El polémico pastor evangélico que preside la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de Brasil, Marco Feliciano, se aferra al cargo pese a una creciente presión para que renuncie y una denuncia judicial del fiscal general por sus declaraciones homófobas.
Feliciano, de 40 años y que además de pastor evangélico es cantante de gospel, acusado de racismo y homofobia, fue electo presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Minorías en marzo, y desde entonces manifestantes exigen diariamente su renuncia en todo el país.
Feliciano “textualmente afirmó que la putrefacción de los sentimientos de los homoafectivos lleva al odio, al crimen y al rechazo”, sustentó el fiscal general, Roberto Gurgel, en una denuncia ante la Corte Suprema.