28 de octubre de 2013 - 00:14

La competitividad lidera la preocupación

Es el momento oportuno para fijar las pautas para la industria en el corto, mediano y largo plazo. Hay coincidencias en que debe solucionarse urgente el tema de la competitividad.

Vamos a comenzar por un hecho cierto. Quiérase o no, los períodos preelectorales suelen ser utilizados por algunos para presionar ante las autoridades en la búsqueda de lograr algún tipo de beneficios.

Un hecho que no es nuevo y que suele repetirse también con las amenazas de movilizaciones que suelen presentarse en oportunidad de la Fiesta de la Vendimia. Se trata de presiones "políticas", no "partidarias" y por esa razón también es que, pasadas las elecciones, surge el momento propicio para establecer las pautas a fijar para el corto, mediano y largo plazo en la actividad vitivinícola.

En las mesas de café y del diálogo mantenido con los dirigentes de las principales entidades del sector, la caída de la competitividad surge como principal tema de preocupación. Un aspecto que no sorprende, en razón de que desde hace más de dos años que los industriales vienen denunciando las dificultades que se les plantean, especialmente en los mercados externos, por una inflación interna importante frente a un dólar desfasado.

Sin embargo, las respuestas de los funcionarios no se encuentran acorde con la seriedad del problema aunque, también es dable señalarlo, no se trata de un tema que pueda ser resuelto en el orden provincial, sino que las decisiones están en manos de quienes tienen a su cargo la conducción de la economía nacional.

En ese marco de situación, el crecimiento exponencial que habían tenido las exportaciones de vinos, a un promedio de dos dígitos anuales, en los dos últimos años han sufrido un freno que ha provocado que se mantengan en una meseta, sin caídas, pero también sin crecimiento.

Para algunos, como Sergio Villanueva, de la Unión Vitivinícola Argentina, se viene un escenario distinto. "Hasta ahora -dijo- lo que hemos observado es que, por culpas compartidas, el tiempo ha ido pasando y hay cosas que no se han hecho".

"Hay varias medidas que pueden llegar a cambiar la situación, entre las que menciona la necesidad de solucionar el problema de la competitividad, incentivar en la medida en que se pueda la exportación de vinos a granel, intentar establecer una ley de alcoholes que permita derivar mosto a alcohol en la medida de las posibilidades, utilizar el mosto en el mercado interno a través de la implementación de un artículo para la edulcoración de bebidas gaseosas y la posibilidad de una aplicación de una reducción de las cargas previsionales".

Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina, señaló que es necesario, de una buena vez por todas, "hacer los deberes como corresponde". Destacó que la inflación es un flagelo que afecta profundamente a la industria porque genera incrementos permanentes en los costos internos, incluyendo en ellos el del salario de los trabajadores. Destacó que "de ningún modo estamos pidiendo una devaluación, porque eso generará más inflación, pero sí pedimos que al menos se detenga la inflación".

Indicó entonces que hay que recuperar la competitividad del sector y que las posibles medidas inmediatas podrían consistir en reducir las retenciones y aumentar los reintegros y la posibilidad de una compensación en los fletes". Indicó el dirigente gremial empresario que de nada valen las medidas coyunturales, como la retención de stocks porque se trata de una decisión que "tira la pelota para adelante" y aseguró que la situación de las pequeñas bodegas "está llegando al límite del terror".

Por su parte, Mauro Sosa, del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este también coincidió con el problema de la competitividad.

"Creo -indicó- que es necesario barajar y dar de nuevo" y que hay que modificar la relación del gobierno de Mendoza con el de la Nación. "Tenemos un mercado achatado y no hay un stock que justifique la situación que estamos atravesando", dijo, para agregar que hay inflación, un tipo de cambio bajo y una fuerte presión tributaria y es necesario que haya modificaciones para que volvamos a ser competitivos".

Señaló entonces que la Provincia tiene que plantear con seriedad el problema ante sus pares nacionales.

Todos coinciden también en el hecho de que hay que trabajar rápido y de manera eficaz, en razón de que "sólo queda un mes, el de noviembre, para llevar soluciones. Todos sabemos que diciembre y enero son meses en que los problemas de la industria pierden importancia y, de continuar esta situación, vamos a llegar a febrero con precios del vino planchados, lo que va a influir seguramente en el precio de las uvas. Así entonces, el productor, el eslabón más débil de la cadena, volverá a ser el mayor perjudicado", indican.

Según los dirigentes, las decisiones deben adoptarse porque el mercado no cambia por voluntarismos, sino que lo hace cuando aparecen cosas reales. "No podemos exigirle al gerente de una gran empresa que compre caro si él tiene seis meses para vender sus vinos propios" y destacaron que en la situación actual es necesario incentivar de cualquier forma un incremento en las exportaciones de vinos a granel que permitan equilibrar el mercado.

Y respecto del productor, destacan que hay algunos síntomas que están anticipando el futuro, como las demoras en los pagos de los aportes previsionales.

Respecto de los alcoholes, se indica que ha aumentado la demanda a nivel mundial, lo que ha generado precios interesantes. "Habría que conversarlo y hasta podría discutirse con las autoridades la posibilidad de convertir en al alcohol el mosto que actualmente está en propiedad del Estado", dijo una fuente, la que agregó que ello descomprimirá el mercado de mosto.

Y en el mismo esquema señalan que hay que trabajar de inmediato en la posibilidad de incluir al mosto como edulcorante en las bebidas gaseosas, dentro de una ley que actualmente está en discusión en el Congreso de la Nación.

Se asegura que la acción estratégica debe estar destinada a aumentar la venta de vinos. "Debemos cuidar a los que venden y habrá también que discutir una mayor justicia en la distribución de los réditos. No podemos perder ni empresas, ni volúmenes de vinos ni mercados, porque nada de eso puede ser reemplazado.

Por eso también hay que tener cuidado en el discurso porque la solución no pasa por 'apretar' a las empresas", indican, asegurando que "debemos ser realistas, pero hay también una realidad que es que la oferta y la demanda es la que fija los precios del mercado".

Con el resultado puesto en las elecciones, es el momento oportuno entonces para comenzar a transitar estos dos años obteniendo el mejor posicionamiento posible del sector vitivinícola ante la Nación. Porque muchas de las medidas reclamadas por el sector son nacionales y no están en la órbita de las posibilidades del Gobierno provincial.

Para los actores del sector, "no es necesario hablar mucho, hay que hablar del aumento de los reintegros y la reducción de las retenciones, no hay otras alternativas, aunque podría sumarse el tema del costo del transporte", coinciden.

LAS MAS LEIDAS