En situaciones como las que plantea la emergencia hídrica que vive la provincia de Mendoza es necesario considerar una serie de recomendaciones destinadas al ahorro del agua de riego.
En situaciones como las que plantea la emergencia hídrica que vive la provincia de Mendoza es necesario considerar una serie de recomendaciones destinadas al ahorro del agua de riego.
Este ahorro tiene que ser realizado por agricultores, productores y usuarios en general dentro de sus fincas, organismos de usuarios que tienen a su cargo la distribución del agua en la red de canales (Inspecciones y Asociaciones de Inspecciones de cauce) y Departamento General de Irrigación, institución responsable de la administración del recurso que tiene a su cargo la difícil tarea de ejecutar las políticas hídricas que aseguren una distribución equitativa y racional en cantidad y calidad del agua.
Lo urgente de la situación y la persistencia de la misma en estos últimos cinco años exige la inmediata aplicación de medidas concretas y de recomendaciones destinadas a mitigar los fuertes impactos no deseados de la falta de agua en el corto plazo, quedando la planificación, la búsqueda de metodologías alternativas y la adopción de diferentes tecnologías como alternativas de solución, para el mediano y largo plazo.
En este marco de referencia los especialistas del Centro Regional Andino del Instituto Nacional del Agua (CRA - INA) quieren acercar a los regantes las siguientes recomendaciones:
Para el corto plazo
1. Consultar con el inspector y el tomero día y la hora del próximo turno de riego. Así podrá planificar adecuadamente el riego de su propiedad, aprovechar y ahorrar mejor el agua mediante simples tareas como la preparación previa de las acequias, compuertas, cuarteles y tapadas de riego. Evitará, también, pérdidas innecesarias por infiltración y/o desagües y la aplicación de excesivas láminas de riego, mientras organiza el cambio de una unidad a otra.
2. Dedicar tiempo al mantenimiento de la infraestructura de riego externa a su propiedad (tratando de mantener libre de malezas el "cupo" o tramo de la red de conducción a su cargo) y a las acequias internas (de distribución, regueras y contra-acequias).
Impermeabilizar los tramos de los cauces donde observe una mayor pérdida por infiltración (suelos arenosos, etc.), utilizar marcos y compuertas de derivación y/o ataje y asegurar que las mismas no tengan pérdidas. Las compuertas de lona, los caños con marco y tapa y los sifones, son herramientas de gran utilidad para el regador y permiten -fácilmente- mejorar la uniformidad de riego.
3. Priorizar el riego de aquellos cuarteles más productivos y uniformes y asegurar la vigilancia del riego durante toda su aplicación evitando desbordes por roturas de surcos o bordos (melgas), atascos y pérdidas al pie.
4. Verificar y retocar (de ser necesario) el nivel topográfico de cada tapada y/o cuartel al comienzo de la temporada y después de dos o tres riegos sucesivos. Una aplicación más pareja del agua redundará en beneficios para el cultivo (uniformidad, productividad) y le permitirá ahorrar agua.
5. Dar riegos no muy largos ni muy cortos. Se aplicará así una lámina de riego adecuada y se evitarán pérdidas en profundidad reduciendo la evaporación. En riego sin desagüe al pie, cortar el agua en la tapada cuando en la mayoría de los surcos la misma haya pasado ¾ partes del largo total.
Si se trata de un paño o cuartel de 100 metros de largo cortar el agua unos 20-25 metros antes de que ésta llegue al pie. Si se riega con desagüe, asegurar que éste sea aprovechado aguas abajo y no se desperdicie el agua.
6. Controlar las malezas con herbicidas o aplicar labranza cero. Evitar mover el suelo para que el agua avance más rápidamente sobre la superficie y llegue antes al pie del surco / melga. El riego será más uniforme y la lámina de agua aplicada, menor.
7. Siempre que el cultivo lo permita prefiera el riego por surcos. También puede regar surco por medio, en cada turno. Ahorrará agua.
8. Si está regando por melgas (bordos) trate de que éstas sean lo más angostas posible. De esta manera podrá controlar mejor el avance uniforme del agua y contrarrestar los efectos de la pendiente transversal.
9. Los cultivos hortícolas son más sensibles a una baja frecuencia de riegos por lo que -en épocas de escasez- deberían contar con una fuente de agua de riego complementaria como el bombeo. En el caso de poseer una perforación asegurar su perfecto funcionamiento mediante un adecuado mantenimiento de motor, bomba y cañerías.
Para el mediano y largo plazo:
Con miras al mediano y largo plazo -y si la rentabilidad de su propiedad lo permite- conviene que vaya pensando en incorporar tecnología para mejorar su actual eficiencia de riego.
Si aún no está convencido de cambiar el riego por superficie puede consultar a un ingeniero agrónomo sobre cómo mejorar el riego de su finca. En general, estas mejoras versarán sobre los siguientes aspectos:
a)- Registro de riegos: usted deberá anotar en un cuaderno destinado para tal fin la fecha del riego (día en que recibió el agua), la duración del turnado (hora en que recibe el agua y hora en que la entrega compuerta abajo) y el tiempo de riego de cada cuartel (hora de inicio del riego y hora de terminación o corte del mismo).
b)- Registro de caudales ingresados a la propiedad y al cuartel: mediante la construcción de un sencillo aforador (de chapa, portátil o de mampostería), colocado en la bocatoma de la propiedad y/o en la cabecera del cuartel se deberá registrar riego a riego la altura del agua (en centímetros sobre la reglilla en el mismo y tratando de tomar más de una lectura a lo largo del riego para tener en cuenta las posibles variaciones de caudal y de volúmenes recibidos en el tiempo).
c)- Evaluar la eficiencia con que está utilizando el agua de riego en su propiedad: podrá conocer así la eficiencia de conducción de sus acequias principales, la eficiencia de almacenaje de agua en el suelo al momento del riego, la eficiencia de aplicación de su método de riego y la eficiencia de distribución o uniformidad del mojado del suelo a lo largo de la unidad de riego (surcos o melgas / tapada).
Hoy existen en el mercado controladores de riego (detectores de frente húmedo, sondas de humedad y salinidad, etc.) que ayudan a ajustar la lámina de agua aplicada reduciendo las pérdidas.
Con la ayuda de un profesional podrá identificar qué aspectos del manejo del riego mejorar y cómo hacerlo en cada caso. Podrá, además, comparar los valores de las eficiencias obtenidas en finca con los teóricas (potenciales) a alcanzar en la propiedad e implementar los cambios necesarios para su mejora.
d)- De ser posible, pasar del riego por superficie a un riego tecnificado como el riego californiano, riego con mangas/tuberías multi-compuertas, riego por pulsos o caudal discontinuo (de baja presión y adaptable a longitudes mayores que las acostumbradas, más usado en cultivos hortícolas y pasturas) o riego presurizado localizado (goteo o micro-aspersión).
Estos últimos exigen un nivel de inversión importante: disponer de una fuente de agua subterránea o, en el caso de utilizar agua de riego superficial, de un reservorio para almacenar el turnado y transformarlo en un caudal continuo, como lo requiere el sistema.
No obstante, las ventajas adicionales del método (ahorro de agua, aplicación de nutrientes en cada riego, precocidad, oportunidad de riego cuando se lo necesita, estrategias de manejo ajustada a objetivos específicos como tamaño, calidad de fruto, sustentabilidad, etc.) ayudan a mitigar el alto costo inicial de la inversión y representan un interesante margen de rentabilidad extra.
e)- Participar activamente, como usuario, en la administración del agua, tal como lo exige la Ley de Aguas. Ello contribuirá a un mejor funcionamiento integral del sistema.