Como en la mayoría de los distritos electorales del país, las elecciones de ayer en Mendoza fueron más que nada una primera vuelta de las legislativas de octubre. Un testeo importante que consolida en la provincia al principal partido de la oposición y comienza a proyectar a su actual referente nuevamente al plano nacional.
Un testeo que, en cambio, en el oficialismo muchos hubiesen preferido que nunca existiera, pese a los distintos argumentos que como consuelo muchos lanzaron anoche.
La jornada de ayer dejó un claro ganador: Julio Cobos. Es cierto que la elección se orientó hacia la polarización entre la UCR y el Frente para la Victoria, pero la distancia entre ambos sectores políticos fue contundente. El resto, incluyendo el sorprendente y meritorio desempeño de la lista de izquierda liderada por Nicolás del Caño, compitió muy lejos y buscando posicionarse para octubre.
Mensaje al kirchnerismo. El holgado triunfo que obtuvo la lista encabezada por Julio Cobos estaría reflejando, sobre todo, el rechazo de un amplio sector de la ciudadanía hacia la gestión nacional.
Cobos, el gran ganador no peronista de la jornada de ayer en el país, no es una expresión aislada de un reclamo de cambio de estilo político que se reclama; va en sintonía con el fenómeno de Massa en Buenos Aires; la consolidación de De la Sota y el reacomodamiento de la UCR en Córdoba; la derrota del kirchnerismo en Santa Cruz; el resurgimiento de Das Neves en Chubut o la vigencia del socialismo de Binner en Santa Fe, liderando una coalición que posiblemente deba ser tomada como modelo a nivel nacional pensando en una propuesta seria y segura de alternancia en el poder nacional dentro de dos años.
Muchos de estos referentes hablan un idioma que mucha gente quiere escuchar o viene reclamando. La necesidad de cambio de estilo político, con la búsqueda de consensos, con diálogo y con respeto hacia las minorías.
Puertas adentro de nuestra provincia, sin dudas la diferencia obtenida por el radicalismo mendocino también sacude al oficialismo en su conjunto. Mensaje para el gobierno de Francisco Pérez y mensaje para la estructura partidaria del PJ, que tanto dudó de la estrategia a elegir y terminó enredado en esa forma de querer realizar una campaña "mendocina" sin negar u ofender al cristinismo.
No quedarse y suma más. A partir de ahora, Cobos y la mayoritaria dirigencia del radicalismo reforzarán la maquinaria para que en octubre lo logrado no se apague. Internamente las diferencias ya no deberían preocupar al ex vicepresidente: el gran rival que le compitió por afuera al centenario partido, Roberto Iglesias, quedó muy lejos de sus expectativas. Más cerca de la claudicación que de la insistencia. Muchos le recomendarían dar un paso al costado, pero... por algo tiene el apoyo de "Mula".
Una elección similar o superior en las próximas legislativas le otorgará a Cobos nuevamente un posicionamiento nacional envidiable. Es su primer objetivo. La Cámara de Diputados puede servirle como base de relanzamiento.
Es muy intuitivo y su decisión de competir dentro de dos años a nivel presidencial dependerá tanto del respaldo que obtenga de su partido como de las señales de continuidad que dé el peronismo. La línea sucesoria de Cristina Kirchner o una alternativa surgida del seno kirchnerista, como la de Massa, irán marcando la cancha y tendrán la prioridad.
Para muchos justicialistas mendocinos, Cobos llegó ayer a su techo electoral. Sin embargo, habrá que ver cómo se comporta el electorado el 27 de octubre. Pero, además, las apetencias radicales se orientarán, a no dudarlo, por muchos votantes de las distintas opciones que quedaron debilitadas con la prueba de ayer.
La elección en estas primarias parece demostrar que muchas heridas abiertas a raíz de la alianza cobista con Kirchner quedaron selladas. Por lo menos en esta oportunidad, el desempeño de la lista cobista no respetó liderazgos propios o extraños en los departamentos.
El consuelo del oficialismo. La derrota se esperaba en el justicialismo, pero no por tanta diferencia. Hace un par de semanas porcentajes que no superaran el diez por ciento por debajo del radicalismo conformaban a la dirigencia, eran aceptados porque el arranque había sido complicado y posicionar y hacer conocer a los candidatos no fue tarea fácil.
Por eso el consuelo ayer pasaba por señalar que "se acortó la diferencia" con la lista de Cobos que existía hace un par de meses, cuando comenzó el tránsito hacia las primarias.
Para alentar puertas adentro, dicen en el PJ que ahora tiene dos meses para recuperar terreno, pero apostando fundamentalmente a descontar siete u ocho puntos porcentuales. Con esa perspectiva, y manteniéndose las diferencias con el resto, el Frente para la Victoria aseguraría el ingreso de dos diputados a la Cámara de Diputados de la Nación, una banca más que la lograda en la otra gran derrota contra el cobismo, en 2009. Un mínimo consuelo.
¿Quién perdió con los resultados de ayer? ¿Pérez o Ciurca y los candidatos? Preguntas que muchos comienzan a hacerse en estos días posteriores a las PASO. Por ahora en el oficialismo casi nadie quiere dar esa respuesta, o efectuar ese análisis.
Pero resulta difícil que una contundencia como la expresada por las urnas en esta oportunidad permita que alguien quede a salvo del incendio. Es una instancia a asumir. Y para todo gobierno siempre una elección de medio mandato es plebiscitaria. Y la derrota obliga a replantear muchas cosas.
No obstante, sí es probable que hacia adentro haya acusaciones cruzadas. Se habla de que los candidatos no sintieron de algunos "caciques" departamentales el apoyo que hubiesen esperado. ¿Consecuencias de la última interna? Tal vez.
Pero en octubre las cosas deberían cambiar, porque la elección se hace provincial y los jefes municipales tienen que defender sus liderazgos a través de la cantidad de concejales y de la representatividad que pueden tener en las cámaras legislativas.
Los que quedaron en el pelotón. La notable diferencia entre los dos primeros partidos y el resto genera interrogantes hacia octubre. ¿Podrá alguno de esos partidos o alianzas competir por el quinto diputado nacional?
El 7 por ciento que obtuvo el joven dirigente de izquierda Del Caño puede leerse como un premio a una campaña entusiasta y a una coherencia ideológica que no todos mantienen.
En cuanto al Partido Demócrata, el porcentaje que arroja la sumatoria de los votos de sus tres precandidatos no otorga buenos augurios.
Nada les asegura una buena elección en octubre.
Como Iglesias, Cassia estuvo muy por debajo de lo esperado, mientras que el FAP de Montbrun y Gutiérrez, con muchos menos recursos que aquéllos, hizo lo que pudo.