Con la liberación de los vinos nuevos se inicia, en los hechos, un nuevo ciclo en la actividad vitivinícola. Habrá una reunión de la comisión asesora técnica que fijará, entre otros conceptos, el grado alcohólico y se establecerán cuáles son los stocks a junio del año próximo.
Según se indica, con miras a futuro puede tener una fuerte incidencia el estudio de mercado que encarará la Corporación Vitivinícola Argentina a los efectos de establecer cuáles han sido los cambios que hubo en los últimos diez años en el consumo.
Se tomarán en cuenta los segmentos de edad, el nivel socio-económico, la región geográfica, tipo de consumidores, las bebidas sustitutas, etc; y también muchas preguntas sobre las posibilidades de innovación, como por ejemplo los envases, teniendo en cuenta la tendencia hacia el consumo de envases más chicos que los tradicionales, especialmente en los restaurantes, se indicó.
Más allá de esos aspectos, una discusión, más política, ya se está dando y se centra en conocer cuáles son los stocks que necesita la industria para evitar los riesgos que se corrieron en 2010-2011, cuando se llegó a importar vinos para hacer frente a la demanda. Ello generó un aumento en los precios, se produjo una caída en el consumo y el litraje perdido fue ganado por la cerveza.
El interés de los sectores radica en que se ha producido un aumento interesante en los despachos al mercado interno, que en abril crecieron un 3%, los que se aplican sobre una base de crecimiento del 2,6% del año pasado.
"Estamos entonces frente a una oportunidad histórica", dijo un dirigente, agregando que "debemos respetar dos pautas: mantener el nivel de precios y establecer cuál es el nivel de stock que debe tener la industria para evitar riesgos, porque ¿qué puede pasar si cae una helada en setiembre con los actuales stocks tan acotados?"
Esa situación también determina una nueva discusión, como es la de establecer cuál es la participación que debe tener el "producto" vino en el precio final de la botella. Debe recordarse en este aspecto que desde siempre se han sucedido las denuncias que indican que "el vino" es el insumo más barato en el costo final, ya que el resto se lo llevan el vidrio, la etiqueta, el corcho o las cápsulas y muy especialmente las cadenas de distribución y ventas.
"No podemos establecer un precio que determine un castigo por parte del consumidor, pero tampoco podemos hacer pagar los costos a un solo sector, como el de los productores", recordando que, con 3,50 pesos de uva malbec, se elabora un vino que termina valiendo entre 30 y 40 pesos en la góndola. "Habrá que fijar entonces cuáles son esos niveles de equilibrio", se indicó.
Señalan quienes apoyan esta iniciativa que "lo que se viene es la rediscusión de los ingresos dentro del sector, que es lo que están planteando muchos productores, especialmente en el Valle de Uco, quienes señalan que mientras el vino ha tenido un relativo aumento o al menos se han mantenido los valores, a ellos las uvas se las pagan a un precio menor que otros años".
Agregan que se necesita mantener la estabilidad en el sector, que les conviene a todos, desde las empresas, porque les permitirá seguir siendo competitivas con respecto a otras bebidas y a los productores, porque podrán lograr una estabilidad en la participación dentro del sector, que evite los "serruchos" que se han producido en los últimos años, con el agravante de que, en los momentos difíciles, el hilo se corta por lo más fino.
Bebida nacional
En otro orden, se supo que es probable que en los próximos días se promulgue la ley que establece que el vino argentino es "bebida nacional". Se trata de un tema interesante porque en los últimos años las restricciones generadas por el control de la alcoholemia han avanzado tanto en el mundo como en el país. De allí que se considere que, a futuro el vino tendrá un mayor consumo "puertas adentro" de la vivienda.
La ley "bebida nacional" incluirá al vino dentro de los "alimentos" y no de las bebidas alcohólicas, razón por la cual no sería alcanzado por futuras campañas antialcohólicas. "Esto que parece una herramienta formal, en los hechos es muy importante", indicó un dirigente, quien agregó que la leyenda "vino nacional" será obligatoria en todas las etiquetas de vino, tanto en el mercado interno como en el externo.
La década
Frente a los actos organizados por los diez años del kirchnerismo al frente del Gobierno, un fuerte empresario bodeguero se refirió a la visión que se tiene desde la industria.
Destacó que "nadie puede discutir que los primeros años fueron muy buenos. Pasada la crisis del 2001 y de la transición de 2002, a partir de 2003 comenzó un crecimiento del orden del 20% anual en las exportaciones, el que también alcanzó al mercado interno. Ello permitió que los vinos tuvieran muy buenos precios", dijo.
Aclaró entonces que "sin embargo, las exportaciones cayeron al 10% en 2009-2010 y los dos últimos años han sido negativos, con un 4% de caída en 2011 y otro 4% en 2012, como consecuencia del incremento de los costos internos por la inflación y el sostenimiento de un dólar desfasado".
Aseguró el empresario que "en estos aspectos la industria no ha tenido ninguna culpa, sino que todo responde a condiciones impuestas por las autoridades económicas nacionales".
Respecto del futuro, indicó que "no tenemos grandes esperanzas. Lo que nosotros reclamamos no es una devaluación, sino la eliminación de las retenciones, el aumento en los reintegros, la reducción de los aportes patronales y la aplicación real de la compensación por fletes y no creemos que alguna de esas medidas puedan adoptarse en el corto plazo".