8 de julio de 2013 - 00:21

El Cedin y las especulaciones

A pocos días de haber comenzado el período dispuesto por el gobierno para la exteriorización de capitales sin sanciones (blanqueo) subsisten muchas consultas. El Mercado de Valores porteño dio unos valores indicativos de 7,15 para los no aplicados y de 7,45 para los aplicados.

Desde el Ministerio de Economía, y dada la sangría de dólares de las reservas, imaginaron la posibilidad de que, tenedores de dólares en el exterior debidamente declarados, pudieran comprar Cedin para arrimar más dólares. De hecho, Guillermo Moreno, por una parte, y la AFIP, por la otra, se encargaron de llamar a empresas para estimularlos a realizar estas operaciones.

El mercado leyó esto como un virtual desdoblamiento cambiario, ya que el “dólar-Cedin” cotizaría en los valores del “Blue” lo que implicaría blanquear el mercado paralelo. La medida era casi desesperada, pero el BCRA se encargó de pinchar el operativo.

A las pocas horas, la autoridad monetaria se encargó de explicitar que si alguien poseía dólares declarados en el exterior, sólo podía ingresarlos por el mercado oficial de cambios, al precio de $ 5,40. La única posibilidad de comprar Cedin con dólares declarados sería con billetes, lo cual excluye cualquier posibilidad, toda vez que los Cedin cotizan menos que el billete dólar.

En el medio, algunos sectores de grandes grupos empresarios están comenzando a montar un operativo a través de sectores internos de Auditoría y Vigilancia de Fraudes para saber si altos ejecutivos de las mismas participan del blanqueo.

Razonablemente -explican- un ejecutivo de la corporación no debería tener ingresos en negro, salvo que se los provea la misma compañía. En cualquier caso, la empresa debería tener en claro el sistema de ingresos de sus ejecutivos por lo que, si se llega a saber de su participación en el blanqueo, dichas sumas de dinero podrían provenir de fraudes en perjuicio de la misma empresa.

En realidad, la operación con Cedin da para todo tipo de especulación y muchos se preguntaban quiénes serían los primeros en arrimar sus dólares no declarados para comenzar, a partir de allí, a pagar impuestos por ellos. Parecía que había resistencia por adquirir los certificados.

Ahora muchos están asesorándose muy bien acerca de la conveniencia y las posibles consecuencias.

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