Hay un dato del que parten todos los partidos políticos respecto a Mendoza, el quinto distrito electoral del país: que acá Julio Cobos es quien mayor intención de votos tiene, muy por encima de otros precandidatos a presidente como Sergio Massa, Daniel Scioli, Hermes Binner o Mauricio Macri, quienes, por otro lado, superan al mendocino en las encuestas que circulan por estas horas en cuanto a la intención de voto a nivel país. Teniendo en cuenta estos dos factores, la fortaleza de Cobos en su terruño y la debilidad que tiene -por ahora- respecto a los demás candidatos a nivel federal (sobre todo los de extracción peronista, Massa y Scioli), las fuerzas provinciales y nacionales arman sus estrategias para Mendoza.
Planteado este punto de partida, puede colegirse que el radicalismo provincial centra sus esperanzas en la figura del ex gobernador y ex vicepresidente, pero también sus temores. Los dirigentes más encumbrados de boina roja están convencidos de que si Cobos gana las PASO del Frente Amplio Unen (a Binner, Ernesto Sanz, Elisa Carrió o Fernando "Pino" Solanas), y llega como candidato presidencial a octubre de 2015, entonces el próximo gobernador será un radical y posiblemente el partido aumente el número de intendencias y controle además la Legislatura sin problemas por la sencilla razón de que las elecciones provinciales y nacionales se celebran el mismo día.
Esto es independiente de cómo le vaya al ex vicepresidente a nivel país. Ahora bien, ¿qué pasa si Cobos es derrotado en las PASO por el socialista Binner, quien hoy mide unos puntos más a nivel nacional que el mendocino? Ahí empiezan las dudas y las cavilaciones de los radicales locales. Temen perder nuevamente la gobernación y algunos municipios por tener un candidato a presidente, en este caso hipotético sería Binner, que no enamora al electorado mendocino, como pasó en 2011 cuando el postulante a la Presidencia fue Ricardo Alfonsín.
Atendiendo a este no esperado/esperable escenario, algunos dirigentes territoriales radicales analizan por estas horas la ley provincial de las PASO para encontrar algún resquicio que les permita a los postulantes a gobernador ir en las listas de dos postulantes a presidente de distintos espacios políticos. Y es ahí que el nombre de Macri toma relevancia y aparece como opción, aunque por ahora demasiado remota. Quienes hacen estas elucubraciones saben que si Cobos se entera de las mismas hará tronar un fuerte escarmiento, por eso todo se maneja en estricta reserva.
En el entorno del precandidato Cobos, la decisión es fortalecer el interior del país primero y ayudar a la vez a que la marca FAU se instale en el populoso conurbano bonaerense, trabajando mancomunadamente con Sanz, Carrió y Binner en esta estrategia. Una vez que la idea del FAU prenda en el GBA, donde hay 9 millones de votantes, el cobismo tiene decidido salir a militar más fuertemente la opción "Cobos por la Argentina" -con el apoyo del alfonsinismo que sigue manejando la UCR bonaerense- ante la sobreoferta de candidatos de extracción peronista (K y no K).
La debilidad de la UCR y sus socios en GBA es el talón de Aquiles del FAU; esto lo saben todos sus dirigentes, y es el motivo por el cual si las elecciones fueran hoy el novel frente de centro-izquierda no entraría al balotaje porque quedaría tercero o cuarto. Curiosamente, la UCR mendocina que ata su suerte a la de Cobos, dependerá de la elección que éste haga en las primarias de agosto en los partidos del conurbano donde reina el voto peronista, es decir que serán los electores de la provincia de Buenos Aires los que definirán las chances del radicalismo provincial.
En el PRO nacional nadie está en desacuerdo con la estrategia de sumar a dirigentes territoriales radicales a la candidatura de Macri -hablan de "geometría compleja"- por eso el Jefe de Gobierno porteño ha iniciado un coqueteo cada vez más explícito con los intendentes de esta centenaria fuerza. Donde mejor eco está teniendo es en Córdoba, donde el FAU tiene pobres chances de constituirse por las fuertes diferencias entre las líneas radicales y entre toda la UCR y el partido de Luis Juez. Además, en la provincia mediterránea, el macrismo tiene figuras populares como el ex árbitro y actual diputado Héctor "La Coneja" Baldassi o el golfista "Gato" Romero, capital político que no posee en Mendoza. En nuestra provincia, el interlocutor preferido de Macri es Alfredo Cornejo, el cacique de Godoy Cruz y hombre de mayor poderío territorial en la UCR local, con quien se ha reunido unas diez veces.
