19 de mayo de 2013 - 23:01

Un balance de la cosecha

Hay coincidencia plena de que la calidad de las uvas ha sido excelente, mientras se ratifica que no habrá excedentes. Aseguran que un aspecto positivo fue que las criollas y cerezas fueron “naturalmente” a mosto.

Finalizada la cosecha, el lapso que existe hasta la liberación de los vinos constituye el momento oportuno para realizar un balance sobre la vendimia. Hay plena coincidencia en todos los sectores consultados de que la calidad de las uvas ha sido excelente, lo que anticipa muy buenos caldos para el futuro, mientras se ratifica que los quintales derivados a mosto permitirán hacer frente a los requerimientos internacionales.

 "Esos aspectos determinan que no hay problemas estructurales", señaló un dirigente consultado, quien destacó que habrá que buscar en conjunto los caminos que lleven a desarrollar la industria en un contexto complicado en lo que hace a exportaciones y algo más aliviado, de acuerdo con las últimas cifras, en el mercado interno.

Del diálogo con los dirigentes sectoriales puede determinarse que, a pesar de los pronósticos previos que surgieron tanto desde Mendoza como desde San Juan, la producción fue la que anticipó el segundo pronóstico del INV.

"Hemos pasado de un ciclo de escasez a un ciclo de semi abundancia. Hoy estamos en un momento en el que contamos con calidad y con cantidad", dice una fuente consultada, la que aclara  que "pese a que hay cantidad, no hay excedentes". Señaló entonces que la calidad ha alcanzado también a los vinos de bajos precios y puso como ejemplo el crecimiento que se observa en el mercado de los tetras.

Respecto del mosto, se indicó que las 180 mil toneladas elaboradas permitirá hacer frente a los requerimientos externos.

Por otra parte, se modificó aquel esquema que señalaban algunos respecto de que la vitivinicultura se encontraba en un ciclo decreciente, por abandono de fincas o por la falta de inversión.

"Ha quedado demostrado que se trataba de un ciclo de la naturaleza y es la propia naturaleza la que ha vuelto a poner las cosas en su lugar", destacó la fuente consultada.

Las variedades

En lo relativo a lo que sucedió con las variedades de uva, un productor, propietario de una finca de Russell, Maipú, comenzó señalando que un hecho positivo fue que "naturalmente" las uvas criollas y cerezas fueron derivadas a mosto, destacando además que con los precios actuales, de 1,40 a 1,50 el kilo de uva, la rentabilidad "es buena", con una productividad media de 220 quintales por hectárea.

"Con esa producción, se puede recaudar unos 30 mil pesos la hectárea, teniendo en cuenta que el costo por hectárea para ese tipo de uvas ronda los 13 mil pesos", destacó, agregando que los vinos blancos base deben partir de blancos de blancas y los tintos de tintas de mayor producción, para que el consumidor también tenga calidad en los vinos fraccionados en tetra. En ese marco, indicó que el propio mercado está dando la respuesta con el aumento observado en el tetra brick.

Según el productor, el de los varietales es un tema más complicado. "Lo que hace falta -dijo- es comenzar a transparentar el mercado de los varietales. Que el malbec sea malbec y así por consiguiente con el resto", porque ello permitirá esclarecer el panorama con vistas a futuro.
Se indicó en este aspecto que el INV, para evitar este tipo de situaciones, ha anunciado que estudiará los vinos a los efectos de ratificar la variedad, aunque recién podrá llevarlo a la práctica el año que viene.

Respecto de los precios, el productor -con una vasta experiencia en el sector- indicó que "con 120 quintales de producción de malbec, a 3,50 pesos por kilo, significarían 42 mil pesos por hectárea, que hoy, es rentable".

Para fundamentar ese planteo, dijo que un varietal de "alta gama" con una producción de 110 quintales por hectárea, tiene un costo de 17.300 pesos.

"Lo que sucede -aclaró- es que hay que establecer los manejos. Quien quiere tener un gerente que le maneje la finca y otro tipo de gastos, el costo se le va para arriba, pero al productor real, que trabaja la tierra, el costo no es superior al señalado. Y estamos hablando de casi un 50% de rentabilidad".

En lo referido a otro tipo de variedades, destacó que "las bonardas valen un poco menos de la mitad del malbec, pero tienen un doble de producción. Si una finca da 200 quintales de producción, a 2 pesos, el productor recauda 40 mil pesos por hectárea. No va a dar para comprar una camioneta nueva o para mantener un gerente, pero al productor real le alcanza", expresó.

En el caso de cabernet sauvignon, indicó que "es preocupante porque el precio se ha caído y en eso estamos en problemas. Nos han pagado 2,40 a 2,50 pesos y no alcanzamos a los valores necesarios", expresó, asegurando que "se trata de un varietal que tendría que valer igual que el malbec".

Con relación a las blancas, destacó que "hemos tenido problemas, especialmente en el precio de las chardonnay. Una situación que no se ha dado en el caso de las comunes, por su mayor rendimiento que han tenido como mínimo el precio de las criollas. No se puede admitir que el chardonnay se haya pagado sólo un poco más", concluyó.

Los dirigentes de entidades consultados coincidieron con los valores señalados por el productor y respecto de lo que sucede con el chardonnay, indicaron que "con toda seguridad responde al hecho de que se consume mucho más vino tinto que blanco -la relación es 80-20- a diferencia de Estados Unidos u otros países, donde el consumo es 50 y 50".

De todos modos, consideraron que se estaría hablando del "piso" de los blancos, en razón de que es factible que la "tendencia" se modifique, a lo que debe sumarse el hecho de que cada vez se venden más espumantes y frizzantes.

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