13 de diciembre de 2013 - 21:44

Buen precio para el durazno

Esta situación de escasez ha tonificado los precios, aunque esa mejora está muy lejos de compensar la pérdida de ingresos por la producción ausente.

Arturo Anaya habla de alrededor de 100 pesos el cajón de 14 kilos en los mercados mayoristas, para un durazno de variedad temprana, de frutos muy pequeños

Según este empresario, algunos valores habían llegado “hasta 150 y 180 pesos; pero cuando entró al mercado la producción de San Pedro (provincia de Buenos Aires), los precios se estabilizaron entre 80 y 100 pesos; es el precio al que ha estado vendiendo un puestero, en Buenos Aires.  Si en este contexto me quedaran 5 pesos por kilo -libres- para el durazno, me doy por satisfecho”.

Damián Sánchez, en tanto, sitúa los valores un poco más arriba. Dice que el kilo de durazno se ubica en torno a los $ 18 el kilo en los mercados de concentración.

Estima que el productor está vendiendo a unos $ 8 el kilo, en planta. Explica que, el que lo compra -en el siguiente eslabón de la cadena- tiene que sumarle un costo de aproximadamente $ 1 de descarte. Como tiene que pagar la cosecha, y la producción ha sido muy magra, cosechar y transportar cada kilo tiene un costo de $ 3. Hasta ahí, va $ 12.

A ello hay que agregarle $ 1,50 de envase por kilo, más otros $ 4,5 por mano de obra de empaque y frío, con lo cual está quedando en planchada del galpón a $ 18. “Un empacador -dice- puede estar ganando uno o dos pesos por kilo”.

La gran brecha

Eso sí, como viene ocurriendo sistemáticamente, más aún en estas circunstancias de oferta acotada, el consumidor tiene que pagar, sobre todo el que compra en las grandes cadenas comerciales, entre cinco y seis veces lo que percibe el productor por cada kilo de fruta, y más de dos veces y media del precio de la mercadería puesta en planchada de los empaques.

En una de las bocas que tiene en Godoy Cruz una de las grandes cadenas de supermercados, el precio del kilo estaba a $ 45 hace dos semanas. Por si el margen de marcación no fuera suficiente, el criterio aplicado para indicar el precio habrá engañado a más de un cliente distraído.

En efecto, mientras para el resto de la fruta la cifra consignada en los carteles correspondía al precio por kilo, en el caso del durazno, los “$ 4,50”  correspondía a “durazno amarillo comercial por 100 gramos”, como expresaba la aclaración, en letras muy pequeñas.

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