22 de febrero de 2014 - 23:26

Una "cámara trampa” capta imágenes

Leopardos de las nieves, notoriamente esquivos, han sido captados por una “cámara trampa” al norte del Paquistán, como parte de un estudio de tres años realizado por científicos de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida. El principal colaborador en el estudio es la Fundación Leopardo de las Nieves Paquistán.

Con apenas medio año restante para completar su estudio, los científicos publicaron un informe sobre su uso de trampas con cámaras en la revista Métodos en Ecología y Evolución.

Los leopardos de las nieves (Panthera uncia), que viven en las montañas nevadas de Asia Central, se conocen como “fantasmas grises” o “felinos fantasma” porque frecuentemente se esconden de la gente y otros animales.

Pero el investigador Richard Bischof espera conocer más de estas tímidas bestias encabezando un estudio no invasivo de leopardos de las nieves usando fotografía y análisis de heces.

“Se puede acumular mucha información con estas imágenes, incluyendo entendimiento sobre distribución y comportamiento, etc.”, indica Bischof.

Patrones únicos de la piel de los felinos moteados también permiten identificación individual y ayudan a la estimación del tamaño poblacional.

Se estima que hay entre 4.000 y 6.500 leopardos de las nieves en estado salvaje, y la especie está enlistada como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Por eso los conservacionistas de felinos grandes están estudiando a los leopardos en un esfuerzo por saber más de ellos y evitar que se extingan.

Felinos captados en cámara

Fotografiar a los leopardos de las nieves tiene una historia interesante: en noviembre de 1971 la revista de National Geographic publicó las primeras fotos de leopardos de las nieves en estado salvaje, también tomadas en Paquistán.

El artículo, titulado “Imperiled Phantoms of Asian Peaks”, siguió al reconocido zoólogo y fotógrafo George Schaller en su búsqueda por fotografiar al legendario felino.

Más de 40 años después, no es mucho más fácil captarlos en cámara.

“Estamos trabajando en áreas muy remotas, a grandes alturas, en terreno duro. Esto conlleva muchos retos pero también hace que nuestro trabajo sea una aventura fantástica. Métodos no invasivos como trampas de cámara y análisis de ADN basado en heces nos permiten estudiar estos reservados carnívoros en su ambiente de montaña”, señala Bischof.

El proyecto no sería posible sin el apoyo de las comunidades locales y de agencias y organizaciones para la conservación de la

fauna

.

“Lo más importante es que estoy trabajando con un calificado equipo de biólogos paquistaníes, que ahora son expertos en atrapar carnívoros con cámaras”, precisa.

El equipo ha aprendido que si colocan las cámaras en lugares aleatorios, tienen magras probabilidades de captar leopardos de las nieves.

“Una vez que detectamos señales de carnívoros, como huellas, estudiamos el ambiente local en un intento por maximizar nuestra probabilidad de capturar fotográficamente a los animales”, explica.

El equipo ha estado colocando cámaras en el camino de leopardos de las nieves itinerantes, y fue así como se hicieron de estas increíbles fotos.

“Usamos cámaras digitales con sensor de movimiento y flash infrarrojo para sacar fotos en el día y en la noche. Frecuentemente, la gente que usa trampas de cámara las puede poner en árboles. No tenemos ningún árbol en estas alturas, así que usamos postes de acero y les colocamos las cámaras”, subraya.

El leopardo de las nieves que aparece en la serie de fotos “vio el poste con la cámara y se le acercó directamente, miró a la cámara y después se fue”.

Datos de heces

El equipo de Bischof también ha estado recabando heces de leopardos de las nieves para análisis de ADN. Los datos revelarán más sobre el estado y la ecología de estos carnívoros en su región de estudio.

“Hay que reconocer que una foto de un leopardo de las nieves es más gloriosa que un trozo de heces. Sin embargo, métodos genéticos nos permiten extraer mucha información de las heces, incluyendo la especie y sexo del animal, su identidad individual y hasta su dieta. Combinar trampas de cámara y muestreo genético nos dará una imagen más completa de la ecología carnívora en nuestra área de estudio.

“Las fotos de vida salvaje tomadas con trampas de cámara capturan la imaginación de la gente. Eso en sí mismo es valioso, y puede ayudar a generar conciencia. Para los ecólogos de la vida salvaje, las trampas de cámara y otros métodos no invasivos son una fuente valiosa de datos que pueden ayudarnos a aprender de ecología y a conservar mejor a especies salvajes reservadas”, agrega.

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