Nuevo espacio para depositar cenizas en las iglesias católicas
El documento del Vaticano del año pasado hizo crecer la demanda de los fieles para depositar los restos de sus seres queridos en espacios sagrados. Varias parroquias de Mendoza los están construyendo.
Nuevo espacio para depositar cenizas en las iglesias católicas
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Algunas parroquias mendocinas planean construir espacios donde los fieles puedan dejar las cenizas de sus seres queridos fallecidos. Las iniciativas surgieron a raíz de la notoria demanda que han notado desde el año pasado luego de que un documento emitido por el Vaticano (ver aparte) señalara que no es aceptable tenerlas en las viviendas ni esparcirlas en espacios naturales. Asimismo, instaba a depositarlas en lugares sagrados como cementerios y parroquias.
Sacerdotes y referentes de la Iglesia de Mendoza coincidieron en que luego del comunicado papal se apreció un notable incremento de la demanda de fieles que quieren depositar cenizas en las parroquias.
Marcelo De Benedectis, vocero del Arzobispado, aclaró que en Mendoza ya existen algunos templos con estos lugares. Respecto de las motivaciones del Vaticano, agregó que “por tantas consultas que llegaron a Roma se buscó orientar a los fieles sobre qué hacer con las cenizas”.
Las iglesias pueden ofrecer dos opciones: por un lado un cinerario, que es un espacio común donde se depositan las cenizas; la otra es un columbario, pequeños cubículos donde se colocan las urnas con las cenizas para conservarlas de manera individual.
Rafael Cocuzza, arquitecto del Arzobispado, explicó que estos últimos son lugares de 30 centímetros de abertura por 30 centímetros de profundidad -como mausoleos chiquititos- que tienen una puerta chica. Allí se depositan las urnas (que son pequeñas cajitas) que se colocan una sobre otra. La cantidad dependerá del espacio disponible.
Generalmente se construyen en lugares colindantes al templo para facilitar la liturgia, que es “cuando van los familiares a rezar y que tengan su espacio”, detalló Cocuzza.
Por otra parte, dijo que los cinerarios son como una piletita de 2 por 2 metros con ventilación, que se construye por debajo del nivel natural del terreno. Se hace con tabiques y hormigón, en la parte externa va una loza y sobre eso un cuerpo emergente que puede ser un ánfora (recipiente de gran tamaño), un prisma o un cubo, por ejemplo.
La parte superior tiene una tapa de unos 20 cm2 conectada a un conducto por el cual se depositan las cenizas, que al final del recorrido descansarán en ese lugar común.
El arquitecto explicó que ya existen en algunas parroquias. La capilla La Purísima (Murialdo) tiene un cinerario desde hace unos 5 años, la catedral Nuestra Señora de Loretto lo creó hace 2 años, mientras que Nuestra Señora de la Candelaria (Maipú) es la mejor “equipada”: cuenta con cinerario y columbario.
Pero a partir de la demanda de los fieles han surgido nuevos proyectos. Uno de ellos en la parroquia San Miguel Arcángel, de Las Heras, donde ya se construye un cinerario que esperan tener listo en un mes.
También están proyectándolos en Nuestra Señora del Carmen, de Tunuyán, en la parroquia de San Roque, de Maipú, y en la Señor del Milagro y Virgen Niña, de Ciudad.
Más práctica y económica
El cura párroco de esta última parroquia, Daniel Manresa, comentó que están embarcados en un pre proyecto. Esto a partir de la solicitud de la comunidad, ya sea por cenizas que guardaban de algún familiar e incluso de fieles que consultaban por su intención de ser cremados al fallecer y poder conservar sus restos dentro de la misma comunidad a la que pertenecieron.
El padre Esteban Pavez, cura párroco de San Miguel Arcángel, comentó la misma situación, pero le sumó otro contexto a la iniciativa. Explicó que en 2016 la Iglesia transitó el año de la Misericordia e invitó a vivir las 7 obras de la misericordia espirituales y las 7 corporales: “La séptima obra corporal es dar sepultura cristiana y la séptima obra espiritual es rezar siempre por los vivos y los difuntos. Entonces se nos ocurrió en la parroquia construir un cinerario como una forma de unir estas dos formas de misericordia concreta y continuar con una larga tradición histórica de la Iglesia, cuando los cementerios estaban en torno a los templos”.
Por otra parte, dijo que si bien en Argentina los cinerarios no están muy instalados, sí lo están en Europa. Y aseguró que muchas personas se están inclinando por esta opción que es más práctica y económica.
¿Cuánto cobran las parroquias por guardar cenizas? En algunos casos se pide una colaboración voluntaria mientras que otras fijan una suma por única vez.
En el caso de San Miguel, se ha estipulado que sea de 1.500 pesos lo cual se usará para solventar la construcción, para mantenimiento y colaboración con Cáritas.
Las cenizas se depositan en su última morada en el marco de una ceremonia, es decir una misa que se realiza el primer viernes de cada mes. Asimismo, en las misas posteriores se orará por las almas de los fieles que descansan allí. “Es un modo de que la Iglesia siga rezando por ellas de una manera especial”, subrayó el padre Esteban, quien contó que ya tiene varias urnas guardadas ya que los fieles han querido dejarlas allí.
Para realizar la gestión las parroquias solicitan el certificado de defunción y de cremación, y demostrar una parentesco con la persona fallecida.
El documento del Vaticano
El 25 de octubre de 2016 el Vaticano difundió un documento que recordaba que no está permitido a los católicos esparcir las cenizas de los difuntos, dividirlas entre los familiares ni ser conservadas en los hogares.
El informe “Instrucción Ad resurgendum cum Christo” fue aprobado por el Papa Francisco el 18 de marzo de 2016. Sustituyó a uno anterior, de 1963, y apuntó a dar parámetros de conducta frente a nuevas prácticas tanto de sepultura como de cremación consideradas “en desacuerdo con la fe de la Iglesia”.
En el documento se explica que aunque la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, se acepta la cremación pero siempre y cuando sea dentro del marco señalado. “Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”, se lee en el documento.
Por otra parte, agrega que “en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias”; esto si el difunto así lo hubiese manifestado y con expreso rechazo de las prácticas de la fe cristiana.
El Vaticano señala que la conservación debe hacerse en lugares sagrados para evitar sustraer a los difuntos de la oración y del recuerdo de los familiares y la comunidad cristiana, así como para evitar malos tratos.