28 de septiembre de 2012 - 20:56

Cafetín de Buenos Aires

Tazas que se golpean tras las barras de madera, memorias de literatos e inmigrantes y toda la esencia porteña en los bares notables.

Fueron los cafés, en un tiempo, espacios urbanos de creatividad literaria. Es que entre las décadas del 20 y del 30 el grupo de vanguardia que editaba la revista Martín Fierro, y en el que estaba Borges, se reunía en bares para hablar de política y compartir lecturas. La Richmond era una de esas confiterías. Apostada en Florida 468, funcionó desde 1917 hasta el año pasado, momento en que bajó su persiana. Una verdadera lástima porque la Municipalidad la había declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad.

Los paseos turísticos urbanos ya no tienen a la paqueta confitería. No obstante está a disposición de cualquier turista el circuito de los bares notables. Diseminados en los barrios porteños emblema, integran una lista que es recomendable tener en mente durante cualquier viaje a la capital. Cafetear es una de las actividades recurrentes de propios y forasteros y, si se hace en un ámbito que tiene un plus, puede ser mucho más placentera.

Bares, billares y confiterías han sido catalogados como notables por estar relacionados con hechos o actividades relevantes. También por su antigüedad, su diseño o la importancia que la gente les ha otorgado en alguna época, forman parte oficial del patrimonio cultural porteño. Conocerlos y compartir la atmósfera amable de las charlas de café, disfrutando de un clásico "cortado", es una experiencia imperdible para los viajeros, aseguran los promotores turísticos locales.

Algunos . . .

Son 72 los cafetines y bares que figuran en la lista que el Área de Turismo de la Capital Federal pone a disposición de los visitantes. Pueden consultarse on line y está disponible el mapa satelital de cada uno de ellos. Almagro, San Cristóbal, Monserrat, San Telmo, Villa Devoto, La Boca y Constitución, algunos de los barrios en donde se los encuentra.

Andando por Callao, por ejemplo, amerita una parada en Clásica y Moderna. La década del 30 ya veía su final cuando Francisco Poblet, de una familia de libreros españoles, abrió su propia librería. Los años le trajeron prestigio y la vuelta de la Democracia la llenó de gente importante del mundo cultural. Entonces, los sucesores de don Francisco, anexaron el bar con una muy prestigiosa programación de espectáculos. www.clasicaymoderna.com

1885 fue el año en que abrieron las puertas de La Perla, en La Boca. Como la mayoría, no esquiva el sino recurrente de madera en la barra, las mesas gastadas y la heladera. Lo particular, son las postales que, sin permiso, entran a través de los ventanales.

Desde una mesa y con la mirada atenta queda en foco Caminito. Con un café o una picada con vermuth, sólo se trata de disfrutar de los colores, los arrabaleros, los resabios de la inmigración y las cadencias de bandoneón de la calle- Museo, que inmortalizó en un tango Juan de Dios Filiberto. www.barlaperla.com

Dos familias de inmigrantes italianos y españoles tuvieron que ver con el origen de otro de los cafetines de La Boca a fines del siglo XIX, El Estaño. Los relatos dan cuenta de que con los albores del 900 era frecuente que los guapos dejaran sus cuchillos debajo de la mesa para naipear. Cada día una historia en este reducto que, además de funcionar como restaurante, ofrece performances artísticas destacadas. www.elestanio1880.com

" Bar Sur..., este pequeño gran templo nocturno donde podemos oficiar nuestros rituales más queridos, más característicos de nuestra condición de porteños ", con esas palabras Macro Denevi se refería al notable de San Telmo.  Integrante del Circuito Turístico Oficial, es pionero en el espectáculo nocturno de Buenos Aires y ofrece todos los días desde hace 45 años su show tradicional y participativo continuado que se extiende hasta la madrugada. www.bar-sur.com.ar

Famosa  por sus especias, cafés y tés, El Gato Negro mantiene intacto el incomparable estilo de un almacén elegante: mostradores y vitrinas de roble y fresno italiano, arañas holandesas de bronce, sillas Thonet, expertos y amables vendedores. Ante esta inmaculada disposición y exhibición de semillas y hierbas aromáticas, condimentos y especias en frascos y especieros de porcelana, y una selección de salsas, frutas glaceadas, tés y cafés que son tostados artesanalmente en el mismo local y con la misma tostadora que tienen desde la inauguración - en 1927-, el cliente puede  soñar que está en Amsterdam o en Londres.

“No me interesa abastecerme de productos que no sean exclusivamente de primera calidad", decía Benigno, el hijo del creador recorriendo el sótano atestado con bolsas de pimienta de la India, estragón de Francia, laurel de Yugoslavia, nuez moscada de Granada, pimienta cayena de la India y pimentón de España y los valles calchaquíes, a sus sucesores. "Las especias deben ser compradas enteras y molidas por nosotros mismos para asegurarnos la pureza de los productos que vendemos", indican desde esta confitería de la Avenida Corrientes.

Paradigmático

El Tortoni es el paradigma del café porteño, pero poco se sabe de sus orígenes, cuentan los que trabajan allí. Corría 1858 cuando un inmigrante francés lo inauguró. El local era frecuentado por un grupo de pintores, escritores, periodistas y músicos que formaban la Agrupación de Gente de Artes y Letras, liderada por Benito Quinquela Martín. Resulta que allá por 1926 solicitaron al dueño que les permitiera usar la bodega del subsuelo para sus reuniones. Aceptó porque, según él, "los artistas gastan poco pero dan lustre y fama al café".

A la vuelta de los años hay que darle la razón. Entonces en sus mesitas de roble y mármol verde, se sentaron Alfonsina Storni, Benito Quinquela Martín, Carlos Gardel, Baldomero Fernández Moreno, Luigi Pirandello, Federico García Lorca y Arturo Rubinstein entre tantos otros. Algunos de ellos, inmortalizados en esculturas ubicadas en derredor de una mesa, en la que muchos turistas deciden fotografiarse.

El Tortoni, no es la excepción a la regla ya que al entrar se siente el aura de sus tiempos fundacionales y de los primeros años de su historia, momentos en que los ilustres lo frecuentaban y lo volvieron célebre. www.cafetortoni.com.ar

LAS MAS LEIDAS