Ceres, el asteroide más grande del Sistema Solar, finalmente está siendo examinado de cerca. Dawn, la nave espacial de la NASA, arribó en marzo y ahora está tomando fotografías desde apenas 4.400 kilómetros por encima de la superficie del asteroide. Están saliendo a la luz cráteres y montañas, pero los puntos brillantes que motean la superficie de Ceres siguen siendo su rasgo más misterioso.
Un brillante punto central de 9 kilómetros de ancho en un cráter de 90 kilómetros de anchura aparece acompañado de un grupo de puntos reflejantes más chicos, a la derecha. Los puntos podrían estar hechos de hielo, sal u otro tipo de material brillante, y aún deben ser plenamente entendidos.
Datos de un detector de neutrones de la nave espacial, que podrían ayudar a responder la pregunta, tardan tiempo en acumularse. Se piensa que Ceres (técnicamente un planeta enano) consiste en al menos una cuarta parte de agua; cráteres con picos ricos en hielo son comunes en otros cuerpos del Sistema Solar, como Ganímedes y Callisto, las lunas de Júpiter.
Una montaña con forma piramidal (al centro, a la derecha) se eleva 5 kilómetros desde una parte por lo demás nada inusual de la superficie del asteroide. “La colina es una locura”, dice Andrew Rivkin, científico planetario del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Laurel, Maryland. En otras partes del Sistema Solar, las montañas normalmente se asocian con áreas fracturadas o geológicamente activas.
Impacto profundo
Un gran cráter de impacto (abajo, a la derecha) en el hemisferio sur de Ceres muestra una compleja serie de fracturas, todas probablemente relacionadas con cualquiera que haya sido el objeto que golpeó al asteroide y que dejó atrás este daño. A la izquierda, dos vetas semi curvas corren paralelas por motivos aún desconocidos. Los científicos de la misión dicen que Ceres parece tener más actividad geológica que el asteroide Vesta, visitado por Dawn entre 2011 y 2012.
Color de cerca
Ceres es notoriamente oscuro, pero una cámara a color a bordo del Dawn fotografió esta secuencia de una región de cráteres en el hemisferio norte del asteroide. En el centro hay una vista en color real que muestra su superficie oscura. Arriba se presenta una versión en blanco y negro procesada para resaltar el contraste en los cráteres. Abajo se observa una imagen casi en infrarrojo en la cual las áreas más brillantes son las más cálidas y las más oscuras son las más frías.