Las garrapatas y pulgas son artrópodos (comúnmente llamados “bichos”) que pueden encontrarse en la piel de nuestras mascotas. Al subirse a un animal, comienzan a buscar un lugar ideal para alimentarse y poder continuar con sus ciclos de vida. Sucede que estos pequeños ectoparásitos consumen la sangre de perros y gatos, y la necesitan para tener energía suficiente para crecer, poner huevos y ser cada vez más.
Pero la cosa no termina ahí, ya que, al alimentarse de la sangre de los animales, también pueden transmitirles una gran variedad de bacterias y parásitos por medio de sus cavidades bucales. Esto posteriormente puede enfermarlos gravemente en el peor de los casos. Sin embargo, en muchas ocasiones los animales pueden no demostrar ninguna sintomatología, haciendo que las bacterias y parásitos permanezcan ocultas durante largos periodos de tiempo (incluso años). El problema viene cuando, por otra enfermedad que se presenta o incluso un episodio de estrés, la bacteria se “despierta” y comienza a generar enfermedad. En esos momentos, nuestras mascotas comienzan con fiebre, malestar general, dejan de comer, y el cuadro empeora día a día.
Si no se realiza un diagnóstico certero y se comienza con el tratamiento adecuado, nuestros animales pueden morir. De hecho, los diagnósticos tardíos como este, en el cual el animal se infectó hace mucho tiempo atrás, suelen ser difíciles de realizar y de tratar, ya que las bacterias se las ingenian para volver a ocultarse al comenzar con los antibióticos pertinentes. Esto les permite luego de meses (o nuevamente, años) volver a generar enfermedad.
Se complica el panorama
Por cada pulga que encontramos arriba de un animal, debemos tener muy en cuenta que existen otros cientos de huevos en el ambiente. Estos están esperando que se den las condiciones adecuadas (de temperatura, presencia de alguien al cual subirse, etc.) para emerger como larvas y continuar creciendo para, en algún momento, ser adultos y comenzar a alimentarse de sangre.
Los diagnósticos tardíos en el cual el animal se infectó hace mucho tiempo atrás, suelen ser difíciles de realizar y de tratar, ya que las bacterias se las ingenian para volver a ocultarse al comenzar con los antibióticos pertinentes. Esto les permite luego de meses (o nuevamente, años) volver a generar enfermedad
Para colmo de males, tanto las pulgas como las garrapatas no solo pueden alimentarse de sangre de nuestros perros y gatos. También pueden encontrarse en los animales silvestres, como zorros, pumas, ratones, ratas, etc. Y, para colmo de males, también pueden infectarnos a los humanos.
Pulgas y garrapatas. ¿por qué hay que mantener a nuestros animales protegidos?
Reproducción. El problema de tener pulgas. Por cada pulga adulta que encontramos sobre nuestra mascota, hay cientos de huevos en el ambiente.
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Cada vez son más frecuentes las visitas a hospitales por malestar general asociado a picaduras de garrapatas. Y, tal como en el caso mencionado de las mascotas, los síntomas pueden ser muy ambiguos e incluso aparecer luego de meses o años de que se produjo la picadura.
¿Qué hacer entonces?
No todo está perdido. Lo principal a tener en cuenta es la prevención. La infestación de tanto pulgas como garrapatas puede prevenirse por medio de productos que las repelen y/o las eliminan. Son las conocidas pipetas, collares antipulgas o pastillas de larga duración. Cualquiera de estas opciones es eficaz para evitar que nuestros animales adquieran estos ectoparásitos. Las diferencias van a radicar en el tiempo en el cual son efectivas (a mayor tiempo lamentablemente más costo) y la forma en que se aplican. Algunas vienen en formato de pastillas, las cuales se dan por boca; otras, las famosas “pipetas” se colocan detrás de la nuca de los animales y, por medio del sebo de la piel, se distribuyen a todo el cuerpo (por eso es tan importante no bañarlos 3 días antes ni 3 días después); y un tercer grupo vienen dentro de collares que se colocan como cualquier otro, mientras que la droga se va liberando lentamente para proteger a nuestros animales. Sumamente importante es recordar que todos estos productos han sido formulados específicamente para cada especie: los gatos tienen los de gatos, los perros los de perro. Bajo ninguna circunstancia debemos usarlos en otras especies (¡y menos en humanos!).
La aplicación de estos productos debe ser periódica. Anteriormente se indicaban sólo en los meses de mayor calor, que es cuando los ectoparásitos están más activos, pero hoy en día se recomienda respetar los tiempos de aplicación y recolocar una vez que se acaba el tiempo útil (en algunos casos cada un mes, otros cada tres; dependiendo marcas y tipos).
Pulgas y garrapatas. ¿por qué hay que mantener a nuestros animales protegidos?
Habituales. Ectoparásitos más frecuentes en nuestras mascotas vistos bajo la lupa. A la izquierda, una pulga y a la derecha, una garrapata.
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Cabe destacar que por ningún motivo debemos intentar retirar las garrapatas manualmente. Si no lo hacemos correctamente podríamos apretar el abdomen de estos bichos haciendo que, si hubiese una bacteria en su interior, pasase al torrente sanguíneo de nuestra mascota. Ante la presencia de un ectoparásito, solo debemos acercarnos a la veterinaria más cercana lo más pronto posible y solicitar un antiparasitario externo.
A su vez, es importante recordar que las pulgas y garrapatas tienen sus formas inmaduras (huevos) en el ambiente, por lo que debemos emplear productos para eliminar estas formas también. Se debe rociar cada hueco, borde y alfombra en el cual pudieran encontrarse estos diminutos bichos. Sin este paso, lamentablemente nuestros animales y nosotros mismos, seguiremos en riesgo de que con el tiempo una pulga o garrapata adulta se alimente de nuestra sangre y nos transmitan alguna bacteria.
La clave está en la prevención
Nunca antes tuvo más sentido la frase “prevenir es mejor que curar”. Las garrapatas y pulgas son artrópodos feos (depende el ojo de quién las mire, a mí me parecen fascinantes) y muy dañinos (de esto no cabe duda). Las consecuencias de no evitar que nuestros animales se infesten pueden ser sumamente graves, tanto para ellos como para nosotros. Sumemos a nuestros calendarios la desparasitación externa rutinaria de perros y gatos. Evitemos que deambulen libremente por campos en donde puedan contagiarse. Cuando vayamos a espacios naturales, usemos repelentes y ropa adecuada para evitar que se nos suban estos bichos; y, al llegar a casa, revisemos nuestro cuerpo a fin de controlar que no tengamos ninguno adherido (no se siente dolor cuando nos pican, liberan unas secreciones especiales para ello). Disfrutemos del aire libre y de nuestras mascotas con responsabilidad. Protejámonos protegiéndolos a ellos.
*La autora es veterinaria y doctora en Medicina de la Conservación. La doctora Di Cataldo se desempaña en el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu), Conicet. Además recibió este año el Premio Jóvenes Mendocinos Destacados 2025 en la categoría Científica y/o Tecnológica, otorgado por el Consejo Empresario Mendocino (CEM). Instagram: sophia_di_cataldo
"Una Salud" (One Health) es un enfoque colaborativo que reconoce la interconexión entre la salud de las personas, los animales y el medio ambiente para lograr una salud óptima para todos.