16 de febrero de 2018 - 00:00

Contaminación lumínica vs telescopios

El crecimiento de las ciudades y el uso de tecnología LED para alumbrar preocupa cada vez más a los científicos chilenos.

El crecimiento de las ciudades, y con ello el uso cada vez más frecuente de tecnología LED para alumbrar, empeora la contaminación lumínica y amenaza el trabajo de los observatorios instalados en el desierto de Atacama, en el norte de Chile.

Es que Atacama, el desierto más árido del mundo, acoge a los más avanzados y complejos observatorios que aprovechan los cielos más limpios de la Tierra para estudiar el universo y buscar vida más allá de nuestro sistema solar.

En la última década, ciudades cercanas a estos observatorios, como Antofagasta, Coquimbo o La Serena, han incrementado el uso de la tecnología LED para iluminar viviendas y calles. Su uso masivo y el potente brillo de la luz que emite, principalmente en letreros y pantallas, provocó el aumento de la contaminación lumínica.

“Lamentablemente, por la mayor iluminación blanca, el deterioro de los cielos creció hasta un 30% más que a finales de la década pasada”, declaró Pedro Sanhueza, responsable de la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile (OPCC).

Sanhueza afirma que la calidad de los cielos aún es buena, pero el norte chileno está entrando en “una zona de riesgo” por la contaminación que podría amenazar la profunda oscuridad nocturna que requieren los telescopios de los observatorios durante sus estudios.

En el observatorio Paranal, que alberga el Very Large Telescope, uno de los telescopios ópticos más potentes del planeta en las cercanías de la ciudad de Antofagasta, se toman medidas internas para mitigar los efectos de la contaminación lumínica.

Después de la puesta de sol, los vehículos que circulan por el observatorio deben hacerlo sólo con las luces de estacionamiento y las personas con pequeñas linternas apuntadas siempre hacia el suelo.

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