La primera prioridad que debe tener nuestra sociedad es la formación de capital humano, que es la instrucción y educación de las personas.
La primera prioridad que debe tener nuestra sociedad es la formación de capital humano, que es la instrucción y educación de las personas.
En otras palabras, dentro de los presupuestos se debe dar mayor destino fiscal a formar ciudadanos, a instruirlos y educarlos, porque en ellos está la potencial creación de riquezas.
Cada niño desamparado que vive en la mendicidad o del robo, no sólo es una tragedia personal, sino también que su miseria nos hace a todos un poco más pobres.
Los recursos que se dedican a la educación e instrucción de niños y jóvenes no deben en el presupuesto formar parte del capítulo de gastos, sino de inversiones.
Cada analfabeto incapaz de realizar trabajos complejos y productivos, no sólo es una persona condenada a la pobreza, sino que nos afecta a todos desde los valores morales y éticos.
Carlos Montaner expresa muy acertadamente que "hay que poner casi toda la carne fiscal, en el asador educativo".
Debemos esforzarnos en que esos niños que encontramos deambulando en las calles de nuestras ciudades, sean convertidos en adultos laboriosos, productores de bienes y servicios, ciudadanos comprometidos con sus obligaciones y derechos. Veremos entonces que devolverán a su país el patrimonio común multiplicado, o lo que es igual, lo que en su momento este patrimonio invirtió en formarlos.
Es muy importante plantear la calidad del contenido que posea la formación del capital humano, para lograr ciudadanos altamente capaces de propiciar el desarrollo de la sociedad en que viven.
El gasto más sabio que el Estado debe hacer no es en infraestructura o inseguridad social (gastos necesarios, pero la mayoría de las veces mal direccionados) sino en capital humano para algún día poder romper el círculo de la pobreza, ya que sólo enseñando a pescar y no dando el pescado elevaremos la dignidad de las personas.
Los conceptos instrucción y educación no son sinónimos. La instrucción tiene que ver con saberes establecidos, mientras que la educación tiene que ver con el carácter, con la disciplina, el respeto a las normas, la honestidad como valor inclaudicable, el sentido de la justicia, la búsqueda de la excelencia, la seriedad en los compromisos, la puntualidad como respeto por el otro.
El capital humano más logrado es el que combina adecuadamente la instrucción y la formación, integrando en las personas los saberes necesarios para ganarse la vida y los valores más convenientes para que esa persona brinde su óptimo rendimiento, con lo cual se beneficia el conjunto de la sociedad.
En estos tiempos electorales, hemos escuchado hasta el hartazgo que los candidatos marcan como tareas pendientes el refuerzo a la educación; sin embargo poca gestión se hace para ello. Es una gran deuda pendiente que tenemos como país.
Nuestra sociedad debe tomar conciencia que cuanto mayor sea el número de ciudadanos instruidos, más alto será su caudal de información, más elevado será el nivel de vida de toda la sociedad.
Domingo Faustino Sarmiento dijo: "Las palabras ?argentino' e ?ignorante' se escriben con las mismas letras, luchemos para que no se transformen en sinónimos".