21 de septiembre de 2018 - 00:01

Castas que sobreviven a la democracia - Por Daniel Peralta

La política está llena de gente que llegó a un cargo sólo con la credencial de ser algo de alguien.

En 48 horas la polémica se extendió incontenible y no había otra solución que el paso al costado. El nombramiento de Natalia Obón como secretaria de Cámara Federal de Apelaciones desató un furibundo capítulo en la historia de los acomodos de la política que tiene varias aristas, una de ellas es que el episodio ha impactado de lleno en la imagen de Julio Cobos.

Nadie podría asegurar que esto entierra sus aspiraciones futuras, porque en política se puede volver de casi todo. El interrogante es si el nombramiento de su pareja no es de esas cosas de las que no se puede volver.

Hace pocos meses el ex gobernador había dejado trascender que le gustaría suceder a Alfredo Cornejo. No fue un lanzamiento, pero ese amague había encendido las alarmas en el actual gobernador, quien busca que su sucesor sea propio.

No faltan quienes creen ver en el incendio de Cobos la mano de Cornejo. Tal vez el Gobernador haya soplado la llama, pero el fósforo lo encendió el hecho concreto de que Obón haya sido considerada para un cargo muy por encima de la trayectoria que puede exhibir.

El nepotismo no es hecho nuevo. La historia de la política está llena de hijos, hijas, esposos, esposas, amantes y amigos/as que llegaron a un cargo sólo con la credencial de ser algo de alguien.

Esta vez la candidata era la pareja de un senador nacional y para cargo que no siempre suele estar disponible para la política. Esta vez la nombrada no era familiar de algún magistrado, sino una advenediza, con un apellido sin genealogía en tribunales federales.

El edificio de Avenida España y Pedro Molina es trajinado por personas que portan apellidos de una rancia alcurnia judicial. No hay mucho lugar para la indignación en tribunales federales.

Si Obón llegaba al cargo sin rendir examen es porque nadie rindió examen para acceder a esos cargos. Los únicos que rinden son los jueces que son evaluados por el Consejo de la Magistratura.

Ayer los camaristas anunciaron que seleccionarán un profesional con un concurso interno. Eso significa que rendirán los mismos empleados de tribunales federales para llegar al cargo.

Ahora todos deben estar felices, porque habrá una competencia que apagará el incendio sin posibilidad de que entren apellidos extraños en la familia judicial.

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