20 de julio de 2025 - 00:15

Camino al cielo

Las constantes dilaciones, cierta obsesión absolutista del Ejecutivo nacional y la discusión por detalles más o menos finos del asunto (tales como el nombre o el color de la boleta) mantienen la intriga sobre el acuerdo entre LLA y el cornejismo, que parece casi concretado, pero aún no oficializado.

A cuatro días del vencimiento del plazo legal, Alfredo Cornejo tomó -finalmente- la decisión que tanto le incomodaba: unificar, mediante el decreto 1.480/25 los comicios provinciales con los nacionales. No porque no estuviera convencido de la jugada, sino porque en todo este tiempo la situación no se materializó en el contexto ideal que él imaginó.

A esta altura, el gobernador ya creía tener cerrado su acuerdo electoral con La Libertad Avanza (LLA) y en todo caso, las elecciones concurrentes habrían sido un mero paso administrativo, aunque de profundo simbolismo político, que encaja con el alineamiento que la Casa de Gobierno pretende con la Casa Rosada.

Siempre se dijo que la unificación electoral estaba indisolublemente atada a la chance de cerrar un acuerdo que ahora sí parece efectivamente concretado, pero no oficializado. De lo contrario, no habría cedido en esa dirección, de su exclusiva potestad. Cornejo no entregaría a Javier la posibilidad de un triunfo, a priori importante en la provincia, si no pudiera sacar algún provecho de ello. Así de simple.

Sin embargo, las constantes dilaciones, cierta obsesión absolutista del Ejecutivo nacional y la discusión por detalles más o menos finos del asunto (tales como el nombre o el color de la boleta) mantienen la intrig a si -efectivamente- el cornejismo confluirá electoralmente con el mileísmo. Así será hasta que se anuncie oficialmente, aunque esta semana estuvo plagada de gestos y declaraciones en esa dirección.

Ya en tren de develar la inminencia del pacto, el propio gobernador aceptó públicamente que tras esta última prueba de amor que implica la unificación, las conversaciones con los mileístas están "muy avanzadas". Necesaria antesala que apunta a confirmar el entendimiento, casi la última dosis de fe capaz de renovar las expectativas de una novela tal vez demasiado extensa como para ser verosímil.

Paso a paso

Por lo pronto, con la decisión de unificación del cronograma electoral Cornejo no sólo se sacó presión, sino que dio varios pasos hacia adelante en el tablero y ganó tiempo mientras termina de parir la alianza con los libertarios.

Es que el gobernador tendrá ahora hasta el 7 de agosto para sellar o descartar finalmente un pacto electoral, plazo más que suficiente para finiquitar lo que ya parece sentenciado. Ese próximo deadline es un nuevo estirón de tiempo que le da aire en un contexto complejo en la relación Nación-Provincias, con demandas políticas cruzadas por recursos y hasta las duras acusaciones del presidente de desestabilización del programa económico.

Una situación que habilitó a Hebe Casado, de habitual contacto con el mandatario, a pedirle que no generalizara sus críticas hacia los gobernadores. El episodio, pintoresco, da cuenta también del grado de participación de la vicegobernadora en este diálogo con la Nación que establecieron, en pos de un acuerdo, principalmente Cornejo con Karina Milei.

En un escenario de tanta cautela y pie de plomo como el que se ha transitado en lo que va del año, la oferta no parece despreciable: más de 20 días para intentar anunciar un acuerdo demorado en exceso pero que podría ratificarse en breve. Si así fuera, todavía el gobernador tendrá diez días más (hasta el 17 de agosto) para pulir la lista de candidatos.

Previamente, el 9 de agosto, el congreso partidario proclamará los candidatos que el radicalismo aportará en la alianza, ahora sí (según se espera) también con el visto bueno de Luis Petri, ministro nacional y promotor de una confluencia que imagina como la plataforma electoral para la Gobernación en 2027. Aunque, como buen soldado de Milei, podría ser en octubre -aunque no quiera- candidato a diputado nacional.

A tres bandas

Pero Cornejo no sólo ganó tiempo con su decisión casi al filo. Tiró una granada de alto impacto al resto de los armados que esperaban su decisión, en especial al PJ.

En tiempo adicional, y cargado de desconfianza, el peronismo no se ponía de acuerdo y sólo quedaba una luz de esperanza que el decreto de Cornejo terminó de complicar aún más.

Es que una de las condiciones del kirchnerismo para la lista de unidad no sólo eran los nombres y las ubicaciones en la boleta, sino también el compromiso que los intendentes del PJ (el sector interno hoy mayoritario) no desdoble las elecciones en las comunas que maneja. Todo lo contrario de lo que, mayoritariamente, piensan esos intendentes que más que nunca temen que si se concreta la sociedad entre Milei y Cornejo, la ola malbec-violeta ponga en serio riesgo la gobernabilidad de sus dominios.

Sorpresivamente, tres municipios peronistas definieron ir en línea con la Nación y la Provincia: Lavalle, Malargüe y Tunuyán en una decisión que da cuenta de la interna y sus dificultades de coordinación. El resto, San Rafael, Santa Rosa, La Paz y Maipú siguieron el guión partidario oficial del desdoblamiento, a lo que se sumó la “independiente” Rivadavia y la macrista Luján.

Como contrapartida, los municipios radicales salieron rápidamente y en fila a anunciar su adhesión al cronograma del 26 de octubre. Una movida previsible pero que buscó dejar más en evidencia el proteccionismo territorial de los peronistas. Una cruzada en la que también sorprendió el acompañamiento de San Carlos.

No fue el caso de Luján, que aún bajo el influjo de Omar De Marchi también desdobló con el argumento, similar al del resto de los desdobladores, de centrar el debate en los problemas locales, aunque para ello sea necesario destinar recursos municipales que podrían volcarse a más servicios para los vecinos.

Que la Fuerza te acompañe

Es evidente que en la decisión de Cornejo primó también la idea de adelantar la discusión electoral ante la probabilidad de algún deterioro económico futuro que pueda alterar las chances del oficialismo. Esto es Argentina y si octubre es difuso y todavía lejano, el primer trimestre del 2026 suena directamente a una eternidad.

A eso se refiere Cornejo cuando habla del "humor político" del momento que no sólo viene dando síntomas de ausentismo en los comicios de todo el país, sino también de la inestimable paciencia ciudadana ante un modelo que logró controlar la obscena suba de precios, pero no recuperar la actividad económica ni el poder adquisitivo de los salarios. De ninguna manera aparece como conveniente postergar el turno electoral para el año próximo ante el peligro que esa consideración popular pueda ceder.

Esta semana Cornejo parece haberse salido con la suya, no sólo al destrabar el acuerdo sino al lograr traspasar el infierno de los gobernadores, pero también el purgatorio de la oposición dialoguista y quedar definitivamente encaminado hacia al cielo mileísta (o al menos de las Fuerzas que lo sostienen en la Tierra).

* El autor es periodista y profesor universitario.

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