8 de octubre de 2013 - 12:13

Consumo y producción culturales

Si la televisión es un medio que forma receptores, las opciones on line ofrecen más posibilidades a los productores. Pero no siempre es mejor la producción al consumo cultural.

Clay Shirky en su libro "Cognitive Surplus" ("Excedente cognitivo"), nos describe el escenario actual de los medios tecnológicos. Señala que colectivamente, ahora observamos un trillón de horas de televisión por año.
 
Su uso deriva del hecho que es un medio que cuenta historias, hace que la gente se sienta menos sola, permite el paso del tiempo, entre otros atributos.

Esta búsqueda alternativa siempre ha ocurrido en la historia de la humanidad, por ejemplo, ayudó a la gente a enfrentar la modernidad haciendo borrosos los límites de sus realidades.
No obstante, por primera vez en la historia, la cantidad de televisión que observa la generación más joven está disminuyendo más que incrementándose anualmente.

Es el cambio cultural generado por los medios interactivos, caracterizados por una palabra clave que es la "actividad", porque el rasgo que define los nuevos medios es la "acción".

El "excedente cognitivo" se basa en la idea de que todos tenemos tiempo libre que podemos utilizar colectivamente para hacer cosas que serían imposibles a nivel individual. Es a partir de este concepto que Shirky escribe su libro. Para él, el reino de la televisión está llegando a su término. La nueva generación está conectada en línea.

El excedente cognitivo se compone de dos elementos.

El primero es el tiempo y talento libre del mundo. El mundo cuenta con más de un billón de horas al año de tiempo libre para comprometerse con proyectos compartidos.

El segundo elemento sería que nos gusta compartir.

Y son estos dos elementos juntos, la motivación humana ancestral y las herramientas modernas que permitirían que esa motivación se una a esfuerzos en gran escala, que sería el nuevo recurso de diseño de la humanidad.

Al usar los excedentes cognitivos estaríamos empezando a ver experimentos realmente increíbles en esfuerzos científicos, literarios, artísticos y políticos.

Se habla del "quinto poder": el de la gente que puede comunicarse entre sí, el de la comunicación horizontal, de la conversación persona a persona, en franca ruptura con la sociedad de las comunicaciones verticales, de yo con yo.

Es indudable que la tecnología digital y la dinámica actual de la sociedad han generado y generan billones de datos distribuidos socialmente en la red, creados por los consumidores y ahora también productores de información. Estos serían los denominados "prosumidores" y reproductores del factor asociado al "me gusta", como uno de los rasgos de la nueva evolución de la inteligencia humana.

Algunas evidencias del "excedente cognitivo" en acción son: la producción en Youtube, Flickr, Facebook, Twitter, y la apertura de la colaboración vía la "computación de la nube" (cloud computing).

Quizás uno de los ejemplos más destacados del "excedente cognitivo" es la creación de Wikipedia, creada con aproximadamente 100 millones de horas de pensamiento humano.
El "excedente cognitivo" sería una excelente oportunidad para regresar algo a las interacciones sociales que se perdieron cuando decidimos mirar televisión en soledad. Hoy el tiempo libre se combina con internet, una herramienta que permite que extranjeros de diferentes partes del mundo se conecten entre ellos, permitiendo compartir recursos globales.

A partir de este tipo de análisis, el autor adopta una postura optimista, lo que puede resultar criticable al analizar el uso del tiempo libre y la energía mental potenciada por la tecnología. Shirky señala que el factor excedente cognitivo cambiaría el mundo, la humanidad, a través de un diseño colectivo. Según la cantidad de personas o seres digitales que van a poder participar y participan del excedente cognitivo va a crecer. De algún modo, se multiplicarían las versiones "wiki".

No obstante, el análisis de Shirky constata algunos hechos incontrovertibles asociados a los medios tecnológicos actuales. Es cuestión de observar a niños y adolescentes en sus prácticas diarias, la manera cómo caminan por las calles comunicándose, enterándose, colgados de la tecnología, muchas veces ausentes de lo que ocurre. Paralelamente en sus trayectos, sus dinámicas en el hogar revelan formas de presencia y ausencia, y los vivires paralelos al interior de una institución cultural como la escuela.

Uno de los puntos controvertidos de su libro es su punto relativo a que la creación de "cualquier cosa", incluso si se considera estúpida, es más valiosa que solamente consumir los medios.

Esta antinomia consumidor/productor puede resultar equívoca. No siempre el "consumo cultural" deja de tener sentido y no siempre lo que se podría considerar "producción" tiene valor.

No todo consumo televisivo es sin sentido, sería larga la lista de programas culturales de alto valor, films de contenido profundo, entre otros, para demostrar su indudable valor para comprometer nuestra mirada a la historia, al presente y los sueños e ilusiones sobre el futuro.

El tema es que la generación que creció mirando la televisión no se hizo cargo de mostrarle su valor a las nuevas generaciones que han optado por los dispositivos móviles.

Es preferible consumir "grandeza" que producir simplificaciones de la realidad, telegramas digitales de una idea sin contexto, sin historia, sin una explicación de su sentido. Se tiende a subestimar el consumo y sobreestimar la creación. Pero además el aumento de los caminos para "crear" solamente ha aumentado la variedad de vías para consumir medios.

Un punto de análisis importante es el estudio de la razón de creación/consumo que
actualmente ocurre.

Por cada mensaje publicado en Facebook, ¿cuántas son las búsquedas de contenido sustantivo, que trasciendan la contingencia? Si examinamos Wikipedia, citada como el gran ejemplo de Shirky, solamente un 0,02% de los usuarios contribuye a la generación de su contenido, a lo que se agrega el perfil del usuario que consume y su finalidad, a menudo la búsqueda del camino fácil ante una pregunta cultural que requiere reflexión, no sin razón muchas universidades no aceptan el uso de citas de Wikipedia.

Es indudable que el concepto de "excedente cognitivo" es una contribución importante para analizar el escenario tecnológico y cultural, cómo interactuamos con la tecnología, la forma cómo se busca participar, y lo que nos ocurre en la cotidianidad con nuestro tiempo libre.
Por otra parte, el análisis de la dinámica estructural de la sociedad resulta ampliamente relevante, pero más trascendental aún resulta lo que estaría ocurriendo al interior de los hogares y de las escuelas.

¿Qué uso se está haciendo del "excedente cognitivo"? ¿A qué proyectos se suman nuestra(o)s hija(o)s, nieta(o)s, nuestra pareja a cada hora que transcurre? ¿Cuánto de ese excedente cognitivo ilumina realidades y oscurece otras? ¿Qué cosas estamos haciendo posible para otros y descuidando para los más cercanos?

En fin, lo que deberíamos evitar es "naturalizar" el "excedente cognitivo", darlo como algo que tiene que ser así y asumir que podemos modificar su uso.
 
Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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