Xi salió más fuerte de una reunión de cuatro días del Comité Central del Partido Comunista. Obtuvo la aprobación para una nueva comisión de seguridad nacional que probablemente incremente su influencia, así como para un grupo de liderazgo sobre la reforma que podría darle una voz más directa en política económica, que ha tendido a ser dominio del primer ministro.
Un año después de haber asumido el liderazgo del partido, Xi está transmitiendo el aire de un asertivo presidente, incluso imperial, que yace muy por arriba de sus seis colegas en el Comité Permanente del Politburó. Por contraste, su predecesor inmediato, Hu Jintao, hizo una vocación de servir como un ejecutor gris del consenso de la élite.
"Xi ve el poder en términos muy personales y parece listo para actuar apoyándose en ese entendimiento", dijo Joseph Fewsmith, catedrático en la Universidad de Boston que se especializa en política de la élite china. "Que sea o no bueno para China, eso ya es otra cuestión".
Xiao Gongqin, uno de los proponentes de mayor prominencia del "neo autoritarismo" en China, piensa que Xi es una cosa muy buena: una nueva encarnación de su idea de un líder modelo, Deng Xiaoping.
Xiao, quien llega a la historia en la Universidad Normal de Shangái, atrajo fama y polémica, a finales de los 80 por argumentar que China necesitaba un caudillo a favor de la reforma para extinguir la oposición política, mientras conducía al país a la modernidad económica. Xi absorbió esa idea "neo autoritaria" imitando conscientemente a Deng, el patriarca del partido que supervisó las reformas económicas de los 80, dijo Xiao en una entrevista telefónica.
"Xi Jinping marca la llegada de una era dorada para el neo autoritarismo chino", destacó el profesor. "Ahora es esencial concentrar poder", dijo. "Este periodo requiere de un caudillo, un líder muy poderoso, y este poderoso líder debe tener tanto prestigio como poderes garantizados institucionalmente".
Sin embargo, los defensores de la liberalización democrática ven muchos peligros en que Xi, potencialmente, amase poder, así como la formación del nuevo comité de seguridad, posiblemente poderoso. Rong Jian, franco oponente del pensamiento neo autoritario en los 80, dijo sentirse alarmado por el resultado de la reunión del Comité Central: "Él quiere ser Putin", sostuvo Rong, comentarista político que solía ganarse la vida vendiendo arte.
Xi tiene potencialmente mucho más poder económico en el ámbito nacional en sus manos del que tuvo Deng, destacó Rong. "Ahora, estos recursos son tremendos, casi a la par con los de Estados Unidos", aseguró. "Así que si tienen buenos resultados, podrían marcar una gran diferencia. Pero, si no es así, podrían causar inmenso daño".
Durante una visita a Estados Unidos el año pasado, Xi recordó haber visto "El Padrino" cuando era joven. El otro filme de Hollywood que recordaba haber visto era "The Deer Hunter", el drama de 1978 sobre las agónicas experiencias de soldados estadounidenses en la Guerra de Vietnam. Otro film de Hollywood que Xi ha mencionado es un thriller: "Misión Imposible".
El estilo de liderazgo de Xi refleja sus antecedentes, y lo que a todas luces es un acuerdo entre muchos altos oficiales en cuanto a que necesitan un líder más ágil y fuerte para manejar la difícil reestructuración económica, presiones de política exterior, aunado a desafíos internos al gobierno de un solo partido, dijeron observadores de política china. Por lo visto, Xi está de acuerdo y ha dicho repetidamente que se necesita un cambio urgente.
Durante la reunión del Comité Central, les dijo a funcionarios que ellos tenían que aceptar la "necesidad y urgencia" del cambio, basándose en un informe en un diario chino. "Esta amplia profundización de la reforma ciertamente encontrará obstrucciones ideológicas y conceptuales, así como impedimentos de intereses enquistados", destacó.
Todo parece indicar que Xi es una muñeca 'matrioska' de varias capas, en la cual cada una de las capas de su personalidad política se quedó por una fase sucesiva de su vida; bajo Mao, Deng y, después, sus sucesores.
Si bien él y su familia sufrieron severamente bajo Mao -quien purgó al padre de Xi de la élite del partido-, Xi ha mostrado un cauteloso respeto hacia su persona, amén que ha revivido y rediseñado algunos de los métodos de Mao de provocar la movilización política para sus propios fines.
"Pienso que Xi ha sido muy claro en que está rememorando alguna mitología de un disciplinado partido trabajando por el pueblo al que su padre sirvió", dijo Fewsmith.
Sin embargo, poco después de que llegara al poder, Xi también rindió homenaje a Deng, imitando su travesía temprana de 1992 al sur de China. Deng usó esa visita para reafirmar en público su predominio político y desatar una acelerada expansión de mercados tras el escalofrío de la represión de manifestantes estudiantiles en 1989. Al parecer, Xi espera lograr una fusión similar de control unipartidista y dinamismo capitalista, dijeron varios expertos.
"Él ha adoptado la ideología leninista no para regresar a la vieja senda leninista, sino para suprimir una explosión en la participación política, así como crear un estable ambiente político para la reforma", opina Xiao, el proponente del neo autoritarismo.
El círculo interno de Xi incluye a otro proponente del pasado de ese tipo de ideas: Wang Huning, quien también sirvió como uno de los asesores de los dos presidentes anteriores. Como catedrático de ciencia política en los 80, Wang era un aliado del neo autoritarismo. Actualmente es integrante del Politburó y acompaña a Xi de manera constante, como lo hizo con los dos presidentes previos. Además, él es un posible candidato para servir en, e incluso dirigir, el comité de seguridad nacional.
"Donde quiera que no hay autoridad central, o donde la autoridad central se haya deteriorado, el Estado caerá en un cisma y caos", dijo Want en una entrevista publicada en 1995. "Una autoridad central que sea robusta es la garantía fundamental de alcanzar el crecimiento constante, por un costo relativamente bajo, durante el curso de la modernización".
Muchos economistas y analistas políticos dicen que el predecesor inmediato de Xi, Hu, no logró suministrar esa autoridad, quizá debido a que la cúpula del partido estaba repleta de funcionarios que lo desdeñaban. Xi ha sido cortés pero se ha reservado sus comentarios sobre el registro de Hu. Sin embargo, sí se ha burlado del ex líder de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, llamándolo cobarde.
Pero, de ninguna manera están todos los observadores de la política china seguros de que Xi pueda evitar hacer mal uso de sus poderes acrecentados, o que los dilapide en promesas rotas que engendren más descontento social.
"Él tiene que poner a todas estas extensas dependencias, para asuntos externos e internos, dentro de sus propias manos", dijo Hu Jia, defensor de los derechos humanos en Pekín. "Eso lo vuelve incluso más peligroso que Hu Jintao. Asimismo, Xi Jinping personalmente tiene una sensación de crisis. No quiere convertirse en el último emperador de la Dinastía Qing Puyi".
