Cinco claves para que tu mascota no sufra con la pirotecnia
Con los ruidos fuertes muchos perros se aterrorizan e incluso pueden escaparse. Tips para que ellos también pasen una felices fiestas.
Cinco claves para que tu mascota no sufra con la pirotecnia
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En estas fiestas todos queremos celebrar a lo grande, pero podríamos empezar a buscar alternativas diferentes que no generen tantos conflictos potenciales como los fuegos artificiales. Después de las celebraciones nocturnas, las guardias se llenan de accidentados, y es justamente después del brindis cuando todo pasa.
Pero el mejor amigo del hombre también sufre las consecuencias de una celebración desmedida, desde que empieza la temporada que se ponen nerviosos, los estruendos que producen los fuegos de artificio son demasiado fuertes para sus sensibles oídos. En ese estado pueden ponerse irritables, aterrorizarse o incluso oir del hogar.
No podemos evitar que los vecinos tiren pirotecnia, pero si podemos tener en cuenta estos consejos para cuidar mejor a nuestras mascotas:
1-Asegurate de que tu mascota tenga un collar con identificación. Más importante que el nombre del perro es que la chapa lleve tu nombre y un número de teléfono.
2-Si pensás ir a la casa de alguien con tu perro, asegurate de que conozca el lugar, si se desorientan es más probable que intenten escapar.
3-Preguntale a tu veterinario de confianza si es conveniente suministrarle a tu perro algún medicamento sedativo, y en qué cantidades (dependerá mucho de su edad y peso).
4-Aclimatar al perro a los ruidos: este es un consejo del encantador de perros, César Millán, quien explicó que es posible ponerle grabaciones al perro e ir subiéndole el volúmen hasta que alcance niveles similares a los de las fiestas. Esta técnica tendrá que esperar hasta el próximo año porque toma entre 3 y 4 meses hacerlo bien.
5-La última opción es una técnica creada por Linda Tellington-Jones y se basa en colocarle una venda al perro de forma en que se sienta contenido y relajado. Para ello hay que cruzar los extremos de la venda por el pecho y la espalda (no en la columna) y envolver también los cuartos traceros.