23 de agosto de 2025 - 00:15

Cornejo, Petri y el laberinto de la política mendocina

La escalada de Petri, ahora candidato libertario, seguramente dependerá mucho de la suerte que corra la administración de Javier Milei y de cómo evolucione la relación entre el presidente y el mandatario mendocino. Su instalación como candidato a diputado aparece como una decisión estratégica de LLA para intentar llevar a uno de los que consideran suyos a la gobernación de Mendoza en el 2027.

Alfredo Cornejo domina la escena política mendocina desde hace, por lo menos, una década. Aunque comenzó con un tropiezo con aquel acuerdo con el kirchnerismo para llevar al entonces gobernador, Julio Cobos, a acompañar a Cristina Kirchner en la fórmula presidencial, que le hizo perder a la UCR el gobierno de Mendoza. Su posterior giro desde el alfonsinismo de juventud al pragmatismo más puro y duro lo transformaron en una de las figuras referenciales de la historia política provincial de esta época.

Tras aquella definición en off que se le atribuye: "Yo no estoy para cambiar lamparitas y barrer calles", cuando se hablaba de que sería candidato a intendente de Godoy Cruz (2007-2015) mientras muchos -y quizás él mismo- lo imaginaban como un gran armador de la rosca política, demostró desde funciones ejecutivas que podía ser ambas cosas: armador y ejecutor.

Para eso empezó por él mismo. Recorrió casi en silencio cada departamento de Mendoza sumando fuerza propia para dominar, primero, al radicalismo y, desde ahí, proyectarse a la gobernación. "La revolución de las cosas sencillas" que propuso como contracara de la pobre gestión de Francisco "Paco" Pérez (2011-2015) prometía que el Estado mendocino volvería a hacer cosas que hacía cada vez peor: prestar servicios de salud, educación, seguridad y justicia. Antes, hizo sentir su poder dejando al último gobernador peronista sin sancionar el presupuesto durante dos años (2014 y 2015).

Desde el sillón de San Martín, Cornejo extendió su influencia política a la UNCuyo, donde inició su militancia radical en Franja Morada, y, con los años, a los organismos de control de la Provincia, la Suprema Corte de Justicia y entidades intermedias como cámaras empresarias y colegios profesionales. Su plan también incluía la proyección nacional, pero la desgastante interna y las malas experiencias de gestiones de la UCR en el país aniquilaron cualquier pretensión a esa escala.

Las dos gobernaciones propias y la intermedia de Rodolfo Suárez se han transformado en el mayor período de administración radical en elecciones democráticas de la historia de Mendoza. Pero hay otra cosa que, aún desde ese papel dominante, el actual gobernador no supo, no pudo o no quiso lograr: erigir un sucesor de su propio riñón. Pensó en Martín Kerchner, también en Tadeo García Zalazar, pero ambos quedaron en el camino. Ahora, el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, coquetea con transformarse en su elegido y, otro intendente, Ulpiano Suárez, se alista para estar en carrera en el 2027.

En ese escenario, la aparición de Luis Petri representa el desafío más importante que ha tenido la hegemonía de Cornejo en la última década de la política mendocina. Petri compite, con un discurso con evidentes contactos y un nivel de ambición similar, por el mismo nicho del electorado que ha sostenido el poder cornejista: el antikirchnerismo mendocino.

Petri sorprendió en las elecciones PASO del 2023 con una proporción de votos inesperada aún por las encuestas más optimistas. Así, logró colonizar las listas que había armado prolijamente Cornejo con su variable elenco de aliados y sentar tropa propia en la Legislatura y varios concejos deliberantes. Para ese desafío interno en la UCR Petri reclutó a muchos de los heridos que suelen dejar los procesos que se extienden en el tiempo y alimentó sus votos tocando algunas de las cuerdas flojas que cualquier gestión de gobierno tiene. Claro, también aprovechó no pocos resentimientos acumulados en distintos sectores sobre los que Cornejo proyectó su sombra.

Ahora, el desafío empieza a transformarse en externo. En su época de diputado nacional (2013-2021), el actual ministro de Defensa adquirió protagonismo en el Congreso y visibilidad desde la televisión aprovechando el atractivo que generaba en los programas su discurso de derecha moderada que, dado cierto contexto de época, sonaba contracultural. Por eso llegó a vérselo como el más "amarillo" de los radicales dada su afinidad con el macrismo en aquella alianza que alguna vez se llamó Cambiemos y, luego, Juntos por el Cambio.

La semana pasada, sobre el mismo cierre de listas para las legislativas del 26 de octubre, el más "violeta" de los radicales decidió dejar de ser radical y metió a la política mendocina en un laberinto cuya salida puede entrañar un verdadero cambio de época. " No tenía noticias de que se afiliaba a La Libertad Avanza, me lo comentó el día sábado recién" dijo, un par de días después, a la prensa el Gobernador como restándole importancia.

La escalada de Petri, ahora candidato libertario, seguramente dependerá mucho de la suerte que corra la administración de Javier Milei y de cómo evolucione la relación entre el presidente y el mandatario mendocino. Su instalación como candidato a diputado aparece como una decisión estratégica de los armadores nacionales de LLA para intentar llevar a uno de los que consideran suyos a la gobernación de Mendoza en el 2027.

Cornejo ya sabe que aquel adversario interno salió de su órbita, aunque, por ahora, tácticamente sea un aliado. Él también camina por el laberinto.

* El autor es periodista. [email protected]

LAS MAS LEIDAS