20 de agosto de 2025 - 23:05

Hallazgo científico: hay pruebas de que en el Neolítico exhibían brazos amputados en celebraciones bélicas

En el Neolítico, las victorias se celebraban con extrema violencia: brazos amputados como trofeos y prisioneros asesinados, revela hallazgo prehistórico.

La investigación sobre el hallazgo, publicada en Science Advances y dirigida por la española Teresa Fernández Crespo, ofrece una mirada inédita a la violencia prehistórica. El análisis de restos en yacimientos de Alsacia, Francia, demuestra que los vencedores no solo eliminaban a sus rivales, sino que usaban sus cuerpos para reforzar el poder y la cohesión social de la comunidad.

El hallazgo corresponde a los sitios de Achenheim y Bergheim, ubicado a unos 50 kilómetros de distancia. Allí se encontraron esqueletos completos con heridas desmesuradas y, además, fragmentos de extremidades superiores izquierdas amputadas, algo nunca antes documentado en Europa para esa época.

Los restos, datados entre 4.300 y 4.150 a.C., fueron comparados con otros diez yacimientos vecinos. El equipo utilizó avanzados análisis isotópicos de huesos y dientes para reconstruir el origen y la dieta de las víctimas. Los resultados muestran como pruebas que los esqueletos completos correspondían en su mayoría a individuos forasteros, con hábitos alimenticios variables y signos de estrés fisiológico.

Rituales de guerra y trofeos humanos en el Neolítico

En contraste, los brazos amputados parecían proceder de personas locales, con valores isotópicos similares a los de habitantes del norte de Alsacia. Este contraste sugiere un trato diferenciado: mientras los prisioneros extranjeros eran sometidos a torturas y sacrificios, los brazos de enemigos caídos servían como símbolos de triunfo.

Según Fernández Crespo, estos rituales cumplían un objetivo claro: deshumanizar al enemigo y mostrar la venganza de los vencedores, reforzando así la unidad del grupo. Los investigadores incluso apuntan a que algunas de las víctimas podrían haber provenido de regiones más lejanas, como la cuenca parisina.

El estudio no solo amplía el conocimiento sobre la violencia en la Prehistoria, sino que también redefine cómo se entendían los primeros festejos de la guerra en Europa.

LAS MAS LEIDAS