Las encuestas, aun con toda su carga de suspicacias, son el único elemento "objetivo" que permite conjeturar sobre lo que en una semana el voto terminará por confirmar o desmentir. Aunque a esta altura de la soirée, un cambio sustancial de la tendencia del electorado parece irreversible.
Hoy, el candidato del Frente Renovador (FR) aventaja por 7 puntos (encuestas coincidentes de las consultoras Management & Fits y Giacobbe y Asociados) o por 10 (Raúl Aragón y Asociados) a su rival del Frente para la Victoria (FPV), Martín Insaurralde, en la elección, en "la madre de todas las batallas", que definirá la preconfiguración de las candidaturas hacia la presidencial de 2015.
¿Qué pasó desde aquella cresta de la ola, que las anteriores encuestas llegaron a marcar una ventaja de hasta 12 puntos, con perspectiva en aumento?
No fue por errores de Massa, cuidadoso al extremo en sus pasos de campaña, hasta para circunscribir al territorio bonaerense su pretensión, cuando su mira está en 2015, de lo que esta semana dio una señal al aparecer junto a Roberto Lavagna y Carlos Reutemann.
Los méritos hay que buscarlos en el oficialismo, entendido en su acepción más amplia. Desaparecida de escena tras las Paso para no cargar con la derrota, la Presidenta terminó dejando la campaña de Insaurralde en manos exclusivamente de Daniel Scioli.
El gobernador incidió en el contenido de la campaña y con un discurso distante, a veces enfrentado (admitió por primera vez la necesidad de resolver la inflación, si bien lo hizo con un llamado a la responsabilidad de los empresarios) con el del kirchnerismo duro.
En ese camino, el candidato del FPV parece haber logrado conquistar algunos puntos, a los que sumó otros con la cintura política propiamente peronista que demostró al cortar de cuajo con el caso Cabandié, acotándole sus efectos a la ciudad de Buenos Aires (Pino Solanas relega por poco margen al tercer lugar en las preferencias al kirchnerista Daniel Filmus en la pelea por el tercer senador porteño).
Quizás tanto como su alejamiento de la campaña, la ausencia de Cristina Fernández del Gobierno por su cirugía y el posoperatorio, también contribuyó al repunte de Insaurralde.
Resulta curioso observar, sin embargo, que las mismas encuestas que hasta hace poco le atribuían a la Presidenta un bajo nivel de aceptación, a partir del coágulo cerebral que le extrajeron recogieron una imagen positiva mayoritaria. ¿Puede tanto el factor emocional en la opinión y el voto de los ciudadanos, o las razones son otras?
La última semana no fue, sin embargo, tranquila en el oficialismo. El núcleo kirchnerista duro del Gobierno se encargó de neutralizar el protagonismo del vice en ejercicio del Ejecutivo, Amado Boudou. Pero del mismo modo lo hizo para cercar ese mismo afán que buscó Scioli.
Por caso, el bonaerense no pudo capitalizar la celebración en la Plaza de Mayo del Día de la Lealtad y tuvo que refugiarse en la liga de gobernadores en apoyo al candidato santafesino Jorge Obeid. Al día siguiente, el jefe de Gabinete le enmendó la plana por haber dicho que la Presidenta volverá en pocos días: "No depende de decisiones políticas sino médicas" dijo Juan Abal Medina.
Así las cosas, si el domingo se confirma lo que anticipan las encuestas, pueden sacarse algunas conclusiones. Un triunfo por tres, cuatro o cinco puntos más que el 5% que le dieron las Paso, no colocará a Massa como el mayor y excluyente emergente peronista hacia 2015: no habría sangría peronista hacia el tigrense, como se vaticinaba hasta hace apenas unos días.
Massa quedaría ubicado en la pelea en un pie de igualdad con Scioli y con José de la Sota, si se confirma la victoria del cordobés. Precandidatos en la grilla, a los que por estas horas en aquel núcleo duro kirchnerista se pergeña sumar a "potenciales herederos" del modelo de la última década.
Uno es el entrerriano Sergio Urribarri, que el domingo probablemente confirmará la ventaja que en las Paso le dio una de las pocas alegrías a la Presidenta. Se lo menciona para la jefatura de Gabinete, puesto que le dará mayor exposición pública.
El otro es el presidente de Diputados, Julián Domínguez, con fuerte papel institucional en la convalecencia de Cristina: a él le encomendó ella hacerse presente en San Juan ante el accidente de José Gioja y este fin de semana llevar su representación a la cumbre iberoamericana de Panamá.
