno se vio en figurillas para concretar.
"Si nos piden tanta alineación y obediencia, que no nos maltraten tanto… ", dice una figura principal de La Corriente. Y aclara rápidamente que la crítica no se trata de una ruptura, ni mucho menos. "Somos un solo gobierno con distintas miradas", aclaran.
El fundamento de este germen crítico del oficialismo que quedó expuesto tras la interna es la posibilidad de reclamar "cierta autonomía" del modelo nacional. Y de allí que consideran que, como mínimo piso de dignidad política, los candidatos de Mendoza se deben elegir en Mendoza y no en la Casa Rosada como pasó en 2011.
Cuando se consulta que si esta variación puede traer consecuencias políticas para la provincia, ante la inflexibilidad histórica que exhibe el kirchnerismo, responden: "Es compatible tener autonomía, ser auténticos y bancar el modelo… ". Y agregan: "El núcleo duro K cree que se pueden eternizar personas y políticas. Nosotros no".
¿Que hacemos con Paco? Sin embargo, el mayor desafío que enfrenta la refortalecida Corriente por estos días es lograr que Pérez acompañe su visión. "Paco no está dispuesto a asumir ese rol, porque lamentablemente él está pensando en el kirchnerismo, no en Mendoza", dicen desde la entraña misma del partido que lo llevó a la gobernación.
Y si bien el análisis parece excesivamente duro con el mandatario, para argumentarlo, se basan en la actitud que tuvo el Gobernador en la propia interna ("dijo que no jugaba, pero jugó y apostó a perdedor… ").
Pero no solo eso: también en su obsesión por la reforma constitucional ("la reforma del 2001 es legal pero no legítima, y sólo podrá concretarse si los constituyentes se votan con la elección de 2015, cuando Paco no pueda ser reelecto… ").
Nada extraño, en realidad, de lo que dijo el propio Ciurca en todas las radios a pocas horas de confirmarse el triunfo: "En cuanto a las reelecciones, cuando vienen a partir de las personas creo que se vuelven en contra y terminan siendo un obstáculo para construir su consenso", disparó sin miramientos en el amanecer del lunes por Radio Mitre.
Frente a esto, en La Corriente creen que el resultado de la interna terminó avanzando sobre el principal temor de Pérez: perder poder. "Tal vez lo que podría haber sucedido tras una posible derrota en octubre se adelantó por su decisión de 'jugar sin jugar'", analizan los correntistas. Sin embargo, el sector triunfador no tiene aspiraciones de avanzar sobre el gobierno, ni específicamente sobre el gabinete.
"No podemos pudrirla… ", se sinceran de manera resignada, pero sí dejan en claro que le pedirán al Gobernador que ajuste sus definiciones estratégicas, sus decisiones políticas y el influjo de su entorno. Ese será el sutil método para condicionar lo que queda de la gestión Pérez.
Abraham apura el paso. La primera pulseada para confirmar el triunfo interno será la definición de las listas para diputado nacional en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO). Allí, La Corriente ha ungido a Alejandro Abraham, el particular intendente de Guaymallén, quien de un tiempo a esta parte parece expresar con mejor claridad lo que el ciurquismo dice entre dientes.
El guaymallino soporta por estos días múltiples operaciones en el círculo de fuego kirchnerista en Buenos Aires. Hasta allí llegan rumores y versiones sobre una supuesta derechización, un cambio de discurso o de bando que sorprende a los interlocutores nacionales.
El propio Abraham minimiza su impacto y asegura que sus convicciones están intactas y que en todo caso está dispuesto a debatir y avanzar en "aquello que está dañando al modelo". Y en ese listado pone -sorpresivamente- a la inseguridad, a la inflación y a la corrupción, algo verdaderamente extraño para un kirchnerista, para quien aceptar estas cuestiones es seguir "la agenda de la corpo" .
Lo cierto es que ya no tiene ese discurso duro y alineado más cercano a Guillermo Moreno o Agustín Rossi que alguna vez supo exhibir. Sus detractores aseguran que se trata sólo de una urgencia electoral, o de minimizar el impacto que se asegura puede tener la candidatura de Julio Cobos en Mendoza. Él dice que ya no se puede seguir insistiendo sobre los pilares de un gobierno que lleva una década en el poder, y que tanto los '90 como el 2001 están superados, justamente, por las "conquistas" del kirchnerismo.
Incluso sostiene que "no hay condiciones socioeconómicas" para que aumente el delito y que ello se resuelve con "más políticas sociales y más modelo". Y hasta se atreve a meter el cuchillo allí donde el kirchnerismo declama pero no avanza, como la reforma impositiva o la reforma financiera, pues estima que es necesaria "otra etapa del modelo".
Pero más allá de eso, su grupo íntimo también está convencido de que Cristina Fernández "no se reelige" y que Pérez "está complicado". Es por ello, que imaginan que tras el nuevo escenario político que habrá después de octubre, "la situación de los municipios (y también de las provincias) será compleja", por lo que está dispuesto a impulsar un Pacto de la Moncloa "a la mendocina" -incluso con sus competidores en octubre- para que Mendoza efectivamente avance en la diversificación y ampliación de su matriz productiva, en la que incluye, sin dudas, a la minería.
Respecto de la interna, y ante los chisporrotazos pasados y presentes, el propio Abraham dice a quien lo quiere escuchar que "por suerte existen las PASO", lo que también es una ratificación de su voluntad de competir pese a quien le pesare. En su entorno todavía no terminan de deglutir eso que consideran "un ninguneo" por parte de Pérez cuando habla de renovar la política o del trasvamiento generacional. "Que nos saquen con política, no con slogans", aseguran los abrahamsistas.
Y la afirmación también es un mensaje al paquismo para no volver a repetir los errores de la interna. "Si llenan las PASO de candidatos o si lo de Ejarque es sólo para seguir jugando sin jugar, estamos mal. Porque si ganamos en agosto, también vamos a decir que le ganamos al Paco...", aseguran con tono belicista.
Está claro que la nueva sintonía predominante del PJ y la aceitada maquinaria correntista ya se pintó la cara para lo que vendrá después de octubre. Incluso si ello implicara una abrupta suba en las acciones de Daniel Scioli o lo que emerja como la continuidad de cara al 2015. Trabajan para el triunfo en Mendoza, pero si hay derrota, también están dispuestos a doblar la apuesta a quien sea. Incluso -lo reiteran e insisten- al "resto del mundo".