Chile, vencedor hace casi 130 años de una guerra con Perú y Bolivia que sigue marcando las relaciones con sus vecinos, enfrenta a regañadientes un juicio en la Corte de La Haya por una demanda peruana de límites marítimos, que Santiago estima que ya están zanjados.
Perú demandó a Chile ante este tribunal en 2008 y tras una serie de presentaciones escritas este lunes arranca una fase clave del proceso, con el inicio de los alegatos de ambos países.
Por dos semanas este tribunal de Naciones Unidas escuchará las razones que llevaron a Perú a demandar a Chile, alegando la inexistencia de un tratado que delimite su frontera marítima, cuestión que Chile rechaza y considera quedó zanjada hace más de 50 años.
Para historiadores se trata del último resabio de la "Guerra del Pacífico", que entre 1879 y 1883 enfrentó a Chile con Perú y Bolivia en el último y más importante conflicto bélico para Chile, tras el cual extendió su territorio norte en casi 400 km de costa y 8.000 km2 terrestres, anexando provincias que antes eran peruanas y bolivianas. Bolivia perdió además su acceso soberano al mar.
En 1929 Chile y Perú firmaron un último acuerdo para delimitar su nueva frontera terrestre, pero sin mencionar la delimitación marítima.
"La demanda marítima es un tema residual lejano que surge por la Guerra del Pacífico", asegura el historiador del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat, Sergio González.
"Llama la atención cómo en Latinoamérica, conflictos del siglo XIX aún no pueden cerrarse, tanto en mentalidad de personas como a nivel jurídico", agrega González.
Para zanjar el asunto, Chile aceptó a regañadientes ir a la Corte de La Haya, sabiendo que el juicio volvería a poner el acento en las repercusiones de un conflicto bélico que ha marcado las complejas relaciones diplomáticas con sus vecinos, donde es percibido como un país soberbio y arrogante, presuntuoso por su centenaria victoria bélica.
"Chile no ha tenido una estrategia inteligente con sus vecinos. Le ha gustado jugar el rol del 'distinto', el país autónomo que hace todo bien, la 'Inglaterra' de Sudamérica, algo más bien irritante para los vecinos", asegura González.
"Más bien son Bolivia y Perú con los que se simpatiza a nivel internacional", agrega el historiador.
En términos prácticos, las tirantes relaciones con dos de sus vecinos le ha significado a Chile inconvenientes, como la política de 'mar por gas' que implantó Bolivia para supeditar el envío de gas natural a Chile a la restitución de su cualidad marítima.
Con Perú, en tanto, pese a que los chilenos son uno de los principales inversores en ese país, la relación con Chile es motivo constante de roces diplomáticos.
Frontera delimitada
Para Chile, su frontera marítima con Perú quedó zanjada en dos acuerdos firmados en 1952 y 1954, que fijaron el límite actual y es respetado en los hechos hasta hoy.
"En el derecho internacional no sólo es relevante lo que los estados acuerdan por escrito, sino que es igualmente relevante la conducta seguida por muchos años. Eso también obliga a los estados", dijo Astrid Espaliat, investigadora de la Universidad de Chile y miembro del equipo chileno ante La Haya.
Para Perú, los acuerdos a los que hace mención Chile sólo buscaron regular la actividad pesquera y no constituyeron tratados limítrofes. Pero, en base a estas mismas actas, Perú fijó su frontera marítima con Ecuador, país con que también se enfrentó en una guerra en 1995 por sus límites terrestres.
"Chile dice que no hay nada que negociar ni nada que discutir, porque hay tratados que delimitan la frontera marítima", afirma de su lado el catedrático de la Universidad de Chile, Ricardo Israel.
"Desde el punto vista del derecho internacional, (los dos acuerdos) constituyen documentos con todas las características de un tratado y así han sido reconocidos por medio siglo.
Tanto así, que hasta el día de hoy, si un barco pesquero cruza esa frontera es detenido inmediatamente, y eso es aceptado por ambas partes", agrega Israel.
En círculos diplomáticos chilenos se teme también que un fallo adverso podría animar a Bolivia -país con el que Chile no tiene relaciones diplomáticas formales desde 1978- a concretar otra demanda de límites en este mismo tribunal en busca de su salida al mar.
"Chile tiene una política de defensa basada en la intangibilidad de los tratados, entonces poner en cuestión esto da a origen a otros movimientos, como Bolivia que podría no reconocer el tratado que lo dejó sin salida soberana al mar", concluye Israel.