El informe publicado este miércoles en Los Andes acerca de la situación del mercado laboral en la provincia no deja de ser preocupante ya que muestra una situación de peligroso estancamiento en el proceso de creación de nuevos puestos de trabajo.
El informe publicado este miércoles en Los Andes acerca de la situación del mercado laboral en la provincia no deja de ser preocupante ya que muestra una situación de peligroso estancamiento en el proceso de creación de nuevos puestos de trabajo.
Las estadísticas parecen no haber reportado consecuencias del cierre de la minera Vale, pero la afectación de puestos directos e indirectos fue importante.
Lo grave es que con esta dinámica nos encontraremos en un problema. Todos los años, la economía requiere crear una cantidad de puestos de trabajo nuevos para absorber a los jóvenes que ingresan en su vida productiva. Si la cantidad empleos creados fuera similar a la población que busca trabajo, la tasa de desempleo se mantendría neutra.
Además, entramos en otro terreno complicado para los nuevos empleos y son los requerimientos cualitativos de las empresas, del que muchas veces carecen, incluso, los que tiene graduación universitaria. Por ejemplo, aptitud para trabajar en equipo; proactividad, entre otras cualidades, hoy son muy demandadas y muy escasas.
Lógicamente, los sectores más perjudicados son los vinculados a la agroindustria, por los problemas de competitividad que atraviesa el sector, lo mismo que la construcción, mientras los rubros vinculados a los servicios mineros ya no mantienen la dinámica de otros años.
Faltan políticas que incentiven inversiones para que se generen puestos de trabajo genuinos pero para ello hacen falta decisiones que cambien las expectativas, sobre todo de tipo inflacionario y cambiario que han generado una parálisis en una gran cantidad de sectores.
En forma paralela, se confirmó que en Mendoza hay un 35% de la población laboral trabajando de manera informal. Los sectores donde mayor cantidad se registran son en el sector agrícola, la construcción y la gastronomía.
En este caso, la cifra se mantiene casi estable desde 2010, aunque en el interior de la provincia los números parecen ser mayores. Aquí estamos frente a otra anomalía ya que hay variadas causas que explican esto. Una son los costos laborales, que hacen que muchos pequeños empresarios no puedan tener a su personal registrado.
Otra causa es que las personas que reciben algún plan social piden expresamente trabajar en negro para no perderlos.
A esto hay que sumarle la población laboral que está en “gris”, es decir, puestos en relación laboral con menos salario en blanco que el que realmente cobran para obtener mayores montos de asignaciones familiares, no pagar ganancias,etc.
La situación requiere una revisión integral. Muchas empresas buscan la forma de tecnificarse para tener menos personal y esto no es lo deseable, pero los sistemas regulatorios llevan a esta situación.