29 de junio de 2014 - 00:00

Bonobos: “monitos” con sentimientos humanos

Antropólogos evolucionistas han descubierto que estos primates se relacionan entre sí compartiendo sus alimentos con los que no tienen, al punto de sacrificar sus raciones.

Marcados por su amabilidad con los extraños, los bonobos están ayudando a los científicos a resolver el misterio de una cualidad particularmente humana: nuestra naturaleza altruista.

Por lo tanto, es una cruel ironía que los mismos bonobos, que están arrojando luz sobre su sociabilidad casi humana, sean huérfanos de madres asesinadas por... lo adivinó bien, los humanos.

Los bonobos, huérfanos a manos de cazadores ilegales del centro de África, son los sujetos de estudio de los antropólogos evolucionistas Brian Hare y Jingzhi Tan, ambos de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte.

Trabajando con los simios rescatados en el Santuario Lola Ya Bonobo, en Kinshasa, República Democrática del Congo (RDC), Hare y Tan han revelado un lado social de los bonobos que anteriormente se consideraba único de los humanos.

A diferencia de otros primates no humanos (incluyendo a los chimpancés), los pacíficos bonobos parecen tolerar a los extraños, comparten recursos con bonobos al azar y exhiben una forma de empatía llamada bostezo contagioso.

Estos hallazgos podrían ayudar a resolver un viejo rompecabezas evolutivo sobre por qué los humanos muestran un comportamiento amable o servicial hacia otros humanos, más allá de su familia inmediata o grupo: podría tener una base biológica.

“Ciertamente, la cultura y la educación juegan un papel importante en el desarrollo del altruismo humano, pero el hallazgo con los bonobos nos dice que hasta la forma más extrema de tolerancia humana y altruismo en parte es impulsada por nuestros genes”, dice Tan.

Equitativamente

El equipo ha puesto en marcha varios experimentos con los bonobos del santuario para probar su voluntad para compartir.

En un experimento publicado en 2013, catorce bonobos fueron ubicados en una jaula flanqueada por dos jaulas sin comida. En una estaba un miembro de su grupo familiar y en la otra un completo extraño.

Los bonobos con comida tenían la opción de comérsela toda o compartirla abriendo la jaula del vecino e invitándolo a entrar. Nueve de los 14 individuos que formaron parte del estudio eligieron compartir primero con el desconocido.

Los bonobos están dispuestos a sacrificar parte de su comida “incluso cuando no recibirán ningún beneficio y cuando pudieran tener que pagar un costo”, subraya Tan.

En otro experimento, Hare y Tan descubrieron que los bonobos también tienen el hábito humano de “contagiarse” con bostezos de extraños; otra vez, son el único primate que se sabe que haga esto.

Al igual que compartir con extraños, los bostezos contagiosos pueden ser vistos como expresión de empatía.

Los bonobos se están convirtiendo en carne salvaje

Pero nuestro altruismo aparentemente no abarca a nuestros primos primates más cercanos: debido a actividades humanas, se cree que menos de 20.000 bonobos viven dentro de su propia área en la Cuenca del Congo, y el número continúa cayendo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza enlista a la especie en peligro de extinción.

Una amenaza creciente para su sobrevivencia es el comercio ilegal de grandes simios con destino al Asia. Tan también destaca la creciente presencia de la superpotencia dentro del África, que incluye un millón de ciudadanos chinos.

Hare dice que cada animal se vende entre 50.000 y 300.000 dólares para zoológicos, circos y particulares en China.

“Cada vez hemos visto más informes de que los chinos consumen carne de animales salvajes en el África, que tienen chimpancés como mascotas, y también está el comercio ilegal de simios”, afirma Tan.

Teresa Hart, basada en la región central de RDC y directora del Proyecto TL2 de la Fundación Lukuru de Investigación de la Vida Salvaje, dijo en un correo electrónico que si bien ha habido demanda de bonobos por parte de Asia, la mayor amenaza es el mercado local de carne salvaje.

“Un bonobo muerto vale 50 dólares y puede alimentar una familia grande durante varios días”, indicó.

“Aunque Lola Ya Bonobo (donde Hare y Tan llevaron a cabo sus estudios) recibe huérfanos jóvenes, en la mayoría de los casos la madre es asesinada y la cría muere o también es ejecutada”, precisa Hart.

Su visión es compartida por Jo Thompson, directora ejecutiva de la Fundación Lukuru de Investigación de Vida Salvaje, basada en Kinshasa. “La amenaza generalizada para toda la población salvaje es la demanda de carne”, considera Thompson.

Conociendo a los bonobos

Aun así, Hare y Tan esperan que publicitando estudios sobre el comportamiento de los bonobos en países como China, los científicos puedan ayudar a elevar el perfil de este primate bondadoso que gusta de compartir.

El equipo también promoverá personalmente la conservación de los bonobos este otoño, cuando viaje a China oriental para dar clases en la Universidad Duke - Kunshán.

“Hay muchos ejemplos de que los mejores esfuerzos de conservación empiezan con el público conociendo los descubrimientos científicos respecto de lo increíble que es una especie”, agrega Tan.

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