11 de octubre de 2013 - 22:11

El Cisne Negro y las encuestas

Nassim Nicholas Taleb es el autor a cargo de la teoría del Cisne Negro, que ridiculiza la idea de predecir el futuro basándose en el argumento de la cantidad de cisnes negros que se pueden ver en relación a la cantidad de cisnes blancos.

En su libro ("The Black Swan", 2007, Penguin) sostiene que el mundo está dominado por el impacto de eventos raros, imprevistos, azarosos, altamente improbables y sin embargo con un grado de influencia inmensa para el desenvolvimiento de la humanidad.

Según esta teoría, la vida es el efecto acumulativo de un puñado de shocks, de eventos inesperados, de la importancia de las bajas probabilidades de las cosas que se desarrollan sin que las podamos predecir con facilidad.

...Y en la política, especialmente en la política argentina, los cisnes negros aparecen con más frecuencia de lo debido. O al menos, de lo conveniente.

El más reciente fue la muerte de Néstor Kirchner. Su muerte catapultó la calificación de imagen de CFK de 30/35% de calificación positiva a valores cercanos a los 70%.

Pero en la tarde de este último domingo esta rara avis hizo nuevamente su aparición funesta: la Presidenta era internada con un cuadro médico grave.

Y esto cambió el panorama electoral radicalmente. ¿Como puede la oposición mantener ahora su discurso crítico a una mandataria que se encuentra en terapia intensiva? ¿Cómo no desearle lo mejor? ¿Cómo denostarla mientras aparece como una mujer enferma que carga el peso inmenso del poder y el destino de la Nación? ¿Cómo hacer esto sin descalificarse por el mismo acto de la crítica?

Pero si la crítica no es posible, ¿cómo entonces enfrentarse al oficialismo que ella representa y es?

La pregunta desde ese entonces rebota y rebota en los tanques de análisis de opinión pública: ¿esto, cambia algo en el resultado electoral del 27 de octubre? ¿Habrá un efecto simpatía que se traslade a las figuras de los candidatos del FPV con una consecuente mejora en su performance electoral?

La pregunta es ociosa porque falta saber aun que, o mejor dicho como, utilizará este nuevo componente el oficialismo y cómo responderá a esa utilización la oposición. Que habrá utilización y que habrá respuesta no cabe duda. La duda es cuál será una y otra.

Ambos, oficialismo y oposición, transitarán senderos estrechos. La mesura discursiva será obligatoria.

Pero la primera consecuencia inevitable es que todos los pronósticos, todos los estudios de intención de voto, todas las encuestas quedan canceladas hasta nuevo aviso.

Los que nos dedicamos a estudiar mediante muestras representativas el estado de la opinión publica respecto del proceso electoral podremos especular sobre el posible efecto que tendrá la aparición de este pájaro caprichoso. Pero solo serán especulaciones. La única certeza que tenemos, la única que estamos obligados a expresar, es que nuestras previsiones previas, nuestros pronósticos anteriores, carecen ya de validez.

Los cisnes negros asesinan teorías. Solo reconociendo que estas ya no valen, que nuestros pronósticos deberán ser revisados, que los anteriores han muerto, podremos evitar, nosotros los encuestadores, ser también víctimas de este pájaro terrible.

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