Ya en las inmediaciones del Mineirao, los aficionados encontraron en las alambradas circundantes al predio el mejor lugar para desplegar sus banderas. Muchos de los hinchas no tienen entradas, pero aguardan un milagro para que cerca de la hora del partido (13) haya algún indicio de venta. En Río de Janeiro pasó algo similar para el encuentro ante los bosnios, pero la reventa ofrecía precios altísimos que iban desde los 5000 hasta los casi 20000 pesos.
"Ganamos 4 a 0 con dos goles de Rojo, de rabona" bromean entre Ariel Spano, Lucas Leegstra, Gastón Crudo y Cristian Ramos, quienes llegaron desde el conurbano bonaerense (Monte Grande y Llavallol) en un motor home.
Más adelante, se encuentran simpatizantes albicelestes con otros iraníes. Se entienden con el lenguaje de señas, se abrazan y posan para una foto en conjunto.
Fanáticos provenientes de todas las regiones del país confraternizan al grito de "¡Meeesiiii, Meeesiii!" y el tradicional "Maradona es más grande que Pelé".
La fiesta en la previa está asegurada. Sólo falta que durante y después del partido, Belo Horizonte vuelva a tener una gran celebración en celeste y blanco.