Sin embargo, en el PRO saben que esta estrategia es de difícil concreción tanto por los escollos legales, ya que no está claro que en la ley electoral de Mendoza un candidato a gobernador pueda ir en la misma boleta de dos candidatos a presidente de diferentes espacios (luego de las PASO), como por los reparos partidarios de los radicales a abolengo, que siguen viendo a Macri como una expresión de la centro-derecha mientras ellos orgánicamente apuestan a la constitución de una fuerza de centro-izquierda con sus socios socialistas, de Libres del Sur y del GEN (entre otros). Pero también hay reparos en el PRO, porque el propio Macri no quiere un acuerdo nacional con el FAU ya que está convencido de que este sería leído por la ciudadanía como una nueva reedición de la Alianza.
El peronismo mendocino, en su amplia mayoría, está decidido a apostar por Scioli porque el gobernador bonaerense mide bien en las encuestas (a nadie se le escapa que la victoria de 2011 se debió al efecto arrastre de la fórmula nacional) y, además, el PJ local necesita un factor que ordene sus disputas intestinas y el ex vice de Néstor Kirchner ha aceptado ocupar ese rol de unificador. La semana que pasó, el gobernador Francisco Pérez se sacó una nueva foto con el ex motonauta en Buenos Aires, con la excusa de que estaba alojado en el mismo hotel porteño en el cual el bonaerense presentó en sociedad la fundación Desarrollo Argentino (DAR), que preside su hermano, José "Pepe" Scioli.
La gestualidad de Pérez para con Scioli es cada vez más enfática, sin embargo, la decisión política es no hacer apoyos verbales hasta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner termine de definir si aupará a un precandidato para darle pelea a Scioli en las PASO del Frente para la Victoria o dejará que todos jueguen sin su aval explícito, conformándose con imponer ella, desde Olivos, los nombres de los legisladores nacionales de todos los distritos, en todas las listas del FpV. Esto le garantizaría, una vez afuera de la Casa Rosada, el control de buena parte del Congreso nacional y ser un factor de poder real post-2015.
Pero el PJ mendocino ve con preocupación el efecto Cobos en la provincia y la decisión es ayudar de todas las formas posibles a que la oferta opositora nacional -que expresa el voto anti oficialista- se diversifique en Mendoza, a través del crecimiento de Macri o de Massa. Así como los radicales prenden velas para que el ex Vicepresidente gane las PASO del FAU, en el PJ esperan que pierda ante Binner.
Para el caso de que Cobos supere el cedazo de las primarias, los peronistas auspician la división del voto opositor, una estrategia que muchas veces le dio resultados. Es por eso que por ahora el PJ tradicional, el que está y ha estado alineado durante once años con el kirchnerismo, no está preocupado por el aterrizaje de Massa o de Macri en la provincia, más bien todo lo contrario. La prioridad es que Cobos encuentre en su propia tierra quién le quite votos.
En el Frente Renovador no ven a Cobos como un rival, ni localmente ni nacionalmente, ya que están convencidos de que la lucha por la Presidencia concentrará toda la atención y que en esta puja Massa tendrá como contrincante principal a quien gane la primaria del FpV. La visita del diputado nacional y líder del FR a Mendoza, hace siete días, dejó a sus dirigentes locales convencidos de reforzar un discurso y una estrategia híper crítica del PJ de Pérez y de Cristina.
En parte, por la necesidad de desquite que tiene el peronismo disidente vernáculo respecto a sus pares del PJ K y, en parte también, porque tienen suficientemente testeado que en la provincia hay un ánimo de castigar al Gobierno nacional y al provincial y no de apostar por una continuidad. Pero aunque no sea algo buscado, en esta carrera por seducir el voto opositor el massismo competirá directamente con el radicalismo de Cobos.