Si se concreta el pase de Julieta Silva del arresto domiciliario a la cárcel para terminar de cumplir la condena, la reclusa será enviada al viejo penal de avenida Mitre en San Rafael.
Si se concreta el pase de Julieta Silva del arresto domiciliario a la cárcel para terminar de cumplir la condena, la reclusa será enviada al viejo penal de avenida Mitre en San Rafael.
La posibilidad de que Silva esté tras las rejas y no recluida en una casa particular, surgió luego de que la Corte mendocina le rechazara un pedido a la defensa para elevar el caso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación con la idea de lograr la absolución o, al menos, morigerar la pena de 3 años y 9 meses que le impuso el tribunal de San Rafael en septiembre de 2018 por la muerte de Genaro Fortunato.

Al desestimar el recurso federal extraordinario, la Corte dio por terminada la acción judicial y todo indica que debe continuar el encierro en la penitenciaría, como lo establece el Código Procesal Penal.
La resolución recayó en manos del presidente del tribunal que sentenció a Silva, el juez Rodolfo Luque, y se espera que a más tardar mañana se defina.

La vieja cárcel de avenida Mitre tiene 80 años. En la actualidad, de un total de 330 presos que puede albergar, mantiene recluidos a más de 400 internos.
Detrás de los muros hay 12 pabellones y uno es exclusivo para mujeres. El resto están destinados, dos a los presos por distintos tipos de abuso y nueve para aquellas personas que cometieron distintos tipos de delitos (homicidios, robos, hurtos entre otros tantos).
El pabellón de mujeres en el que recalaría Julieta está dividido en siete celdas. Hay dos aisladas para personas con algún problema en particular o se utilizan cuando alguna detenida estuvo vinculada a la fuerza policial.

Julieta Silva compartiría el lugar con 13 internas, de las cuales una está separada porque tuvo inconvenientes con las demás.

Antes de determinar si la mujer condenada por atropellar y matar al rugbier en septiembre de 2017 estará en una celda común o aislada, deberá pasar por una entrevista con el titular de la penitenciaría.
En caso de regresar a la penitenciaría, donde Silva ya estuvo con prisión preventiva tras el hecho, estará hasta marzo de 2020 y luego entrará en fase de libertad condicional. Aunque antes podría recibir otros beneficios, como salidas transitorias.